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ARTíCULO INVITADO 1
A VUELTAS CON LA MIGRACIÓN Y LAS FRONTERAS
ESCRITO E IMÁGENES POR
Mar Maiques Díaz
Me gusta viajar y crecer. Ir aprendiendo en el camino. Y llevar mis raíces en mis pies.

A VUELTAS CON LA MIGRACIÓN Y LAS FRONTERAS

Fronteras físicas y simbólicas. Los flujos migratorios en esta geopolítica en reconfiguración que nos obligan a pensar las márgenes de nuestros territorios, sus implicaciones y transformaciones. Aquí lo hacemos a través de los viajes físicos y reflexivos de la Mar.

8 de octubre 2013

Entro a Facebook y veo, en cuestión de pocos minutos, dos noticias que hablan sobre la migración en nuestro mundo globalizado. Se mezclan las historias y siento que en ese cruce se instala cierta incomodidad en mí. Escribo para tratar de entenderla.

La primera noticia es sobre la (última y muy mediática) tragedia de Lampedusa: un barco que se dedicaba al tráfico de inmigrantes, con 500 personas a bordo provenientes en su mayoría -según cuentan las noticias- de Somalia y Etiopía y que había partido de Libia tres días antes, se incendió y naufragó el 3 de octubre, a pocas millas de distancia de esta isla italiana. A día de hoy, martes 8 de Octubre de 2013[1], hay ya casi 150 fallecidos. Niños y niñas, mujeres y hombres.

Si hacemos caso a esta noticia, existen varios testimonios que hablan de lentitud y rigidez en el cumplimiento de protocolos por parte de las diversas guardias costeras italianas, lo que no favoreció el rescate de más personas. Eso por una parte. Por la otra, nos encontramos con la burla más cruel: se les otorga la nacionalidad italiana a las y los muertos (y se les entierra en suelo europeo), mientras se acusa a las y los sobrevivientes del delito de inmigración clandestina (con la consiguiente multa de 5.000 euros por persona y la expulsión del país).

La segunda noticia es sobre un video que han hecho un par de treintañeros españoles (creo que son de Valencia), mostrando el momento en el que vuelven por sorpresa a su casa tras 2 años de estar fuera (en México, entre otros países). Lo dedican a todos los que estamos fuera y a los que se han quedado en nuestro querido estado español (también llamado España), intentando levantar lo que políticos, banqueros, empresarios y demás calaña han tirado al suelo. El video se ha hecho viral. Sólo entre mis contactos, más de 15 personas lo han rebotado y colgado en sus muros. Y es de impacto emocional fuerte. La primera amiga a la que se lo vi colgado decía que era muy difícil llegar al final sin soltar una sola lágrima. Al menos en mi caso, tuvo razón. He podido sentir las lágrimas de alegría en el momento de la sorpresa, también las de tristeza cuando volvían a marcharse… He sentido el cansancio del viaje y la incomodidad de cuando no consigues dormir en el avión. He podido sentir, incluso, la emoción y los nervios de cuando sabes que ya estás llegando: una parada de metro más, una calle más, escaleras de subida, la puerta a punto de abrirse… Y esa sonrisa gigantesca en la cara… Y los abrazos eternos…

Hace casi cuatro años ya que salí de esa Europa que se nos está derrumbando, aunque la verdad es que no lo hice a causa de la crisis. Trabajaba en cooperación al desarrollo y haciendo formaciones sobre educación para la paz en Barcelona y tenía ganas de sentir esa cooperación ‘más en vivo’ y poner esto de la resolución de conflictos frente a un escenario con un tipo de violencias más ‘directas’. Terminé en Colombia, más porque se dieron las circunstancias que porque lo eligiera conscientemente. Aquí sigo desde entonces.

