I.LETRADA.CO | El paragüero | LAS CAPAS DE BOGOTÁ: ¿QUÉ ESTÁ PASANDO CON EL CENTRO?
El paragüero
ESCRITO E IMÁGENES POR
Carolina Urbina
Actualmente se encuentra concluyendo la Maestría en Antropología Social de la Universidad de Buenos Aires. Vive en Bogotá y se dedica a estudiar la ciudad, a caminar por sus calles y a capturar las historias que se encuentra por el camino.

LAS CAPAS DE BOGOTÁ: ¿QUÉ ESTÁ PASANDO CON EL CENTRO?

Los paisajes están llenos de lugares que encarnan la experiencia y las aspiraciones de los seres humanos
Estos lugares se transforman en centros de significados y en símbolos que expresan pensamientos, ideas y 
emociones de muy diversos tipos. El paisaje, por tanto, no solo nos muestra cómo es el mundo,
sino que es también una construcción, una composición de este mundo, una forma de verlo. joan nogué

Siguiendo el trabajo de Joan Nogué (2007), propongo que nos situemos en la intersección entre la carrera tercera y la Avenida 19 para dar un paseo por la conocida Manzana 5 en el centro de Bogotá. Nos encontramos en el barrio Las Aguas y vamos a contemplar los siguientes paisajes pensando en las relaciones de poder que los configuran, en los símbolos plasmados por diferentes actores y en la calificación social y personal que se les atribuye. ¿Nos estamos enfrentando a paisajes exóticos, en ruinas, que caminan a convertirse en paisajes espectáculo?

Si usted es un transeúnte desprevenido, tal vez esta imagen no le diga mucho. Pero puede hacer el ejercicio: deténgase, observe sin tiempo y sin prisa para leer las capas de historia escondidas en el siguiente paisaje.

Imagen 1. Manzana 5 por la carrera tercera. 26 de Mayo del 2013 (ver imagen completa)

Arriba, los cerros imponentes acompañados por el fondo gris que caracteriza el cielo de Bogotá; en esa misma franja verde se alcanza a divisar la sede de medio ambiente de la Universidad Distrital. Si bajamos un poco más la mirada, se asoma una esquina de la Media Torta, y junto a esta, en la parte izquierda, se distinguen varios edificios de la Universidad de los Andes. Los tonos blancos nos conducen a la fachada de la iglesia de Las Aguas, construida en el año 1644 de cara al río San Francisco y testigo de las transformaciones que ha tenido el centro histórico de la ciudad. Antes de caminar un poco para leer el letrero rosado, llama la atención esa franja llena de carteles superpuestos, mensajes indescifrables que cubren la carrera tercera. “Clandestino y efímero”[1], el cartel imprime constantemente mensajes en las paredes y sabe acogerse al ritmo acelerado de la ciudad. En todo caso hay algo que permanece: capas de letras, colores, trozos de imágenes, símbolos que se resisten a desaparecer. Este “hipertexto de las ciudades (…) es un elemento de la centralidad urbana porque ¿en qué otro lugar una pared puede llamar la atención de las personas? En el que pueden interactuar varios individuos en la producción e interpretación de un mismo mensaje (Novoa, 2008: 257).

A continuación vemos a un grupo de personas observando el muro, ellos se detienen y entablan una conversación, no sabemos muy bien de qué hablan ni por qué lo hacen, pero se permiten detener el tiempo por un momento:

 

Pues bien, esta fachada ha ido acumulando carteles desde que la Manzana 5 fue desocupada. La valla rosada nos da un poco más de información:

Imagen 2. Manzana 5 por el eje Ambiental. Agosto 15 del 2013. Foto: Mike Bulgini (ver imagen completa)

Este mensaje está ubicado sobre el costado del puente Boyacá que fue hallado en el 2000 durante la realización del Eje Ambiental. Nos informa que algo se ha deteriorado, algo ha muerto para darle paso al nuevo centro de la ciudad. Al fondo se observan las Torres de Fenicia, construidas en 1970 sobre una antigua fábrica de vidrios y botellas. También alcanzamos a ver la máquina que demolió las últimas casas que quedaban en el terreno.  Y si pensamos que efectivamente algo murió, que con la demolición quedaron sepultadas las memorias de dicho espacio, esto no se dio de un día para otro; la muerte lenta inició mucho antes de que se lanzara al público la construcción del Centro Cultural Español en el año 2006.

