I.LETRADA.CO | TRAS ESCENA | MUCHOS AÑOS DESPUÉS, MI ENCUENTRO CON EMMA REYES
TRAS ESCENA
MUCHOS AÑOS DESPUÉS, MI ENCUENTRO CON EMMA REYES
ESCRITO POR
Valentina Salazar
“Mis deseos son órdenes para mí” O. Wilde.

MUCHOS AÑOS DESPUÉS, MI ENCUENTRO CON EMMA REYES

En esta carta de Valentina Salazar a Emma Reyes, el seguir los pasos parece ir más allá de la clásica devoción a una personalidad destacada. Terminar los años de colegio en el convento que recorrió y vivió tantas veces la artista colombiana en los años cincuenta, le ha dado la posibilidad a esta pequeña escritora de recrear su historia, de sentir en cada paso un fragmento de la vida de otra persona y no mantenerse inmóvil frente a ella.

Querida Emma,

Primero te saludo. Sigue siendo una buena costumbre.

Aún me encuentro confundida, no sé a quién le escribo… pero si es mi decisión entonces quiero remontarme a aquella Emma de la infancia que con sus memorias despertó el nuevo cuento que, quizá, marcó mi vida o al menos le encontró nuevos sentidos. Mi nombre es Valentina, supongo que aún tengo una corta edad, quince hasta ahora. Pero a pesar de ello y de todos los años que distancian el tiempo de tu juventud y el mío, el ambiente en el que estoy creciendo y formándome es muy parecido al tuyo. ¿Curioso, no?

Quiero contarte que siento una gran pasión por la música, la lectura y la escritura. Toco la batería, algo de bajo y cuando era niña cantaba, quizá la pena no me dejó avanzar y no quise hacerlo más. No sé cómo titular mis gustos musicales -“un poco de todo”-, no me gusta limitarme, no tienen por qué existir barreras en el arte, a fin de cuentas cada ser escoge con lo que se siente completo. A mí me encantan los Beatles, encuentro en ellos lo que no puedo encontrar en otros. Los libros son como un refugio para mí, cada uno refleja un mundo perfecto, cuando los leo siempre es como mi vida escrita por otro y actuada por mí, supongo que eso le pasa a todos los niños y personas que leen. Amo a Oscar Wilde casi como a un ídolo, él es diferente, siempre rompe su esquema, cada vez que leo algo nuevo de él me asombra cada historia. Quizá algún día llegue a escribir como él… eso espero.

Siento que lo que vivo cotidianamente también es un libro, es el mío, escrito y actuado por mí, por ello encuentro en las letras el espacio para pensar y reflexionar sobre lo que pienso. Es allí donde no hay barreras, todo lo marco yo, nadie decide por encima de ellas, tienen tal potencia que logran entrar en otras personas. Quizás tenga corta edad para decirlo, pero creo que en el gusto por los libros y las palabras se basa mi vida. Pienso que al vivir sin pasiones todo está como incompleto, quizá no sería yo, pues todos podemos diferenciarnos por nuestras pasiones. Tú lo sabes. Sin ellas -las pasiones- yo sería una más de las máquinas que vemos andar en cualquier esquina, rodeadas de mucho, llenas de todo, pero siempre vaciadas, como si no existieran más que esqueletos andantes con cara de seres.

Quiero contarte que es a mi hermano mayor a quien le debo el gusto por la lectura y que fue él quien en unas vacaciones me puso a leer  «Memorias por correspondencia». Debo admitir que el título llamó mi atención, más aún cuando mi hermano me insinuaba que aquel libro tiene su desenlace en el colegio en el que estudio. Llena de aquella incertidumbre comencé a leerlo, era tan sorprendente como lo esperaba, me metí en aquel cuento y era yo quien recreaba cada suceso que en él ocurría.

En el inicio de la historia me parecía sorprendente y curioso cada hecho. Comprendía más de lo que yo misma esperaba la historia transcurrida en cada carta, la sentía como si fuese para mí. Llegué al punto que más anhelaba: empezaste a narrar tu vida desde que entraste a aquel convento de María Auxiliadora, ¡es allí donde yo comparto mis días! Cada descripción de los patios era asombrosa, sentía que era yo la protagonista. Cuando hablabas de cada monja, dependiendo de su descripción, imaginaba una de las que están ahora, te imaginaba a ti repitiendo las mismas oraciones que nos hacen aprendernos. Yo también tengo que esperar cada semana el “buenos días con la rectora”.

