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El paragüero
ESCRITO POR
Ana María Trujillo
Lo mío son las palabras y las imágenes, el poder de contar historias, la tentativa de construir puentes.

5 APUNTES ILETRADOS SOBRE EL MUNDIAL

Pienso con ternura en esas personas que, presas de la emoción generalizada, decían hace unas semanas que Colombia le iba a ganar a Brasil porque estaba jugando mejor. Eso es cierto: pero quienes hemos crecido viendo fútbol en toda suerte de campeonatos sabemos que, en el fondo, jugar bien no es garantía de nada. Y si hay algo claro, contundente y demoledor en el fútbol, es que, como en la vida, no hay justicia verdadera.

Siempre habrá un jugador que lastime deliberadamente a otro, que finja un penalti, que se coma un gol clarísimo. Siempre habrá un árbitro con sus decisiones, precisamente, arbitrarias, unas más descaradas que otras. Siempre habrá hinchas furibundos insultando al equipo contrario (y a veces al propio), figuras de último minuto, héroes consagrados y lesiones lamentables. Y cada partido es decisivo, impredecible, una final en sí misma.

En todo caso, ahora que a todo el mundo le gusta el fútbol, todo el mundo recobró el orgullo y la fe en la patria, todo el mundo sufre la injusticia del árbitro y los pocos méritos de Brasil, todo el mundo siente la imperiosa necesidad de compartir y multiplicar contenidos en Internet que alaban a Colombia y, finalmente, todo el mundo se siente eternamente agradecido, como nunca antes, con los (en promedio) 15 que jugaron, los 8 que calentaron banca, José “El Bendito” Pékerman y el cuerpo técnico que nadie menciona, quisiera lanzar 5 ideas, cuestiones o inquietudes para tener en cuenta.

1. Ningún partido es igual y ningún equipo es uniforme en sus presentaciones

Ateniéndonos al mundial presente podemos ver que Holanda le metió 5 a España, la última campeona del mundo (que además comenzó perdiendo el mundial pasado e igual fue campeón), para sufrir hasta los penaltis con Costa Rica, un equipo chico consagrado como la revelación de este 2014. Ghana y Costa de Marfil se jugaron un par de partidazos, mientras un guapo equipo griego pasó a octavos de final sin convencer a nadie. Chile se le paró a Brasil como no lo hizo Colombia, quien no supo manejar el embate carioca y con un error se fue abajo en el marcador muy temprano, a pesar de haber ganado todos sus partidos anteriores. Argentina, dicen todos, la tuvo fácil, pero sufrió cada partido. Conclusión: ningún equipo es el sueño dorado y arrasador en todas sus presentaciones. Ni siquiera Colombia, y para prueba de ello, el primer tiempo de esa fatídica eliminación.

2. La historia pesa

 Y si bien es cierto que cada vez los equipos y el nivel general es más parejo, una vez más, tenemos entre los 4 mejores a los de siempre. Holanda y Alemania son sin duda los dos equipos más sólidos y constantes de Europa. Alemania ya fue campeón en 3 ocasiones, finalista en otras 4 y ocupó el tercer lugar en 4 más; Holanda, por su parte, ha disputado 3 finales sin ganar ningunaDe este lado del charco, Brasil y Argentina son potenciales campeones desde las eliminatorias, las que todo el mundo asume que van a pasar antes de jugar el primer partido. Brasil, juegue de local o no, es eternamente favorito, un poco más por su historia que por su rendimiento presente. En este caso el ser anfitrión pesa más que nada. Argentina tampoco convence, pero avanza.

Creo que, en todo caso, las tempranas eliminaciones de Italia y España y las campañas de Colombia y Costa Rica le pusieron un toque especial a este mundial, pero son sobre todo augurios de lo que se viene. A todas las selecciones, grandes y chicas, les toca estar en la juega. Y sí, la historia de la selección Colombia es prometedora, pero estos son apenas los primeros pasos.