Para no irnos tan lejos, podemos recordar que Bogotá inicia el siglo XXI con la inauguración del primer Plan de Ordenamiento Territorial, momento en el cual se comienza a planificar el destino de las diferentes zonas de la ciudad. El centro va a tener un capítulo especial, por su importancia histórica y cultural, razón por la cual en 2007 se firma el Plan Zonal Centro. En medio de esto, en el 2006 comienza a circular la promesa de un proyecto de renovación para la manzana 5. En un lote se construiría el Centro Cultural Español y en el terreno restante un proyecto de vivienda, locales comerciales, zonas verdes y espacio público (El espectador, 2011). Para el primer lote, la Alcaldía de Bogotá firma un contrato por 65 años con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Semana, 2012). En cuanto al segundo lote, correspondiente al proyecto comercial, se realiza en el 2011 un concurso entre diferentes empresas constructoras seleccionando a Marvel S.A, de acuerdo con un modelo de gestión público privado (Bogotá positiva, 2011; ERU, 2011). Al siguiente año, el gobierno español anuncia que se retira del proyecto, de forma que, el proyecto anunciado como “uno de los grandes centros culturales de la cooperación española en toda Latinoamérica” nunca se desarrolló (El tiempo, 2011).

Imagen 3. Manzana 5 por el Eje Ambiental. Agosto 15 del 2013. Foto: Mike Bulgini (ver imagen completa)

Tal y como ha ocurrido con otros proyectos de renovación en la ciudad, la ejecución de este proyecto se ha demorado más de lo esperado: han pasado siete años y todavía no se han iniciado las obras. Siguiendo sobre el costado del Eje Ambiental, en la imagen anterior podemos ver la intervención realizada sobre un letrero que originalmente decía: “Aquí se renueva el centro de la ciudad: vivienda, espacio público, centro cultural, comercio”. La batalla jurídica que se libró en este terreno –entre propietarios y el gobierno- dejó en manos privadas un espacio destinado al uso público. Y esto se puede corroborar al leer el nuevo proyecto que se ejecutará en este terreno: Núcleo educativo y cultural Las Aguas, el cual será integrado por la nueva Cinemateca Distrital, el proyecto City U y el proyecto Progresa Fenicia.  

Con la construcción de la nueva Cinemateca Distrital, se busca posicionar a la ciudad “como epicentro de la cultura” (SCRD, 2014). Las artes y los artistas se convierten en la clase creativa necesaria para apoyar la renovación del sector. En un contexto de gentrificación y desplazamiento, conviene cuestionar la instrumentalización de la cultura y para esto retomo al Colectivo Left Hand Rotation, quienes cuestionan la teoría de Richard Florida:

En su libro –casi una biblia contemporánea referencia para muchos políticos y gestores– Creative Class, afirma que “la creatividad humana es el recurso económico definitivo” y que debemos estimular y atraer artistas, arquitectos, diseñadores o escritores a las ciudades para que estas prosperen económicamente. La consiguiente aplicación de este tipo de teorías al marketing de las ciudades provoca la instrumentalización de la cultura a favor de procesos que, como la gentrificación, suponen la creación de espacios excluyentes y de segregación social donde los grupos de población económicamente más vulnerables son empujados hacia las periferias o zonas más deprimidas. Nosotros nos preguntamos: ¿qué ocurre con las personas que además no pertenecen a esa supuesta clase creativa? (2013).

Este proyecto, se desarrolla entre la ERU, el Instituto Distrital de las Artes –IDARTES- y la Secretaría de Cultura Recreación y Deporte, recurriendo a “recursos públicos y la gestión de entidades privadas para su construcción y sostenimiento” (SCRD, 2014). Como podemos ver, el tiempo va cambiando los nombres, los actores y las historias, pero la cultura sigue siendo ese escudo que blinda las ideas, los proyectos y a las instituciones de todo juicio que se pueda entablar en contra ellas.  

