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El paragüero

RESISTENCIA Y MESTIZAJE

La música tradicional y popular del Caribe colombiano

 

colombia folclor musica negra afrodescendiente

 Foto: djfrancox

 
Quiero contarle mi hermano un pedacito de la historia negra,
de la historia nuestra que dice así…
Rebelión, Joe Arroyo
  La música colombiana es resultado del encuentro y la confrontación entre diferentes grupos culturales, que a partir de la colonización española, la trata esclavista y la cultura aborigen indígena, configuraron la matriz que generó muchas de las tradiciones musicales que hoy hacen parte vital de su patrimonio cultural inmaterial. El mestizaje como condición estructurante de las tradiciones culturales en Colombia aporta los elementos formales, contextuales e instrumentales, para disponer una gran variedad de ritmos y formas musicales que hacen parte de la rica tradición musical de este país.   El origen de muchas de estas tradiciones se pueden rastrear en los intercambios y encuentros entre grupos culturales dominantes -la cultura española católica, los “blancos” del interior- y grupos subyugados -indígenas, negros esclavizados y libres, mestizos pobres, campesinos- dando como resultado ritmos tradicionales -asociados a contextos y usos locales- y parte importante de la música popular de Colombia -asociada a circuitos masivos de circulación-. De esta forma, ritmos como la cumbia, el porro, el currulao, el bullerengue y la champeta, hoy en día presentes en contextos tradicionales y comerciales, tienen su origen en mecanismos de resistencia y sincretismo cultural. Este texto pretende dar un panorama general de la música mestiza del Caribe colombiano desde sus orígenes y en sus contextos contemporáneos.   http://www.youtube.com/watch?v=oWBf9hfW_4Y  

África en Colombia

  Muchos de los ritmos representativos de Colombia conservan un componente dominante asociado a la cultura musical africana.[i] Esta se introduce en el país a partir de la trata de esclavos africanos destinada a reemplazar la mano de obra indígena diezmada por las enfermedades y la sobreexplotación laboral. Desde mediados del siglo XVI[ii], los traficantes de esclavos traen a los puertos del Caribe miles de africanos provenientes principalmente de África occidental. El puerto de Cartagena se convirtió desde entonces -y lo serían posteriormente Barranquilla, y en el Pacífico Buenaventura- en un campo fértil para el surgimiento de estos ritmos mestizos.   Durante la colonia, la dura cotidianidad de los esclavos y sirvientes indios se interrumpe brevemente durante el tiempo de descanso o celebración de las fiestas religiosas, pues en estos acontecimientos se levanta provisionalmente la prohibición de cantos y bailes, que para las culturas negra y aborigen están íntimamente asociadas con prácticas religiosas. Bajo el amparo de la fiesta, viejas tradiciones y rituales africanos vuelven a interpretarse, disimulados en músicas seculares o incluso con temáticas católicas en los espacios restringidos de socialización de los esclavos, en muchos casos compartidos con los indígenas, quienes viven una situación de opresión y prohibición similar.   Las ruedas de baile, acompañadas de música y canto, empiezan a tomar lugar en las calles y plazas de Cartagena o en las haciendas y pueblos costeros, con una fachada católica pero profundamente arraigadas en rituales mágico-religiosos culturales africanos de diversa procedencia. El etnomusicólogo Egberto Bermúdez identifica elementos descontextualizados de un complejo ritual sudánico asociado a ritos de iniciación masculina y femenina propios de la región de Guinea, Liberia, Costa de Marfil y Sierra Leona, asociados a sociedades secretas denominadas Sande y Wunde en prácticas como el ‘baile de negros’ o los ‘bundes’ (rondas de baile y música celebradas desde el siglo XVI) y rastrea componentes de viejos rituales propiciatorios y de fertilidad provenientes de la región de Benín en ritmos como el Porro y el Chandé. Estos son solo algunos ejemplos de las abundantes relaciones entre África, América y el Caribe mediante su música.     http://www.youtube.com/watch?v=Yk4fNSFefWE    

