I.LETRADA.CO | ARCHIPIéLAGOS DE NITRATO | HOTEL DE PASO
ARCHIPIéLAGOS DE NITRATO
HOTEL DE PASO
ESCRITO E IMÁGENES POR
Paulina Sánchez
Inspirada por la música, la literatura y las imágenes, Tuve mi primera cámara a los quince años.

HOTEL DE PASO

Transitar de un lugar a otro y sentir el desahucio de no pertenecer a ninguno deja marcas en las historias de vida de quienes se ven obligados a hacerlo –así como de quienes lo hacen de manera voluntaria-. El lente de Paulina Sánchez captura las biografías que transcurren en un antiguo hotel de paso en la frontera entre México y Estados Unidos, el cual se convierte en un albergue para deportados. Historias y vivencias en una frontera imaginada geográfica y políticamente, pero que atraviesa los dominios de lo emocional.

PRÓLOGO: VIVIR EN LA FRONTERA

Como muchas de las familias que forjaron la ciudad de donde soy originaria, Mexicali, mi historia también tiene sus raíces en la emigración. Mis abuelos paternos y maternos llegaron a estas tierras inhóspitas, llamadas ‘de forajidos’, provenientes del centro del país: los altos de Jalisco (San Julián y San Miguel el Alto) y de un rancho del estado de Michoacán llamado Yurécuaro. Y lo hicieron por que perseguían el sueño de tener una mejor economía, o mejor dicho, de salir de la pobreza en la que se encontraban. Casualmente ambas familias, se asentaron en el valle de Mexicali, en un ejido llamado Guadalupe Victoria conocido como “el 43”. Y ahí se quedaron.

Por el lado paterno, mi abuelo Antonio durante varias temporadas logró emigrar a Estados Unidos de mojado (de forma ilegal) y trabajó en el field sembrando uva, lechuga, tomate y otras cosechas. Transcurridos los años la mayoría de mis tíos por parte de ambas familias emigraron a los Estados Unidos, sobre todo al estado de California en el área de Los Ángeles. Crecí visitando el valle y cruzando la frontera continuamente hacia el otro lado: de Mexicali a Calexico, California, de Mexicali al área de Los Ángeles, con el fin de visitar a mis parientes y jugar con mis primos pochos que hablaban spanglish y con los que mis hermanas y yo íbamos a Disneylandia.

A mediados de los ochenta sucedió un evento que marcó mi niñez y mi vida; mi madre dejó de ser ama de casa cuando compró un restaurante con mi padre en la vecina ciudad fronteriza de Calexico, California al obtener una visa temporal de trabajo gracias a la Ley Simpson - Rodino. Mi mamá se convirtió en la responsable del negocio y estaba en él las 24 horas del día. Esto permitiría su emigración y posteriormente su ciudadanía. Mientras, en mi alma de niña se generó un resentimiento,  entendí que ese país y ese restaurante me habían “quitado a mi mamá”.

La historia familiar cambió drásticamente y nuestras vidas fueron marcadas por esa división territorial, que no sólo es y ha sido geográfica y política, sino sobre todas las cosas, emocional.

Hoy, 26 años después y a mis 33 años de edad, cruzo todos los días de Mexicali a Calexico para ver a mi hija pequeña de tan sólo 8 años (la misma edad en la que yo me quedé simbólicamente huérfana de madre) porque mi niña nació en EUA y ha vivido y estudiado en ese país. Yo he decidido hacer mi vida en México, a diferencia de toda mi familia.

Cruzando la frontera a pie o en automóvil, vislumbré durante mucho tiempo un hotel viejo y derruido y en mi cabeza surgían historias que después fueron alimentadas por aquellas leyendas que los transeúntes y habitantes de la zona me fueron contando. Desde la distancia y el tiempo suspendido que significa “hacer cola” al “otro lado”, miraba y observaba ese hotel.

A day in the border

Muchos años viví fuera de Mexicali y me establecí en Guadalajara. A mi regreso a la frontera  hace ya más de tres años, me encontré con una manifestación de deportados justo a un lado de la garita internacional entre México y Estados Unidos. Este evento, que empecé a registrar con mi cámara fotográfica, me llevó esa misma tarde a conocer ese  lugar que había observado durante tanto tiempo: era un hotel antiguo y abandonado llamado «El Centenario», donde estos migrantes indocumentados se hospedaban. El hotel que representaba un resguardo para estos buscadores del gastado y muchas veces inútil sueño americano.

