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TRAS ESCENA
SENSACIONES BAJO LA LLUVIA
ESCRITO POR
Ana María Trujillo
Lo mío son las palabras y las imágenes, el poder de contar historias, la tentativa de construir puentes.

SENSACIONES BAJO LA LLUVIA

El nuevo disco de Aldo Zolev
Aldo Zolev crea melodías desde los caminos por donde se recorre la vida. El contrabajo de su abuelo y la pasión por componer lo han acompañado a lo largo de su carrera. Su nuevo disco «Sensaciones bajo la lluvia» es una apuesta por encontrar en la música la posibilidad de imaginar, de soñar y hacer productivas las cosas que el corazón realiza con gusto.

Es probable que lo haya visto tocando en las noches en restaurantes como Bruto o el Bandido, o musicalizando una obra de teatro en Casa Ensamble. Si usted es asiduo u ocasional espectador de la escena del jazz en Bogotá, seguramente lo conoce. Aldo Zolev y su contrabajo parecen omnipresentes. Desde que lo conozco he sabido apreciar y reconocer su dedicación y destreza en lo que hace. Es ambicioso, en el buen sentido. Quiere hacer las cosas bien, cada vez mejor. Recorriendo su camino como compositor y músico me encuentro que cada uno de sus proyectos es sólido, no decepciona. Y lo más bonito es que esa mezcla de disciplina y talento no viene marcada por el sacrificio del mártir; porque Aldo siempre encuentra la forma de disfrutar lo que hace, su trabajo es un deleite.

EL CONTRABAJO: VOCACIÓN Y HERENCIA

Todo parece comenzar con Edmundo, su abuelo. Él le enseñó a tocar el contrabajo y le heredó el instrumento, cuya particular historia es ahora un documental en proceso. Desde que lo tiene, hace cerca de 15 años, el contrabajo ha pasado por más de seis reparaciones. El legado fue también el reto de ir un poco más allá, de construir desde allí su trabajo:

heredé el contrabajo de mi abuelo y no tenía otra opción que tocarlo. Viniendo de una familia tan cercana a la música tenía esa responsabilidad de coger el instrumento, remodelarlo, hacerlo bien. Sentí la necesidad de ser compositor porque no he querido nunca ser un reproductor musical, mi intención es llevarle a las personas mensajes de lo que yo vivo, de lo que siento, del instrumento que tengo, posesionar el contrabajo en Colombia de otra manera.

Siempre soñó con hacer música y viajar. La pasión heredada fue asumida con disciplina y el deseo de vivir exclusivamente de la música fue una motivación constante. Así desembarcó de Pamplona al conservatorio de la Universidad Nacional, pero siempre con un horizonte claro. La necesidad de mantenerse y la negativa a buscar trabajos paralelos le indicaron el camino de la composición, al que se acercó de manera intuitiva y experimental.

Del conservatorio también surgió Dos Aguas, su primer proyecto de jazz con ritmos de la música colombiana, música cuya intención era transportar, llevar a otros estados –meditativos, los llama él-. Con Dos Aguas no solo comenzó a cumplirse su deseo de vivir de la música; el grupo viajó por festivales, ganó premios. Buen comienzo. Las influencias y los proyectos se fueron sucediendo como si todo fuera un camino previsto (visto en retrospectiva, lo parece). Así llegó Bereket: músicas tradicionales de Turquía que llevaban aún más lejos esa misma intención de Dos Aguas, música con la que vibró inmediatamente y de la cuál surgió una búsqueda que abrió otros mundos. Luego vino Zoe Sexteto Acústico, con el guitarrista Santiago Zuluaga y su exploración del jazz étnico, las músicas del mundo y una fuerte influencia de la India.

Es como si estos años universitarios fueran la preparación a un gran viaje, que finalmente sucedió en el 2010. Aldo Zolev se va, contrabajo al hombro, de gira por Europa y Brasil con el saxofonista Sakra Buraja. Obligado a tocar todas las noches, pasando los días estudiando en parques, luchando contra el desgaste. Cuando vuelve a Bogotá las ideas y las experiencias se desbordan, todo comienza a tener un orden y un sentido más claro, los elementos se confabulan toman formas definitivas. Además de participar frenéticamente en proyectos –Mariazú, Mala Fama, Les Petits Bandits, Balkan Bruto-, escribir música para cine y teatro y crear su propio sello, Aldo Zolev comienza a grabar su disco.

Uno a veces se queja porque no tiene el espacio para trabajar, pero yo me hacía un trabajo meditativo fuerte, había momentos muy duros en los que solo tenía mi contrabajo, mi maleta con la ropa roída del viaje, tocando todas las noches para poder seguir viajando, ¡con un contrabajo! En mis meditaciones yo me soñaba con llegar y hacer este disco, tener este espacio, hacerlo con tranquilidad.

EL DISCO: ORÍGENES Y DESTINOS

«Sensaciones bajo la lluvia» es el resultado: el cierre de un ciclo, la reactivación de uno nuevo. Es principio (primer disco de estudio, grabado por su propio sello y de su propio proyecto) y final (recoger, madurar y condensar en una hora 13 años de composiciones, de procesos, de viaje). En él están contenidas las historias, los amores, la disciplina, los aprendizajes.

