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¡LAS CALLES OCUPANDO!
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La Tremenda Revoltosa batucada feminista
Nuestra voz los tambores, nuestro lugar las calles, nuestra apuesta un mundo en el que quepan nuestros mundos valientes y festivos.

¡LAS CALLES OCUPANDO!

EXPERIENCIAS DE LA TREMENDA REVOLTOSA BATUCADA FEMINISTA
Desde hace más de un año las 20 chicas que conforman este grupo decidieron hacer de los tambores su instrumento de activismo. Hoy han sido ya muchos los contextos en los que han plasmado sus apuestas como batucada feminista La Tremenda Revoltosa.

Una batucada es una manifestación musical compuesta principalmente por instrumentos de percusión cuyo escenario, por lo general, es la calle. Se ha dicho que el orígen de las batucadas tiene que ver con los ritmos y tambores propios de las festividades religiosas y/o populares africanas.

Aunque en muchos países de América Latina y El Caribe -fundamentalmente en lugares con una fuerte presencia afrodescendiente- existen tipos de manifestaciones cuyo centro es la percusión, como el vudú en Haiti, los palos en República Dominicana, la murga en Uruguay y Argentina, el mapalé en Colombia, entre muchos otros, las batucadas se han desarrollado fundamentalmente en Brasil. Son una derivación de la samba, uno de los ritmos afrobrasileños más populares.

Los instrumentos principales de una batucada, aunque a estos se les puede agregar otros -como los vientos, por ejemplo-, son los repiques, los surdos, los redoblantes, los tamborines, los agogós, los chócalos y el silbato. Las batucadas se han extendido a muchos lugares (no sólo de Latinoamérica) fundamentalmente por su carácter carnavalezco y el espíritu de liberdad que transmiten cada vez que se toman las calles.

Aprender a tocar algún instrumento de la batucada no es una cuestión de experticia, se necesita sobre todo del deseo y la disciplina. No es necesario ni saber solfeo ni leer partituras, es una propuesta musical ‘otra’ porque ese conocimiento puede ser construido por cualquiera, incluso si no se tiene un talento musical definido. 

En ese sentido, las batucadas constituyen una propuesta que cuestiona la relación saber-poder y descentra la concepción del arte que se piensa desde expertos y expertas individuales. En ellas no existen estos referentes verticales de experticia: la construcción y ejecución de los ritmos es colectiva. Las batucadas descentran las concepciones del espacio-tiempo propios de muchas manifestaciones del arte  porque no pueden ser puestas en recintos cerrados que muchas veces niegan el dinamismo de la producción artística que emerge de la convergencia de los tambores y su estruendo.

No hay una concepción elitista del arte en las batucadas, ni por quienes las integran ni por quienes las escuchan y las ven, pues su escenario fundamental son las calles que están abiertas a todo el público que transita.  

A través de las batucadas es posible liberar las calles del control y la militarización presentes en el ‘espacio público’; nada descoloca más a la policía o al ESMAD que una manifestación que viene pintada de colores y tambores. Las batucadas son expresiones del arte que permiten trastornar el ‘orden’ combinando ruido y movimiento, emoción y canto, llamando la atención desde cerca y desde lejos.

Y cuando las batucadas se construyen con un fin político expreso, definido, colectivo, son una de las maneras más emocionantes para concretizar esa política, ese activismo. Las batucadas feministas son propuestas político-artísticas que se sitúan fuera de los museos u otros formatos convencionales en los que se ha enmarcado el arte; son propuestas artísticas movilizadoras de lucha y emancipación.

Eso es La Tremenda Revoltosa, una batucada feminista cuyo propósito es poner en las calles, al ritmo de tambores, cuerpos y consignas, denuncias y propuestas como una forma creativa de hacer activismo, en contraposición al aburrimiento y tedio que muchas veces caracteriza las maneras en que el feminismo institucional desarrolla sus actividades.

En esta medida, la Tremenda Revoltosa es un espacio colectivo que subvierte y desobedece en las calles al tiempo que discute con la repetición propia de las acciones políticas que se institucionalizan. Desde ‘el margen’, llenamos silencios callejeros con nuestros gritos y tambores:

 

“Feministas contra el patriarcado

Feministas contra el capital

Feministas contra el racismo

Contra el pensamiento Neoliberal”

 

LA TREMENDA REVOLTOSA, BATUCADA FEMINISTA, es una experiencia reciente en Bogotá, que comenzó su preparación desde julio del 2012 e hizo su primera aparición el 23 de noviembre del mismo año. Se planeó a propósito de una marcha realizada en torno a la conmemoración del 25 de noviembre, Día Internacional de la Violencia contra las Mujeres, convocada por diferentes organizaciones y colectivos, dentro de ellos, la Tremenda Revoltosa.

