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LA CANASTA NO ES UN MERCADO
ESCRITO E IMÁGENES POR
La Canasta
Organización sin ánimo de lucro que promociona el consumo consciente y responsable.

LA CANASTA NO ES UN MERCADO

La Canasta es una alternativa diferente a la lógica oferta-demanda que rige la producción de alimentos. La confianza, la solidaridad y un modelo de producción agrícola que respeta los ciclos del suelo y el trabajo del campesino, permiten que el comprador también tome una decisión política y consciente de lo que está comiendo.

La Canasta es un proyecto que nació para promover y apoyar la producción agroecológica en el campo, el consumo consciente y responsable, y llevar a la práctica un modelo de economía solidaria entre el campo y la ciudad. La idea surgió de una experiencia previa –La Canasta solidaria– en la que un grupo de amigos nos organizamos para comprar colectivamente nuestros mercados a un grupo de productores campesinos en Subachoque. El núcleo de consumo (que es como se nombró al grupo de gente que durante unos 3 años se reunía periódicamente en una casa en el barrio La soledad para recibir los mercados) funcionaba quincenalmente y acordamos con los productores compartir los costos de transporte. Este primer ejercicio nos permitió entender que era posible generar cambios en los modelos de consumo y que era necesario apoyar iniciativas de producción más amigables y con menos impactos en el medio ambiente y en la vida de las personas. Sin embargo, en la práctica, teníamos algunos problemas de logística y de volumen de mercados para que el proyecto fuera viable económicamente y autosostenible.

Tres de las personas que participamos en el núcleo empezamos a pensar y a diseñar una estrategia que nos permitiera llevar un paso más lejos esta iniciativa inicial y así nació La Canasta. Después de muchas charlas acompañadas por café y mate, de recibir asesorías en diferentes temas y de consolidar las alianzas con los productores en el campo, en marzo de 2011 lanzamos La Canasta. Desde el principio nos definimos como una red de confianza entre consumidores y productores para generar y afianzar lazos de solidaridad.

La apuesta de La Canasta es llevar a la práctica un modelo de producción, comercialización y consumo de alimentos más acorde con los principios de la responsabilidad, la solidaridad y el buen vivir. Una apuesta nada fácil, pues implica romper paradigmas y cambiar hábitos de consumo que están muy afianzados culturalmente en las ciudades. Nuestro objetivo es, en primer lugar, apoyar a los pequeños productores campesinos que han mantenido las prácticas de la agroecología en sus cultivos; que siembran sin agroquímicos, que riegan las siembras con aguas limpias y que respetan el equilibrio de los ecosistemas de los que hacen parte sus cultivos. Por otro lado, buscamos mostrar que un ejercicio de economía solidaria sí puede ser viable en la medida en que haya acuerdos claros entre todas las partes desde el principio, fortalecer al campesino en el campo y abrir un espacio para que el citadino pueda llevar a la práctica sus convicciones.

Actualmente, La Canasta apoya a 35 familias campesinas en Silvania, Subachoque, Vianí, Cachipay, Boyacá y Usme. En todas las fincas se ofrece acompañamiento técnico por parte de un agroecólogo y nosotros tres acompañamos los procesos de fortalecimiento organizativo. Todos los participantes de la Red tienen voz, voto y cara en la cadena de producción y comercialización de sus productos. En La Canasta queremos demostrar, en un ejercicio real de economía solidaria que: la producción agroecológica de pequeña escala sí puede abastecer las necesidades de alimentos de muchas familias; que es posible para el productor definir los precios de los productos de acuerdo a los costos reales de producción, sin que estos sean muy costosos; que es posible mantener los precios de un producto todo el año y que no es necesario sumarse a la lógica de oferta y demanda; que en el diálogo provechoso entre consumidores y productores se pueden tejer redes de solidaridad de las que se benefician muchas personas y que el modelo constituye una relación gana-gana para todas las partes.