No tuve que salir porque “no me quedara otra opción” (como le pasa ahora a mucha gente joven y también a personas mayores de 45 – 50 años) y tampoco sé con certeza si, en un escenario en el que esta crisis económica, política y social fuera solo un mal sueño, escogería volver ya o seguiría por acá un tiempo más. Me atrae viajar y vivir en otros lugares, me apasiona Latinoamérica, me gusta el trabajo que hago en Colombia, las oportunidades profesionales que tengo y lo que estoy aprendiendo también desde un punto de vista personal. Creo, por lo tanto, que no soy el perfil exacto de las personas que se están sintiendo expulsadas y obligadas a salir de sus lugares de origen de forma forzosa, cuando no es lo que querrían. Sin embargo, sí siento ahora puertas que se cierran a la hora de siquiera plantearme la idea, más o menos remota, de volver (“volver ¿a qué?”) y la sensación de que, por el momento, en nuestro país no tenemos oportunidades. O, más bien, no tenemos las oportunidades que nos prometieron  y que esperábamos. Ese gran mito de la Europa Unida del Bienestar que no da más de sí.


Y sí, en gran medida es la corrupción desde los diferentes poderes institucionales la culpable de todo esto. Y, también, lo ocupados y ocupadas que estábamos una parte importante de la ciudadanía comprándonos casas (primeras y segundas… y terceras) y coches (primeros y segundos… y terceros) y haciendo estupendos viajes al extranjero y grandes vacaciones y arriba las Olimpiadas y “estaremos mal, pero la fiesta que no falte”, porque “España va (iba) bien”. Las migraciones de nuestros bisabuelos o de nuestras abuelas a Alemania o a Francia a trabajar (los míos iban a vendimiar a Perpignan) ya olvidadas. De la guerra civil o de la postguerra (y su hambre y sus muertos y su represión) quién se va a acordar, si ni siquiera hablamos de ella en el colegio (gran memoria histórica la nuestra, por cierto).

Durante todo ese tiempo en el que ‘salimos de pobres’ (gracias al ‘gran apoyo’ de la Unión Europea, que ahora nos pasa la factura), fuimos colgando el camisón de la pobreza a otras personas que llegaban a la Península. Y no hay más que mirar las nacionalidades en la construcción (para ellos) o las nacionalidades en los empleos domésticos (para ellas) para conocer los flujos migratorios que fueron pasando por nuestro país en las últimas décadas. Cuando las casas y las oficinas dejaron de ser limpiadas por mujeres españolas (claro, no de todo el territorio nacional, tampoco, sobre todo eran andaluzas, extremeñas, murcianas…) y llegaron las dominicanas, las filipinas, luego las de Europa del Este (polacas, rumanas) y, en las últimas décadas, muchas latinoamericanas (ecuatorianas, peruanas, bolivianas, colombianas), supimos, así fuera un mero chispazo en ese inconsciente colectivo que compartimos, que la cosa había cambiado. Sólo faltaba aquella foto de Aznar en las Azores, dándose la mano con Bush y Blair, acordando el inicio de la guerra de Irak o el mundial de fútbol que (“¡por fin!”) ganamos (y Nadal arrasando en tenis y Gasol en la NBA y espera que en baloncesto también ganamos un mundial) para sentirnos parte de la élite, así no estuviéramos de acuerdo con la guerra de Irak ni nos gusten demasiado los deportes. En España se habla mucho de una especie de sentimiento de inferioridad que teníamos y que, aparentemente, nos quitamos. Creo que hay un miedo a que ese sentimiento de inferioridad pueda volver.

Aunque, si lo miramos profundamente, las generaciones que nos precedieron verdaderamente trabajaron mucho y cambiaron la cara del país en muy poco tiempo. Y sí, es injusto y violento y, cuanto menos, frustrante y muy desesperanzador, comprobar cómo se da el desmantelamiento de una muy buena sanidad y educación pública, al mismo tiempo que se mantiene la antigualla (y carísima) Monarquía, la desequilibrada financiación a la Iglesia Católica (casi inconstitucional), el desorbitado gasto militar (que es prácticamente la única partida presupuestaria que no se reduce), el continuo (y muy capitalista) rescate de bancos (y banqueros) y las sinvergüenzadas de la mayoría de la plana política nacional y regional.

Y sí, las familias españolas están sufriendo y no sólo por la distancia de un océano entre familiares. Lo de los desahucios es un drama terrible (y supremamente injusto), ha aumentado considerablemente la desnutrición infantil, el paro entre las y los jóvenes supera el 50%, de las pensiones mejor no hablemos, muchos hogares no llegan a fin de mes, han volado la mayoría de ayudas sociales y lo ‘público’ de las universidades, la educación o la sanidad está cada vez más entre comillas, por nombrar sólo algunos ejemplos.