Tus Memorias resultaron letras extrañas, era como mi vida en épocas distintas, y claro, en circunstancias distintas también… Me gustaría contarte cosas acerca de ello, para que ahora seas tú quien se meta en el cuento.

Decidí averiguar la historia de mi colegio, ¿quieres saber qué pasó con aquel convento? Debo contarte que el lugar en el que estaba situado el colegio cuando tú eras niña ya no es el mismo, ahora queda en el centro internacional, frente al Museo Nacional, y estoy segura de que hablamos del mismo hecho, pues le pregunté a la monjita más vieja y quizá más sabia de allí, Sor Ana (la conocen con muchos apodos y quizá su ternura es la que la hace diferente). Le conté sobre el libro, le expliqué mi curiosidad, y fue ella quien me aseguró que es el mismo, me contó un par de anécdotas de su estadía en aquel lugar. De pronto te vio en algún momento, o alguna palabra cruzaron…Pero Emma, de ese convento ya no quedan sino las monjas. Ahora es un colegio femenino, la estructura es muy parecida a la que tú describes: es enteramente católico, las hermanas siguen igual, cada que pueden oran, existen unas muy amables, otras de las que quizá no hay que hablar.

Yo, por otro lado, no vivo ninguna de estas situaciones. Mi colegio es una institución netamente académica, pero no te imaginas, la disciplina sigue siendo la misma. Encuentro regaños por lo más mínimo, las monjas son difíciles si no las sabes tratar, son perfeccionistas, aman el orden y por eso mismo nosotras también tenemos que seguir ciertas rutinas. Todos los días tenemos algo por seguir: primero vamos a algo que titulan “Los buenos días” y dependiendo del grado en el que estás te diriges a algún lado, pero en todos los lados se basan las charlas en los mismos mensajes de Dios, sus enseñanzas, su vida, la virgen, y cosas por el estilo. Luego, vamos a clase, casi dos horas, sigue un descanso, exactamente a las 9:15, y dura alrededor de 20 minutos. No alcanzas a hacer nada más que sentarte en el patio central, -por cierto, es obligatorio estar allí todas las de bachillerato-, volvemos a clases, dos largos bloques, viene el anhelado almuerzo, un descanso más largo, inicia a las 12:30, todas debemos comer en el patio central (excepto las de restaurante, ellas tienen un sitio especial). Viene la hora del juego, tienes que pararte por obligación, las niñas de 6, 7, 8 y 9 se van al patio Laura Vicuña, 10 y 11 nos quedamos en el central, debemos jugar, tú sabes cómo son los modelos salesianos… Volvemos al último bloque y a las 2:55 llega lo que en muchos momentos esperamos, ¡nos vamos!

Así es todo. El colegio se rige por una cantidad grande de normas a seguir, obligación de ir a misa en determinados días, obligación, obligación, obligación. ¿Sabes? eso no me gusta, me obligan a muchas cosas, debes seguir todo al pie de la letra o te metes en un problema, llega un punto extremista en que lo más pequeño puede causarte grandes problemas.

De vez en vez recuerdo tus anécdotas y siento que es extraño imaginar a una pequeña niña de los años 50 rodeada de violencia. Es más: viviste en ella, tu vida no fue fácil. Para mí es interesante pero no imagino lo que llegó a ser para ti, en medio de tanta negligencia lograste superar lo que las personas con todas las posibilidades del mundo no logran hacer, incluso estuviste alejada de tu madre, dedicada a lo que el convento pusiera en tus manos. ¿Qué tal es coser? Ha de ser terrible que hasta para ir al baño te controlen, ¿no es verdad? Eras una pequeña, tus pensamientos giraban en torno a lo que todo niño hace: jugar, disfrutar, no tener preocupación por nada, pero tú siendo niña también debías trabajar, someterte a regaños incesantes por desconocidos, responder, y de cierto modo, dejar el juego a un lado.

Las monjas por supuesto ya no nos hacen coser ni pasar eternas jornadas haciendo atuendos para el papa, bordando manteles y servilletas de señoras ricas o prohibiendo los amigos imaginarios (como el que tú tuviste). Tampoco sufrimos los mismos castigos de ayunar, trabajar horas extras o hacer oraciones durante horas como cuentas tú en tu libro.

