I.LETRADA.CO | EPISTOLARIO | DESMENUZANDO NOSTALGIAS
EPISTOLARIO
DESMENUZANDO NOSTALGIAS
ESCRITO E IMÁGENES POR
Ana Paulina Echeverri
Sumo memorias, algunas son fotografías, otras palabras, pero siempre son imagen.
Sebastián Rubiano
Un escritor que en lugar de usar letras, dibuja. Un observador de nubes y en ocasiones, viajero.

DESMENUZANDO NOSTALGIAS

Volver y darse cuenta de que todo ha cambiado. Los ojos con los que se mira son distintos, y buscando rescatar la magia de antes, se emprende otro viaje con un final incierto.

25 de diciembre de 2013

Kamionna, Polonia

Aves adentro

Paulina, 

Es pura coincidencia que te escriba el día de navidad para hablarte de las nostalgias y los extrañamientos que me atacan. Recientemente no he tenido ni la cabeza en paz ni el cuerpo descansado, más por mi propia responsabilidad que por algún desliz de la buena suerte. Debo admitir que este cansancio mental y físico es el resultado de pasarme todo este año esperando poder escaparme a algún lado y ver de nuevo la belleza de Europa desde mis lentes de viajero. Pero no tengo la misma lectura de todo esto desde que la fecha de regreso a Colombia se volvió incierta y entonces, además de extrañar el país de donde vengo también extraño la Europa a la que llegué por primera vez contigo bajo la oscuridad y la nieve. Extraño ese viejo continente con fecha de caducidad y con frenesí por ser descubierto todo de un bocado y que, aunque estuviéramos a un océano de lejanía, nos entretuviéramos en las delicias de la novedad sin pensar más de lo suficiente en nuestros hogares.

No niego que esta experiencia me ha construido, me ha puesto partes que nunca antes tuve y me ha costado el suplicio de ser paciente a la mala. A veces me siento como una pieza de un rompecabezas de otra caja que de algún modo funciona en este entorno. Esa sensación me ha llevado a pensar que como extranjeros somos accidentes esperando por suceder, piezas de otro rompecabezas que terminan formando aristas nuevas para encajar. Ahora, viviendo fuera de la urbe, me veo por primera vez modificando radicalmente  comportamientos; la 'ermitañariedad' me posee, no me afeito por días ni me importa la ropa que uso, peleo en contra de esa costumbre que he adquirido de despojarme de mí mismo, aunque aún conservo la buena costumbre colombiana de bañarme a diario.



Como te había mencionado días atrás, estoy planeando mi último viaje a través de algunos países aprovechándome de las fronteras abiertas. Se siente como un verdadero escape a la rutina de la que me he envuelto y sin duda el hecho de que Carlos haya venido a verme me llena de una energía que dice que aún existo dentro de mí y que es el frío del invierno el que me ha endurecido por fuera y el que me ha llenado de silencio; pero como nada es perfecto en el mundo, me he encontrado con un par de obstáculos para realizar lo planeado. La extensión de mi permiso para permanecer y moverme en Europa fue aceptada y ahora puedo estar acá hasta el 2015, pero el papel que lo prueba no estará listo hasta enero ya que lo expiden en Varsovia. No logro entender por qué hacer un papel tarda tanto y por qué un simple pedazo de papel puede destruir todo el trabajo que he puesto en este proyecto de viaje. Para mí, esto implica que a menos que me decida a viajar con una visa vencida no podré pasar año nuevo con Carlos en Berlín ni ir hasta Florencia como lo dicta nuestro itinerario.

En realidad, este es el motivo por el que he estado envenenado con inquietud y confusión, y supongo que no sabré qué hacer hasta el último minuto. Igual siempre fantaseo con tomar ese tren sin que me importen los controladores, ni las barreras, ni las leyes ni nada porque de algún modo ese sentimiento que me inspira el contacto con un ˈcolombianoideˈ me hace sentir valiente e invencible, y todas las horas de trabajo y la paciencia que he depositado este año me hacer sentir que el mérito es mi mejor pasaporte a donde quiera que vaya. Pero no sé, es una fantasía, luego me siento en la cama y digo "no son los barrotes de la jaula lo único que mantiene las aves adentro", no todos los muros son visibles pero ya casi es tiempo de volver a volar.

 

Te extraño mucho y espero que podamos vernos pronto para tomarnos un café para hablar de esto y de todo lo que ha sucedido este año de cambios y puntos de giro.

Te escribo a ti y no a otra porque soy consciente de que estas penas de tener distancias en medio no son bien entendidas por todos los mortales y sé que vos lo has vivido y que desmenuzas las nostalgias como ninguna otra persona que yo conozca. Por eso escribo sabiendo que entre nosotros no ha habido ni habrá entropía con las palabras.

Mis mejores deseos, 

Sebastián

28 de diciembre de 2013

"2600 Metros más cerca de las estrellas"

Decidí escribirte la primera parte de la respuesta a tu carta desde Bogotá. Leerte en esa fría mañana del 25 hizo que en mi víspera de navidad estuviera pensativa y nostálgica. Sin embargo no fue sino hasta hoy, cuando miré al cielo en la noche despejada, bonita, 2600 metros más cerca de las estrellas, que entendí mucho de lo que leí y decidí sentarme a escribirte. Ahora recuerdo que Bogotá fue uno de los primeros temas que abordamos cuando  no imaginábamos lo que íbamos a compartir, lo que íbamos a vivir y cuántas experiencias cruzadas nos iban a llenar de recuerdos y nostalgias comunes. Quienes comparten lugares, comparten nostalgias, ya nada me quita eso de la cabeza. Nosotros compartimos Liubliana y esa ciudad nos une aunque nos separen kilómetros, culturas, lenguajes. 