Cumbia negra, cumbia india

  El origen de la cumbia, el ritmo más popular y característico de Colombia, se debate entre posiciones que lo asocian con ritos africanos (como los mencionados anteriormente) o con las culturas aborígenes que habitaban la región Caribe durante la colonia, en particular con “el país de Pocabuy”, zona que se identifica con la región conocida como la depresión Momposina, ubicada en el norte de Colombia, muy cerca de la costa Caribe. Asociada con un ritual funerario o de despedida ofrecida a los difuntos que parten a la otra vida o a los guerreros que se dirigen a la guerra y una posible muerte, este involucraba a la comunidad que realizaba una danza circular alrededor del muerto al ritmo de pitos y tamboras, mientras se sostenían elementos encendidos y se bailaba y cantaba. Este componente se mantendrá hasta nuestros días en los bailes tradicionales de cumbia, en el cual una vela encendida es sostenida por los danzantes.     http://www.youtube.com/watch?v=OC1UgJqOd7A     Alrededor del siglo XVII, muchos de estos indígenas son forzados a trasladarse a poblaciones españolas, donde se juntan con esclavos, blancos pobres y en los contextos festivos se comienzan a fusionar con las tradiciones de dichos pueblos, dando como resultado una matriz musical caribeña en la que se incluyen ritmos como la Cumbia, el Porro, el Fandango, la música de gaitas, el Chandé y el Mapalé, entre otros. Es fácil rastrear el carácter multicultural de la cumbia. La base rítmica es interpretada con el tambor alegre, la tambora y el tambor macho, instrumentos asociados a las percusiones africanas, acompañada de maracas y guacharacas de origen indígena. Las melodías hacen uso de pitos, flautas de millo y la gaita –macho y hembra-, fabricadas con cañas, un cacto y una pluma de ganso para la boquilla que corresponden a un tipo de instrumentos utilizados tradicionalmente por las comunidades indígenas en la región Atlántica. A partir del siglo XX, instrumentos como el acordeón y el clarinete aportarían la cuota europea en el componente instrumental. A nivel estructural, los temas que se componen poseen una estructura europea y los trajes e indumentarios que progresivamente se fueron adoptando pertenecían a un estilo europeo, pues durante estos eventos de celebración y tolerancia, los amos les permitían usar sus ropas a los esclavos y sirvientes.     http://www.youtube.com/watch?v=seP2NFCxHhY     Independientemente de su origen, la cumbia es hoy parte fundamental del patrimonio cultural colombiano. Su presencia ha transitado desde las ruedas de baile y los contextos campesinos tradicionales, hasta los salones de baile -con grandes orquestas y arreglos de Big band- y las grandes audiencias gracias a la radio y la industria fonográfica. Su expansión en el globo le ha exigido incorporar instrumentos y formatos que se adecúen al mercado musical, transformando muchos de sus aspectos originales. Asimismo, este ritmo mestizo ha permeado la cultura musical de los países de América Latina -que comparten con Colombia condiciones culturales, religiosas y étnicas- que lo han adoptado como propio, convirtiendo a la cumbia en el ritmo de América.     http://www.youtube.com/watch?v=j3hyE43ALbQ    