Mis intereses artísticos han girado siempre en torno al mundo de los excluidos. (Vea el artículo El lado más bestia de la vida) No sólo me he interesado por conocer la vida de los otros, sino también ciertos espacios sociales que resultan una alegoría para poder entender el encierro y el castigo, muchas veces circundado la cuestión de la diferencia, porque en sus dinámicas se establecen jerarquías de poder que van determinando en gran parte el rol que cada uno como individuo tiene en la sociedad. Fue así que empecé a trabajar en el desarrollo de un proyecto de largometraje documental que tuviera como columna vertebral el mismo espacio: el hotel y a las  historias de vida que estaban detrás de sus paredes. Las trayectorias de vida guardadas en sus adentros son historias de migración, de migrantes, que de alguna manera, al igual que yo, viven sus vidas atravesadas por ese muro.  Y en este sentido reitero que uno como creador trabaja con lo que ama, al estilo del documentalista ruso Victor Kossakovsky cuando dice “yo no puedo filmar lo que no amo”. Y este amor responde a una forma de ser, pensar y sentir que te vincula como ser humano con cualquier otro.

Time

Suman ya tres años y medio desde que decidí emprender la realización de esta película y he vivido el proceso de forma intensa y, debo decirlo, apasionada. Y este proceso ha sido como una canción de los Beatles, “a long and winding road”, en el que he aprendido bastante sobre lo que significa hacer una película en este país, México. Han sido años de búsqueda de financiamiento, de aplicaciones a diversos fondos -sobre todo mexicanos y algunos extranjeros- y por lo tanto de reescritura constante del proyecto, de armado de carpetas de producción. Años de tocar puertas, pedir cartas, negociar y vender mi proyecto de la mejor manera apostando por sus virtudes, por lo propositivo que puede resultar. Años donde no he podido ahorrar un centavo por que he tenido que invertir de mi bolsa, y no sólo dinero, también tiempo que me impide estar lo suficiente con mi hija –sin que esto suene dramático- , leves problemas familiares porque, a decir verdad, ninguno de ellos entiende qué estoy haciendo y sobre todo por qué he tardado tanto tiempo en terminar la película  (últimos reclamos de mi padre). A todo esto sumo también que han sido años de conocer gente muy querida y otra no tanta, pisar ciudades maravillosas como Cali, Lima, Buenos Aires y acercarme a los festivales de cine.

En este momento me encuentro en la etapa de postproducción de la película. El rodaje ha terminado y se viene un arduo trabajo de revisión de muchísimas horas de material grabado que hay que categorizar y calificar, además de reescribir el guion –ya reescrito varias veces-, y el ensamblaje final y definitivo de esta historia.

¿Y de qué va esta historia? De un antiguo hotel de paso que, convertido en un albergue para deportados, cuenta a través del paso del tiempo lo que diversos personajes van viviendo durante su estancia en el refugio. He tratado de que cada uno de mis personajes aporte algo a nivel dramático desde su propia trinchera: la de sus sueños, sus esperanzas, sus frustraciones, sus deseos, sus recuerdos y/o su día a día. He querido jugar un poco con la metáfora (aunque ya un tanto gastada) del purgatorio para abordar a estos personajes desde la posición que les representa vivir en ese momento de sus vidas en un hotel al que todo el mundo llega con la idea de irse lo más pronto posible, y en el que paradójicamente resulta que muchos se quedan como atrapados. Sin que lo anterior suene fatalista, apuesto también por el gesto humano, y por la fuerza que radica en muchos de ellos; pero también hay un realismo contundente que quiere expresar que las condiciones contextuales muchas veces impiden la satisfacción de sus deseos. Estos migrantes llegan a una especie de cárcel o de espacio social donde se ven muchas veces regulados, reprimidos, desolados, en un camino lleno de riesgos y tentaciones.

Esto es «Hotel de Paso».

 

 

COMENTARIOS
Cargando comentarios...
ANTÍLOPES DE DOCE PATAS
numero 27 / Noviembre - 2014
UNA GENERACIÓN EN TRÁNSITO
numero 26 / Agosto - 2014
Desde la antitrama y los conflictos de la vida cotidiana, de Cali llega Natalia Imery con su cortometraje Alén.
WELCOME TO BALTIMORE
numero 25 / Junio - 2014
La tragedia griega posmoderna en clave norteamericana que ningún serieadicto puede dejar de ver.
BRUJAS, YERBERAS Y OTRAS HIERBAS RARAS
numero 18 / Octubre - 2013
EL AMOR DE OTRAS MANERAS
numero 17 / Septiembre - 2013
El disgusto por las formas de amor tradicionales ha movido a María Teresa hacia una práctica menos impositiva: la hamora.
QUÉ DIFÍCIL EL POLIAMOR…
numero 17 / Septiembre - 2013
PRóXIMOS EVENTOS
Upss! No hay eventos que mostrar
¿TIENES UN EVENTO?
APOYAN :