Bogotá y sus largas esperas, sus grandes aglomeraciones, su tráfico denso y su indiferencia. Siempre, por alguna razón ha tenido cosas que destrozan mi ingenuidad y que ahuyentan mis demonios, las frías heladas de las seis de la tarde y las luces que se van encendiendo a lo largo de las autopistas moldean un panorama alejado de toda realidad, es tanta inmensidad que olvido lo demás, hasta el ruido urbano acalla mis pensamientos Por eso decidí escaparme un par de días antes de fin de año, y parar aquí.

Esta noche tomé un canelazo mientras contemplaba a un sujeto cantando con una guitarra. Adoro esos pequeños momentos en que no importa si estás en la gran urbe o en un valle frío rodeado de árboles, ardillas o renos. Somos humanos, nos mueve la música, la bebida caliente, la conversación, el pensamiento, nos mueve lo mismo y en eso tenemos un universo común.

Cuando te leo sé que no estás lleno de silencio, solo expectante, pues tus pensamientos hablan muy fuerte. No concluyo esta nota porque quiero escribirte para año nuevo desde Pereira.

Ten un lindo día, saluda a los conocidos de mi parte,

Paulina.

31 de diciembre de 2013

Pereira, Colombia

No tenga miedo. Sólo quiero decir que lo que cada uno de nosotros tenga que ser en la vida, no lo será por las palabras que oye ni por los consejos que admite. Tendremos que recibir en la propia carne la cicatriz que nos transforma en verdaderos hombres. Después, se trata de actuar...

Fragmento de Claraboya, José Saramago. 

Como te prometí te escribo desde Pereira, la ciudad pequeña y algo provincial que nos vio crecer. Supongo que debes estar de viaje, en Berlín o alguno de los destinos que me nombraste. Espero que todo haya terminado bien con tus papeles, más que por desearte buena suerte porque sé que lo mereces. Tú me escribiste en navidad por casualidad y yo te escribo en año nuevo con intención de nombrar, como es costumbre, los buenos deseos, el buen porvenir, pero sobre todo para recordar como he estado repitiéndolo en mi mente, que todo ese futuro que nos espera no sucederá si no hacemos algo por ello. El riesgo es necesario, ese que me aconsejaste, el de dejar la zona de confort y aventurarse. En esta etapa de nuestras vidas en la cual los riesgos son aceptables, no podemos pasar de largo e indiferentes. Después de Eslovenia viajar se convirtió en parte de nuestras vidas y no debe ser conformista quien ama viajar, son dos perspectivas incompatibles. Incluso todo lo amargo que conlleva aventurarse puede ser luego un placentero y enriquecedor recuerdo.

Con todos esos kilómetros de océano y continente que nos separan, estamos encerrados tras unos barrotes del mismo material, pero queremos volar y es preciso hacerlo porque mañana migraremos como aves que buscan verano y nuestras trayectorias se encontrarán en algún lugar para tomarnos ese café, tener tendidas charlas como las que tuvimos en el pasado, sobre todo lo que hemos vivido desde que nuestros días dejaron de ser comunes. 

Un feliz año en las frías tierras europeas, desde estas cálidas y verdes montañas. Luego te escribiré para comentarte sobre mi viaje de principio de año al sur. Estaré un par de días en Pasto y luego cruzaré frontera para echarle un vistazo personalmente a Ecuador, pasaré por Quito, luego iré a Guayaquil de paso para alcanzar un bus a ese “paraíso hippie” en el pacífico ecuatoriano llamado Montañita.

Saludos, te abraza

Paulina.

COMENTARIOS
Cargando comentarios...
LA FIESTA
numero 27 / Noviembre - 2014
Algunas veces las fiestas se comportan como un paréntesis en la vida de las personas, tienen una apariencia infinita diferente a la naturaleza de la vida misma. Estas son algunas reflexiones de Daniela y Jerson sobre las fiestas.
CARTAS EN CLAVE DE TANGO
numero 26 / Agosto - 2014
Siguiendo los pasos del tango, Angélica y Lina encuentran un espacio de comunión entre Bogotá y Viena.
SIMETRÍAS
numero 25 / Junio - 2014
Una carta desde Medellín, otra desde Bogotá llegan a Epistolario para proponer un juego de reflejos entre dos desconocidas.
BRUJAS, YERBERAS Y OTRAS HIERBAS RARAS
numero 18 / Octubre - 2013
EL AMOR DE OTRAS MANERAS
numero 17 / Septiembre - 2013
El disgusto por las formas de amor tradicionales ha movido a María Teresa hacia una práctica menos impositiva: la hamora.
QUÉ DIFÍCIL EL POLIAMOR…
numero 17 / Septiembre - 2013
PRóXIMOS EVENTOS
Upss! No hay eventos que mostrar
¿TIENES UN EVENTO?
APOYAN :