3. la pasión del fútbol es agridulce

Impresionante como siempre ver el efecto que tiene el fútbol y que no lo tiene, creo, nada más en la vida. Nada es tan masivo y atraviesa estratos, regiones, ideas políticas, credos, razas y ocupaciones. Aunque, por un lado, me conmueve ver a tantas personas tan emocionadas por un partido o una selección, por otro me resulta algo vomitivo el endiosamiento y los niveles tan exagerados de fanatismo. La patria boba en todo su esplendor. No es solo acá, y afortunadamente la buena campaña de Colombia nos genera orgullo, alegría, nuevos sueños y esperanzas (otra sería la historia si hubieran perdido todo)… pero ojo, que si hace 20 años mandaron a matar a Andrés Escobar por un autogol, hoy son los brasileños los que se desviven en insultos, amenazas y ofensas a Zúñiga por la lesión de Neymar. Reflexionemos sobre la intensidad de nuestras pasiones, porque no pueden depender tan peligrosamente del resultado.

4. Kill the media

Prefiero sentarme a ver cuatrocientas mil trescientas ochenta y nueve veces la repetición eterna de todos los goles del mundial en ese canal de Direct Tv, así, sin locutores, sin lágrimas, sin hinchas desconsolados o eufóricos, que patearme las setecientas veinticuatro historias tipo telenovela de RCN y CARACOL sobre James y su sueño, James y su papá, James y su hija, James el mejor del mundo según la FIFA, James portada del periódico local de Sri Lanka; cómo celebraron en Soacha, Cúcuta, Barranquilla y Medellín; cómo una caterva de paisas borrachos en la playa brasilera canta "yo me llamo cumbia" en ukelele. No sé si hay algo más patético y absurdo que Adolfo Pérez pidiéndole a Vin-asco volver a cantar el gol una y otra vez, o si a nadie le parece que tienen huevo dedicando 20 de las 24 horas del día a pasar notas endulcoloradas, repetitivas, lambonas y triunfalistas sobre, sí, una gran selección y un gran mundial pero… ¡autorregúlense! En época de mundial, huir de los noticieros es lo más recomendable.

5: internet, divino tesoro

Paso total del narrador en tiempo real de las redes sociales (que se limita a describir “goooooool”. "Huy, que pase de Robben". "Lo que tenemos es arquero”), de la expresión de ánimo o emoción, y sobre todo, de la sobrecarga de mensajes de agradecimiento y orgullo: a la hora de expresar una idea, un sentimiento patrio o una aguda lectura cultural, menos es más. El mundial nos deja unas joyas de inteligencia popular, arte gráfico y creatividad bien ejercida. Que billones de humanos posen sus ojos sobre el mismo hecho al mismo tiempo nos deja invaluables piezas comunicativas que enriquecen y alimentan las idiosincracias particulares. Menos Vin-asco y más Meme.

Sudacas 3: Euracas: oso


 

 

 

 

 

 








Ñapa: lo que se viene

Alemania, retomando a los tiernos comentaristas que mencioné al principio, debería ganarle a Brasil porque juega mejor. Y ojalá lo hiciera, pero me temo que no lo hará. Así es el fútbol.

Argentina es tan chepero y Holanda tan de malas, que adivinen. En ese caso, se cumpliría el sueño sudaca de mandar a los euracas a sus tierras, aunque tengan más merecido ganar la dorada copa de la gloria. Y ahí sí se viene una final Alien vs Depredador, porque ya sabemos que Brasil y Argentina son archienemigos. Tanto, que los brasileros han asistido en masa a los partidos de la albiceleste a hacerle barra al equipo contrario.

Quisiera equivocarme, y podría hacerlo porque en el fútbol todo se puede. Pero mi ser pesimista de alma negra se teme que Brasil, a pesar de todo, se quedará con la copa en casa.

Ganar el mundial es lo de menos, digo yo. Porque no le creo nada a esa copa, aunque quien se la lleva es quien queda consignado en la historia y va sumando puntos, millones, gloria. Pero más alla de eso, de este mundial recordaremos el increíble partido que le hizo Ghana a Alemania, la fuerza chilena y ese palo conchaetumadre, la callada de jeta monumental que le metió Costa Rica al mundo, el gol increíble de James y el sabor salsachoquero de las celebraciones colombianas, el mordisco de Suárez, la demencia del director técnico mexicano... miles de imágenes memorables y la extraña sensación de un país que, sin importar realmente porqué, fue profundamente feliz.

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