“De noche, de noche o de día

Desnudas o vestidas

En la cama o en la calle

Que respeten nuestras vidas”[1]

Nos definimos como un colectivo autónomo y autogestionario, con un posicionamiento radical frente a las opresiones que como el racismo, el (hetero)sexismo, el clasismo, el militarismo y la violencia afectan la vida de las mujeres, las lesbianas y las poblaciones en desventaja social, económica y política. Está constituida por 20 activistas feministas de diferentes edades. Algunas somos o fuimos estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia, otras somos activistas feministas que venimos del anarquismo, de espacios libertarios, de la corriente autónoma feminista, del antirracismo y del lesbianismo feminista.

Para nosotras, la TREMENDA REVOLTOSA constituye una propuesta feminista:

Subversiva. Rompemos el imaginario que asume que las batucadas son hechas, dirigidas y tocadas fundamentalmente por hombres. Nosotras, asumidas mujeres socialmente construidas, porque es desde ahí que reconocemos nuestra opresión, rompemos ese imaginario y creamos otro que rompa binarismos de género y permita otras maneras de ser y hacer colectiva.

Radical. Asumimos la radicalidad desde la fuerza de los tambores, desde nuestras voces y nuestros cuerpos. Nos asumimos sujetas de la palabra y del canto, que nos construimos y hacemos presentes en las calles y en los espacios públicos para posicionar nuestra postura política transformadora y propuesta de mundo: un mundo donde quepan muchos mundos, sin opresiones de ningún tipo.

Autónoma y Autogestionaria. Le apostamos a la autonomía y a la autogestión como principios éticos feministas. No dependemos ni de partidos, ni del Estado, ni de la cooperación internacional, ni de instituciones, pues consideramos que dicha relación marca dependencias políticas y económicas, funcionamientos y dinámicas que no buscan la transformación social. Es por ello que para sostenernos realizamos actividades autogestionarias como fiestas, venta de boletas, pago de cuotas, entre otras. Nuestras decisiones son producto del consenso, construidas entre todas, porque asumimos la construcción colectiva como parte de nuestro hacer político, frente al individualismo que caracteriza el mundo todo, marcado por el mercado y la política neoliberal.

La Tremenda Revoltosa se inscribe en una genealogía más amplia. No somos las primeras ni seremos las últimas. Han existido y siguen existiendo en América Latina diferentes batucadas feministas con propuestas parecidas a las nuestras. Por ejemplo,  la Lesbian Banda de Buenos Aires y México, la batucada Lesbianas Feministas en Colectiva, el Toque Lésbico en Bogotá, los Tambores de Safo en Brasil, la batucada feminista de Matagalpa en Nicaragua, la batucada Ritmos de Libertad en Argentina, la Batucada Feminista de Guatemala, entre muchas otras.

Reconocer esta genealogía significa ubicarnos en una historia política feminista autónoma, crítica, autogestionaria y creativa. Somos muchas y seguiremos siendo más.

Nosotras creemos que el arte es una apuesta en sí misma. No es una ‘herramienta para’, como hace el mercado desde una lógica utilitarista. El arte, cuando se hace con propósitos políticos, como es nuestro caso, es una herramienta profundamente útil en la transformación de las relaciones sociales y los sistemas de opresión. Y si el arte transforma, el arte debe servir a las mujeres y lesbianas en pos de su propia revuelta.

La tremenda revoltosa, batucada feminista

Está presente en las calles, creando las utopías

Somos todas feministas

Que transformamos la vida

Redoblamos los tambores, pa’ eliminar opresiones

En este año han sido ya muchas nuestras intervenciones callejeras: hemos estado en la Universidad Nacional acompañando el paro de los y las profesoras en el marco de la conmemoración del 8 de marzo, día internacional de las mujeres trabajadoras; tocamos en Ciudad Bolívar impulsando el proceso de formación que vienen haciendo las compañeras de la Colectiva La Gaitana con chicas de la localidad; participamos en la marcha contra el racismo y unos meses después en la movilización por la objeción de conciencia al servicio militar obligatorio.

Se nos erizaron todos los pelos en la gran marcha por la paz con justicia social del 9 de abril para la que nos juntamos con la gente de ‘Bombo por la paz’ y gritamos al unísono “Tierra, tierra, pan y libertad para mujeres y hombres en el campo y la ciudad, ¡esa, esa, esa es nuestra paz!”. En el marco del paro campesino en el Catatumbo hicimos un plantón de apoyo a la movilización en la Plazoleta de las Nieves y cuando emergió con fuerza en Bogotá el paro agrario estuvimos de ruana y tapa de olla gritando y tocando en la plaza de Bolívar. Hemos participado en acciones de rechazo y denuncia a los feminicidios y cantamos a coro “ninguna agresión sin respuesta”. También realizamos nuestra propia acción de escrache en Chapinero denunciando la elitización y reproducción de discriminaciones tan presentes en los bares de la localidad que cada vez naturalizan una concepción más hegemónica de lo gay y terminan por discriminar a las mujeres lesbianas y trans.

Este año hemos salido de noche y de día y nos faltan muchos toques, contextos y escenarios más.

Nuestra voz, los tambores. Nuestro lugar, las calles. Nuestra apuesta, un mundo en el que quepan nuestros mundos valientes y festivos.  

 

[1] Consigna de la Escuela de Formación Feminista retomada y recreada por la Tremenda Revoltosa.

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