Este disco tiene elementos de todo lo que he trabajado. Quería hacer un disco tranquilo, hacer feliz a la gente desde la reflexión, que lo escuche y disfrute sin necesidad de ponerse a bailar o brincar. La música parte de melodías hechas para el oud y con el groove del contrabajo, esa es la base para la orquestación. Jazz, música turca, étnica, balkánica; elementos sutiles de la electrónica, intervención acústica a partir de reverbs, delays, algunos loops… incluimos este instrumento, el microcore, synthes análogos… tenemos entonces una mezcla entre la música electroacústica -que fue el trabajo que hice en Río-, la improvisación con las ondas y con el instrumento.

Detrás de cada tema hay una historia, un momento preciso que Aldo llama “de desconexión”. Esa es la motivación, trasmitir esos instantes que tocan fibras profundas. Escuchar el disco de principio a fin es como prestarse a un ejercicio de transmutación. Hay muchas capas: es sosegado y trepidante a la vez. Como en el mismo nombre se indica, el disco se propone sensorial. Hay una intención cinematográfica, visual, uno de los elementos distintivos de Enno como sello:

La música es muy visual, uno se puede imaginar mil cosas a partir de ello, siento que está diseñada para eso. Tiene mucho que ver con mi trabajo previo haciendo música para teatro y para cine, hay música de acá que usé para el montaje de «Sueño de una noche de verano» el año pasado, hay elementos que hemos utilizado para hacer músicas para documental. Dejar algo registrado de nuestra cotidianidad es muy bonito, es una forma de mostrarle a la gente que su alrededor es importante, basta con apropiarse de los espacios y dejarse tocar de su cotidianidad. Es a la vez una invitación a que nuestro entorno funcione en armonía. Cada quien tiene sus neuras pero creo que esta música ayuda a bajar y equilibrar la energía, a relajar, a encontrar otros caminos.

 El disco fue a la vez un pretexto para invitar a sus amigos a grabar con él, especialmente a los que tocan los instrumentos que le gustan y que no puede tocar él mismo, como el vibráfono y el fagot. Ha sido un trabajo de meses, en los que las tardes se pasan en complicidad y la música nace, resuena, se crea en conjunto. Detrás de todo está el soporte, lo que Aldo llama la 'gestión cultural', o eso que va más allá de la composición y la interpretación. Hace once años comenzó a soñarse Enno, el sello en el que trabaja con Luis da BiT, Lina Villafrade, María José Arjona y Carlos Florez.

 

El trabajo de Enno contiene esa extraña combinación entre flexibilidad y compromiso. Seriedad no es psico rigidez: es la pasión que encuentra forma, se materializa y da resultados. El resultado que más vale no es otra cosa que la posibilidad de decir que uno vive de lo que ama, que uno ama lo que hace. Que las fronteras entre el trabajo y la vida se desdibujan porque se retroalimentan y cuánto bien produce esa sensación de ser dueño de sus tiempos, de disfrutar a la vez que se construye.

En este país y seguramente en muchos otros, un lugar común odioso, como todos, es que no se puede vivir del arte. Y sí, suele ser una proeza que se supone producto de la disciplina. Pero de nuevo, disciplina no es castración. Las cosas que uno hace con cabeza, corazón y gusto tienen ese poder maravilloso de materializar deseos, de hacerlos productivos.

Enno es un sueño personal que se revela colectivo cuando las almas y los talentos vibran en armonía. Cuando nadie quiere imponerse y la idea de uno se vuelve el propósito de todos. Son un sello discográfico que no se limita a producir discos. Son, ante todo, amigos que se reconocen y se admiran. Son un proyecto interdisciplinar que se preocupa por crear sonidos e imágenes que comuniquen, que agiten, que conmuevan.

El componente audiovisual es clave: no es solo dejar registro del proceso, sino encontrar otras maneras de comunicar la música, buscar otras plataformas, integrar lenguajes para enriquecer cada propuesta. Los videos, que mezclan ese componente documental del proceso de grabación del disco, de su manufactura, con imágenes y composiciones visuales más poéticas, sirven para conectar mucho más con los públicos posibles. Son un puente.

EPÍLOGO E INVITACIÓN

“Somos un instrumento dotado de muchas cuerdas, pero generalmente nos morimos sin que hayan sido pulsadas todas. Así nunca sabremos qué música era la que guardábamos. Nos faltó el amor, la amistad, el viaje, el libro, la ciudad, capaz de hacer vibrar la polifonía en nosotros oculta. Dimos siempre la misma nota.”  Julio Ramón Ribeyro, Prosas apátridas.

Julio Ramón Ribeyro era un escritor de aguda sensibilidad y casi en consecuencia un desencantado del mundo cuyo horizonte recurrente es la mediocridad y la medianía. Lo traigo a colación ahora porque este fragmento de sus prosas apátridas encierra todos los elementos que confluyen en el disco de Aldo Zolev. En «Sensaciones bajo la lluvia», los ingredientes que Ribeyro encontraba fundamentales a la polifonía -el amor, la amistad, el viaje, el libro, la ciudad- están todos presentes, todos depurados y transmutados en música.  La polifonía resuena.

Mi recomendación es no perderse la nueva edición del Enno Festival el 25 de octubre. Será una tarde de conciertos al aire libre, en el Parkway frente a la estatua del Almirante Padilla, donde se presentarán Mariazu, Luis da Bit, Julián Mayorga, Les petits bandits, Mala fama, Balkan bruto, Batería Brasil y, por supuesto, Aldo Zolev. Todos proyectos amigos, todos parte de esta iniciativa de música independiente, trabajada, sentida y hecha en colaboración. Si usted también es de aquellos que prefieren las polifonías, allá lo esperamos.

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