El palenque de San Basilio: memoria y pensamiento en clave de resistencia

  Uno de los epicentros musicales de Colombia se ubica en la población de San Basilio de Palenque, declarado por la Unesco como Patrimonio oral e inmaterial de la humanidad. El palenque se origina en la época colonial como refugio de hombres y mujeres que escapan de la esclavitud y la opresión, y gracias a su feroz resistencia al dominio español, se convierte en un espacio para la libertad. San Basilio de Palenque -porque el santo es el que pertenece al pueblo- es el único de los palenques (llamados también quilombos o rochelas) que se conserva hasta nuestros días y preserva el legado y la tradición de los pueblos afrodescendientes que lo forjaron y lo hicieron el primer territorio libre de América en 1610.     http://www.youtube.com/watch?v=MvIG50-_QbI     La musicalidad constituye uno de los elementos fundamentales de la tradición cultural de Palenque y se conserva gracias a la tradición oral y un fuerte sentido de identidad y pertenencia, que pese a la persecución y desprecio que sufrió durante muchos años, logra mantener casi intactas sus lengua y sus prácticas culturales. La música está presente en todos los aspectos de la vida y la muerte. Los velorios, las celebraciones religiosas, las jornadas de trabajo y la fiesta por la fiesta, son acompañados de ricas tradiciones musicales.     En la muerte, el ‘Lumbalú’ acompaña el viaje del difunto. Los amigos y familiares son convocados con las notas del Pechiche, tambor de gran tamaño, interpretado solo en estas situaciones, cuyo sonido llega a las veredas y maniguas. Reunidos en torno al muerto, se cantan y bailan canciones en las que se funden alabanzas y santos católicos con dioses africanos. El canto es de tipo responsorial: un solista canta y el coro responde, mientras son acompañados por un tambor Yamaró. Etnomusicológicamente, se han establecido relaciones léxicas, rítmicas y religiosas con prácticas religiosas Yoruba, provenientes del Congo y Angola. En la práctica, los velorios son acontecimientos que reúnen a la comunidad manifiestan una profunda religiosidad construida desde el sincretismo cultural y religioso.     El trabajo del campo y las faenas cotidianas son los motivos principales del Bullerengue, ritmo cadencioso cargado de cierta melancolía que, sin perder su carácter festivo, recoge las vivencias de los palenqueros. Las cantadoras, acompañadas por los tamboreros, reúnen en torno a sí a las bailadoras que generación tras generación mantienen viva y vibrante está tradición, donde la música y el baile operan como mecanismo de sublimación y exorcismo de los males que aquejan a la comunidad, permitiendo celebrar la vida pese a las dificultades. El Bullerengue, al igual que otros ritmos mestizos, nace en el Palenque, pero su influencia se expande a departamentos como Córdoba, Sucre, Antioquia e incluso a Panamá, y gracias a artistas como Petrona Martínez o Etelvina Maldonado, se ha convertido en un fenómeno musical de masas con amplio reconocimiento nacional e internacional.     http://www.youtube.com/watch?v=Beyi4_FGvWE     A pesar del fuerte arraigo a las tradiciones africanas, el Palenque no está exento del mestizaje y el intercambio cultural. A principios de siglo XX, dentro del esquema colonial norteamericano que posee ya en el continente grandes empresas agroindustriales, llega a la región el cultivo de caña. Los grandes ingenios azucareros, que tendrían su referente inmediato en Cuba, llegan a la región aplicando sus esquemas de explotación, producción y mano de obra cubana y con ellos su música. Este encuentro tendría como resultado el surgimiento del Son Palenquero. Directamente influenciado con el Son Cubano, es un sonido poli rítmico, del cual se afirma que posee una influencia de los indios Arawak que habitaban Cuba antes de la llegada de los españoles. También posee una estructura musical basada en la décima española interpretado en un formato de Sexteto con instrumentos occidentales africanos e indígenas. Al llegar al palenque se incorporó la marímbula (instrumento de origen africano cuyo sonido se asemeja al de un bajo eléctrico) y sus contenidos líricos se adecuaron a las condiciones de vida de los palenqueros.     http://www.youtube.com/watch?v=uQoo8tDGQPE     La Champeta es otro de los ritmos del palenque producto del mestizaje y la resistencia, esta vez frente a las dinámicas de producción asociadas al mercado de la música y el fortalecimiento de la identidad afro. Surgida de un movimiento oscilante entre África y el Caribe, la champeta nace del Souka (Soul Calypso) caribeño, el High Life de Ghana y otros ritmos contemporáneos que funden elementos del rock y el funk americano con ritmos tradicionales africanos. Llega a Cartagena gracias a marineros que llegan al puerto y es adoptada por los habitantes de las barriadas, en su mayoría pertenecientes a la diáspora palenquera, quienes incorporan estos sonidos con un componente lírico local y las tradiciones musicales del palenque. Estos ritmos se difunden en la región gracias a los picós, sound systems -móviles adecuados a camionetas pick-up – que operan como discotecas ambulantes, así como con la aparición de sellos y grabaciones independientes que generan circuitos locales de distribución, posibilitando el fortalecimiento de esta manifestación musical dentro de la región.     http://www.youtube.com/watch?v=YUlb6tzaHFE     Si bien el texto pretendía hacer una panorámica general de la música del Caribe, por cuestiones de espacio deja a ritmos como el vallenato, la chirimía e incluso la música raizal de los habitantes de los archipiélagos caribeños fuera de su alcance, así como un análisis más profundo del fenómeno musical costeño. Este texto es solo una invitación, una mirada a la historia de una música siempre viva, siempre sabrosa, cuya experiencia solo puede ser aprehendida, en realidad, al bailarse, al escucharse bajo el sol costeño, cerca de las playas del Caribe, al ritmo de una Papayera en una fiesta patronal de algún pueblo, bajo la sombra de un palo de mango al compás de un grupo de gaiteros, o entre las comparsas del carnaval de Barranquilla.  

Bibliografía

  Morales, Ed. Ritmo latino. Robin Book. Nueva york. 2006.   Oviedo Nieves, Jorge. Travesías nómadas en la música del caribe colombiano. EN. Memorias de la X Cátedra anual de historia ernesto Restrepo Tirado “el Caribe en la nación colombiana. . Museo Nacional de Colombia. 2006   Bermúdez, Egberto. Las músicas afrocolombianas en la construcción de la nación: Una visión histórica. EN memorias IV Cátedra anual de historia Ernesto Restrepo tirado. 150 años de la abolición de la esclavitud en colombia. desde la marginalidad a la construcción de la nación. Aguilar. Bogotá 2003   Bermúdez Egberto Un siglo de música en Colombia: ¿entre nacionalismo y universalismo?. Credencial historia 1999 Biblioteca Virtual del Banco de la República l: 2005-06-22. Friedemann, Nina s. De y Patiño Rosselli Carlos. Lengua y sociedad en el Palenque de San Basilio. Bogotá: Instituto Caro y Cuervo. 1983   Cassiani Herrera Alfonso. Palenqueros de San Basilio Bolívar. Catálogo exposición Velorios y Santos vivos. museo nacional ministerio de cultura. 2008    Velorios   [i] Entendiendo la cultura musical como los elementos asociados a patrones rítmicos, complejos de conceptos sonoros, instrumentos y formas de interpretación.   [ii] La trata esclavista colonial fue una “empresa” liderada fundamentalmente por los portugueses y se desarrolló entre 1533 y 1810. Así mismo enfocó su radio de extracción esclavista en puntos geográficos asociados a los reinos de Benín, Malí y Kongo con los cuales Portugal estableció relaciones comerciales en diferentes momentos, dando como resultado tres periodos en los que se introdujeron grupos étnicos asociados a las familias lingüísticas Mandem, Akán, Bantú y Ubangi.  

Texto:

David Rincón

Psicólogo.Un diletante del arte, la música y la cultura.

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