 

 

 

 

 

 

 

Todas estas ideas y el trabajo que desarrollamos en el campo se materializan en la ciudad en un mercado de productos frescos que se distribuye semanalmente a domicilio en Bogotá, gracias a un trabajo de logística muy meticuloso. Las canastas se componen de los productos que están disponibles en las fincas de los productores de la red y los consumidores pueden hacer compromisos de compra semanal, quincenal o en la frecuencia que prefieran. Lo que no se puede hacer en La Canasta es escoger los productos del mercado pues debemos mantener la coherencia con los tiempos de la naturaleza y las cosechas en el campo. Si esto no sucede, entraríamos en las lógicas de forzar a la naturaleza para que produzca siete hijos en lugar de uno cada nueve meses. Además, la producción agroecológica se apoya en la alelopatía -que se trata básicamente de buscar combinaciones benéficas entre plantas para combatir plagas y enfermedades- por lo que debemos combinar diferentes productos en las parcelas para garantizar la saluddel suelo, hacer control biológico de plagas y mantener un equilibrio en el agro-ecosistema. En la práctica esto implica que, si los productores de Subachoque y Usme deben sembrar cubios junto a sus papas para evitar que las chizas se las coman, nosotros debemos aprender a comer cubios también. Así, incluimos en los mercados semanales una variedad de productos pobres en popularidad pero muy ricos de consumir. La clave está en cambiar el chip y aceptar nuevos ingredientes en la cocina, y esto implica cambiar hábitos a la hora de comprar, cocinar y comer alimentos.

Otro de los factores que algunas veces juega en contra de nuestros procesos son los tiempos que dedicamos para cada cosa en nuestra acelerada vida bogotana. La comida y la cocina han ido pasando progresivamente al último lugar en la dedicación de tiempo, y por eso la comida rápida se vuelve cada vez más popular. Las comidas precocidas, instantáneas, o los bocaditos sin mucha dedicación se han vuelto cada vez más comunes en nuestras casas. ¡Enorme error! ¿Por qué nos dejamos convencer de que la comida no es tan importante, que ese tiempo para nosotros no es vital? Hipócrates lo dijo, “que tu comida sea tu medicina y tu medicina sea tu comida”. En La Canasta estamos convencidos de que no hay mejor manera de relajarse y consentirse que cocinándose una buena comida. Los tiempos además son relativos;  hemos aprendido de nuestros compañeros de la red en el campo y la ciudad, muchas y muy ricas recetas sencillas y rápidas; si quieren buscar diferentes maneras de consumir los productos de La Canasta, en nuestra web encontrarán varias recetas. En estos dos años en el ejercicio le hemos sacado el gusto a la arracacha, al cubio y al repollo. Y aún más importante, hemos aprendido que la mejor manera de hacer una revolución es empezando por nuestra alimentación.

 

 

 

 

 

 

 

Cada uno, desde su casa, y en el acto cotidiano más sencillo, puede hacer un voto y apoyar un modelo económico y productivo más o menos acorde con sus convicciones. Al escoger qué comprar decidimos apoyar o no un sistema de producción y comercialización. Esa es la apuesta política de La Canasta, apostarle a un modelo alternativo, no a la lógica del mercado actual. Por eso La Canasta no es un mercado; es una red y una apuesta.

No somos los únicos ni los primeros y esperamos no ser los últimos en abrirle espacios a estas iniciativas. Uno de los movimientos que nos ha inspirado en muchas de las decisiones que tomamos es el Slowfood que nace en Italia, un poco en respuesta a la comida rápida y en gran parte como personaje antagónico de la industria agroalimentaria en el mundo. Slowfood nos invita a retomar el gusto por la cocina, por la comida hecha en casa, por la producción local, orgánica, artesanal, de estación o, en nuestro caso, de cosecha. En Bogotá, otros movimientos nos proponen volver a las plazas de mercado para no perder de vista la importancia del saber de dónde viene nuestra comida, qué estamos comiendo, y a quién estamos apoyando al comprar un producto. La Canasta es, como lo dije al principio, un espacio para construir y fortalecer en Red un modelo de producción, comercialización y consumo más respetuoso con las personas y los ciclos de la naturaleza. Como dicen nuestros amigos de Slowfood: “para cambiar el mundo hay que cambiar primero el menú”. En La Canasta les proponemos un espacio para que el acto de comer sea una experiencia ética, política y experimental.

Para quienes estén interesados en una apuesta diferente los invitamos a consultar nuestra web www.la-canasta.org. Si quieren hacer un pedido pueden escribirnos a pedidos@la-canasta.org responderemos todas sus preguntas y esperamos que se apunten a pedir o a repetir!

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