Y sí, los visados son un total quilombo (follón) y llegar a un país nuevo no es fácil y si es en otro idioma ni te cuento. Y vuelve a empezar de cero y aprende cómo se vive en otra cultura y en otro sistema lo más rápido que puedas y sin tu red de seguridad cerca. Y nos hace falta nuestra comida, nuestras calles, nuestras playas, nuestra gente. Y no vemos crecer a nuevos miembros de nuestras familias y hay abuelos y abuelas que se nos van estando lejos y seguir las enfermedades de nuestros seres queridos a través del skype… la verdad es que no es lo mismo. Y nuestras madres nos echan muchísimo de menos (y nosotras a ellas). 

Todo lo anterior es duro, sobre todo si no es algo que estés haciendo a voluntad y cuando queda esa sensación de estar pagando “justos por pecadores”. Pero que no se nos olvide que, cuando migramos (así sea queriendo o sin querer) no viajamos en pateras, no nos jugamos la vida en manos de mafias de todo tipo, no nos meten en centros de internamiento y nos expulsan cual delincuentes por no tener los papeles en regla (¡abajo los CIES[2]!), no nos pasamos 5 ó 10 ó 15 ó 20 años sin volver a nuestras casas, no somos ‘sudacas’, ni ‘negratas’, ni ‘moros’. Vamos a buscar un futuro mejor fuera y, la mayoría de nosotros y nosotras, consigue empleos, casas y salarios que no están mal (nada mal, en muchos casos), así nos cueste más de lo que pensábamos y así sea un movimiento que no planeábamos hacer. 

La migración nos habla de fronteras, pero va mucho más allá de aquellas que son físicas o geográficas. Las fronteras de clase, raza, género, nacionalidad, lengua, estudios, etc., están presentes en todo movimiento que hagamos y las estamos atravesando constantemente, seamos conscientes de ellas o no. Cuentan, incluso, con sus propios sistemas de control y vigilancia, con sus propias “guardias costeras” y siguen creando desiguales e injustos sistemas de poder y opresión. 

Así que, en este cruce de noticias y en esta incomodidad que voy colocando, agradezco el vídeo para la migración española (aunque no lo volveré a ver más, ¡que me entra fuerte la morriña al cuerpo!) y, al mismo tiempo, pido que no olvidemos que aún seguimos teniendo unos privilegios globales muy importantes a tener en cuenta (¡recordemos Lampedusa!). Y que ojalá toda esta crisis y estas experiencias que estamos acumulando como sociedad nos sirvan para seguir activos/as en la lucha por nuestros derechos individuales y colectivos, para ser más conscientes de lo dura que es la migración (y ser, por tanto, más sensibles y solidarios con las personas que llegan a nuestras costas) y que nos sirva, también, para reflexionar hondamente sobre el sistema político y social que tenemos y que, increíble pero cierto, se mantiene a pesar de todos los esfuerzos que se hacen desde los movimientos sociales para cambiarlo (¿cómo es posible que salgan “casos Bárcenas” unos detrás de otros sin una sola dimisión y se mantenga intacta mucha de la intención ciudadana de voto?). Lo que sí creo es que, al final, como dice el nuevo eslogan de la Alianza contra la Pobreza[3], estemos donde estemos la lucha termina siendo la misma, porque es mundial: “Contra la riqueza que empobrece”.

REFERENCIAS

[1] La cifra de fallecidos ascendió, finalmente, a 359 personas.

[2] Los CIES son “Centros de internamiento para personas extranjeras”. Oficialmente, es un establecimiento público de carácter no penitenciario donde se retiene de manera cautelar y preventiva a extranjeros sometidos a expediente de expulsión del territorio nacional. A la hora de la verdad, ejercen como “prisiones administrativas” o, lo que es lo mismo, “cárceles encubiertas” por la falta de normativas que las regulen y por las condiciones de maltrato físicas, psicológicas, emocionales y jurídicas que reciben las personas internadas. Además, es claro el sesgo racista que se maneja a la hora de realizar estas retenciones. Desde hace años existe un movimiento organizado en el estado español para hacer visible esta realidad y terminar con ella. Algunas de las páginas donde acudir en busca de información y activismo son: http://15jdiacontraloscie.wordpress.com/ http://tanquemelscies.blogspot.com/ http://cerremosloscies.wordpress.com

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