Sorprende que el responsable del proyecto inmobiliario del lote 2 (City U- Progresa Fenicia) sea el consorcio Las Aguas (ERU, 2014) y no la constructora Marvel S.A como se anunció en documentos oficiales del 2011. Y si recordamos el letrero rosado, la empresa QBO y la promotora Convivienda también están involucradas en la ejecución. Precisamente cuando el rector anuncia en 2013 la construcción de residencias universitarias para estudiantes, profesores y funcionarios de la Universidad de los Andes, menciona el acuerdo con las dos últimas empresas mencionadas:

Dichas empresas construirán, a partir del próximo año, el proyecto City U, en un lote aledaño a la Universidad, conocido como Manzana 5 y ubicado frente al Centro Colombo Americano. Serán tres torres con apartamentos de 1, 2 y 3 alcobas, áreas comunes, gimnasio, áreas de estudio y de juego, y parqueaderos. La iniciativa permitirá que la Universidad de los Andes tome en arriendo, por un plazo de 10 años, una torre con capacidad para 600 camas.[2]

Este recorrido nos lleva a cruzar la calle y a soltar por un momento el Eje Ambiental de la Avenida Jiménez, columna vertebral que está siendo intervenida por medio de renovación, vigilancia y desocupación de espacios públicos (Puede ampliar la información consultando este artículo de El Espectador: El resplandor de la Avenida Jiménez.) Si recordamos la imagen del Espacio privado (Imagen 3), las fachadas de las últimas casas derrumbadas se encontraban sobre la calle 20, y allí aparecen los edificios de ladrillo del conjunto Multifamiliares, toda esa manzana, junto a la zona comprendida entre la Av. Circunvalar, la Calle 20 y la Avenida 
Jiménez y Av. Carrera 3ra[3], será utilizada para ejecutar el proyecto Progresa Fenicia liderado por la Universidad de los Andes. Este se dio a conocer en el 2008 como Plan Parcial de Renovación Urbana Triángulo de Fenicia sin incluir a los habitantes del sector. Aquí se devela su intención inicial: gestionar un plan de desarrollo urbano sin gente. En el 2010, se dan cuenta que es necesario involucrar a los habitantes, modifican el documento y le dan otro nombre: Programa Progresa Fenicia.










 

Imagen 4. Manzana 5. Proyecto. Núcleo educativo y cultural Las Aguas (ERU, 2014)
Imagen 5. Zona de influencia del programa Progresa Fenicia[4]

Ante la falta de información y la ausencia de espacios de participación, los habitantes del sector –en su mayoría de tercera edad- que no quieren ser desplazados, conformaron el Comité No se Tomen Las Aguas. En la primera movilización, realizada en octubre del año pasado, los afectados se pusieron la camiseta, con pitos, consignas y carteles de denuncia salieron a recorrer las calles y al día de hoy siguen abriendo espacios para que les reconozcan lo que se merecen por sus predios y los años que han vivido en ese lugar.

Imagen 6. Movilización Comité No se tomen Las Aguas. Octubre 29 de 2013. (ver completa)

Estos paisajes que en algún momento fueron invisibles –retomando a Nogué-, en un contexto donde el territorio urbano necesita ser explotado para sacar el máximo provecho económico, salen a la luz y se convierten en el foco de atención de políticas de ordenamiento, inmobiliarias, constructoras y demás actores que defienden modelos estéticos más acordes con la imagen de una ciudad “desarrollada”. Si todo sale como se espera, de forma casi mágica, el deterioro se convertirá en espectáculo, para que el paisaje pueda observarse sin temor alguno. Pero mientras esto ocurre, tenemos tiempo de caminar y trazar nuestras propias rutas, antes de que el pasado sea completamente imperceptible, todavía podemos seguirle el rastro a las continuidades del tiempo en el espacio.

Seguramente, si hoy decide darle una vuelta a la manzana, encontrará otros rastros sobre las paredes. Si decide detenerse, observar y escuchar, puede enriquecer la historia de estos paisajes con sus relatos.

REFERENCIAS

Nogué, Joan (2007). La construcción social del paisaje. Biblioteca nueva. Madrid.

Novoa, Andrés (2008). El Cartel en los muros del centro de Bogotá. Las capas de la ciudad. En: Centro de Bogotá. Realidades e imaginarios. Revista La Tadeo. Número 73. Universidad Jorge Tadeo Lozano. Bogotá.

*Las fotografías utilizadas se realizaron a lo largo de diferentes recorridos por la zona en el año 2013

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