Ahora que pienso en eso, recuerdo que hace como dos años, cuando cursaba octavo grado, estaba jugando con una compañera, Bibiana. Solíamos correr por todo lado, y aquel día llovió, había varios charcos y me dio por pisar uno... claro, la mojé y tuve anotación por ello, fue realmente gracioso, ¡solo pise un charco! En otra ocasión apagué sin culpa las luces del teatro y obtuve otra anotación. Y así muchas anotaciones por no peinarme, por llegar tarde, por contestarle a los profesores. Como ves, esos son los problemas del lugar en el que me formo… Pero a la vez es agradable el ambiente, las niñas son muy educadas, no hay muchos conflictos entre nosotras. Todo es como un apoyo, de cierto modo me agrada bastante estar allí.

Empecé a escribir esto sentada en el colegio, lo observo y me remonto a tus historias. Me parece increíble, pues muchas de las descripciones que das son muy parecidas a las actuales, quizá la capilla ha cambiado, es realmente linda, ¿antes tenía segundo piso? Los patios siguen igual, el central con la estatua de María Auxiliadora, el patio Laura Vicuña (como su nombre lo indica es en homenaje a ella). Según tus descripciones, creo que sólo se incorporó un nuevo patio, lo llamamos “Patio salón” es allí donde se hacen los eventos formales y demás cosas… Los salones siguen igual, todo con una estructura muy antigua y fría, es bastante lindo y agradable. Quizás hasta utilizamos el mismo tipo de uniforme.

Le conté a mis amigas de tus memorias y cada que recorríamos alguno de los patios imaginábamos cómo eran antes. En particular, hay uno de los pasillos, la unión entre la parte de primaria con bachillerato, que es muy oscuro (como quizá la mayoría de instalaciones); en aquel lugar, con una de mis compañeras contábamos historias inventadas, imaginando que estábamos en tu época, y que nosotras éramos ‘Emmitas’ Reyes. Así como tú y tus amigas.

¿Qué pasó con tu hermana? Amé su relación, quizá existan pocas iguales. Ella, muy linda como siempre, estuvo a tu lado, me sorprende que a tan corta edad ambas siempre se apoyaron, existió una conexión desde chiquitas. Por cierto, ¿nunca supiste nada más de “piojo”, aquel niño sin nombre?¿Qué sucedió contigo cuando escapaste del convento? Supe que te fuiste a Francia, y por cierto allí tuviste mucho éxito en la pintura. ¿Cómo llegaste hasta allí? ¿Qué te dejó todo esto que viviste? Tengo muchas dudas y sería bueno platicar de nuevo.

Ahora sólo queda agradecerte, mis perspectivas son todas diferentes. Después de leer tus memorias nada siguió igual, todo cambió su rumbo y su sentido porque uno no puede seguir estático ante la vida cuando se entera de las historias de los demás; sobre todo cuando habitamos sus mismos espacios. Es curioso pero compartimos algo y a raíz de ello el colegio ya no es el mismo, ya no es tan vacío, sus pasillos no son solitarios, están llenos de historias. Quizás un fantasma habita por ahí.

Gracias Emma,

Valentina. 

COMENTARIOS
Cargando comentarios...
PAMELA RODRIGUEZ
numero 27 / Noviembre - 2014
Entrevista con esta música peruana que estuvo hace poco en Bogotá.
UN CÍRCULO POST-PORNO EN BOGOTÁ
numero 26 / Agosto - 2014
El post-porno nos propone nuevas maneras de acercarnos al sexo, entre el arte, los audiovisuales y el performance.
FANÁTICO ESCARLATA
numero 25 / Junio - 2014
Un fanzine que muestra lo que hay de popular en el fútbol, desde la gráfica urbana de los hinchas del América de Cali.
BRUJAS, YERBERAS Y OTRAS HIERBAS RARAS
numero 18 / Octubre - 2013
EL AMOR DE OTRAS MANERAS
numero 17 / Septiembre - 2013
El disgusto por las formas de amor tradicionales ha movido a María Teresa hacia una práctica menos impositiva: la hamora.
QUÉ DIFÍCIL EL POLIAMOR…
numero 17 / Septiembre - 2013
PRóXIMOS EVENTOS
Upss! No hay eventos que mostrar
¿TIENES UN EVENTO?
APOYAN :