I.LETRADA.CO | El paragüero | ESPACIOS Y TIEMPOS DE LA COMIDA EN EL MONTE
El paragüero
ESCRITO POR
Camilo Torres
Ex-politólogo,historiador en formación y músico aficionado.
IMÁGENES POR
Catalina Delgado
Antropóloga y fotógrafa recreacional

ESPACIOS Y TIEMPOS DE LA COMIDA EN EL MONTE

Las selvas y montes son lugares en los que tradicionalmente se han gestado rebeldías. Es común escuchar que algún universitario “se fue pal monte”, refiriéndose a que se unió a las filas de algún grupo guerrillero. De hecho, si uno quiere ir atrás y rastrear el origen de estas ideas sobre el monte como un lugar de refugio fuera de la autoridad, puede llegar hasta los tiempos de los palenques y las rochelas de la colonia. Sin embargo, y a pesar de ser parte de nuestra historia, es poco lo que sabemos sobre la cotidianidad de los que habitan esos lugares que parecen a veces tan lejanos y desconectados de nuestra vida urbana. En este escrito me interesa específicamente la manera en que la vida rebelde afecta los ritmos de algo tan cotidiano como la comida y qué nos puede decir esto sobre la relación entre monte, campo y ciudad. Para ello, retomaré aquí algunos relatos, entrevistas y biografías en las que se habla sobre la cotidianidad de los combatientes en diversos escenarios de su vida guerrillera.

Los urbanos

Aunque las guerrillas tienen un alto componente campesino y popular, varios de los guerrilleros que se mencionan en los relatos del ELN y las FARC tienen orígenes de clase media urbana. Aceptar a estos diversos sectores dentro del grupo es parte de los ideales y estrategias de las guerrillas, dice uno de los integrantes: “debíamos aprender que en la revolución y sobre todo en la guerra se encuentran individuos forjados de múltiples maneras y por tanto con todos los matices posibles, pero que son elenos y eso es lo importante.”[1].

Sin embargo, en la dura vida cotidiana del guerrillero, algunas diferencias salen a flote. Por ejemplo, los compañeros de un “urbano” del ELN no podían evitar llamar la atención sobre su difícil adaptación a la vida del monte: “como es normal, por ser urbano le dio dificultad adaptarse a las dinámicas del campo, se perdía fácil, se resbalaba en el pantano, se enredaba en los bejucos, no se ubicaba en los terrenos y en especial le daba dificultad las marchas y desplazamientos nocturnos”[2].

Otros urbanos que visitaron un campamento de las FARC en 2008 señalan la inutilidad del calzado citadino entre lodazales de 30 centímetros por los que los guerrilleros andan hábilmente mientras que ellos sufrían múltiples caídas. Tanto así que los guerrilleros los despidieron entre risas diciéndoles: “esta tierra los saluda y los despide con orgullo... No cualquiera se anima a besarla con el culo...”[3]

Para un “urbano”, la vida en el monte es un proceso de aprendizaje y humildad,  o como dice Rafael Reyes: “una verdadera universidad de la revolución”. Así lo señalan algunos “elenos” al referirse a un universitario urbano que se unió al grupo: “estaba henchido de la contextura académica, ideológica y política de la Organización que deja el saber... esa aureola de autosuficiencia y orgullo... junto a nosotros se fue impregnando de modestia, sencillez, humildad, honor etc., y estaba aceleradamente aflorando en él un vehemente hombre nuevo” [4]

La mejor trinchera

En campaña, cuando es difícil cocinar, los campesinos simpatizantes o vinculados a las guerrillas se convierten en los proveedores y sus casas en los refugios o “casas de apoyo” para los combatientes. En varios relatos se ve que a algunos guerrilleros del ELN les dieron fríjoles, arroz y papa[5] y a otros limonada[6] . Esta relación entre guerrillero y campesino tiene una importancia estratégica, pero tiene también un trasfondo mayor. En palabras de un intérprete vallenato, miembro de las FARC: “El campesino para nosotros es la fuente de inspiración, es el apoyo, es el hombre que comparte su aguapanela con el guerrillero, que comparte las alegrías, pero también los sufrimientos y el embate de una guerra que no ha buscado, sino se la han impuesto. Yo lo defino dentro de la canción como ‘la mejor trinchera’, ‘la mejor montaña’ y como ‘la flor que perfuma los caminos’”[7].

Las guerrillas encontraron su lugar en los montes alejados del poder estatal, pero  no por ello se han aislado completamente de las poblaciones. Es evidente que dependen de campesinos y otros pobladores para asegurar el alimento y por eso es fundamental la cercanía. Como menciona uno de los guerrilleros: “en caso que el Gobierno tome la decisión y diga, vamos a acabar con la zona de despeje, sacamos nuestra fuerza guerrillera de los cascos urbanos pero seguimos a 1000 y 2000 metros, donde hemos vivido siempre. Porque esa es nuestra patria, son nuestros campamentos, es donde está nuestra gente por la cual luchamos. Donde está nuestra razón de ser como guerrilleros”[8].

La rutina y la repartición del trabajo

Dentro de la guerrilla hay, en principio, una rotación y una repartición igualitaria de las tareas cotidianas y se supone que las diferencias de rango se deben notar sólo en las misiones militares. Esta repartición de las funciones cotidianas se mantiene en todo momento, incluso durante las fiestas, donde “se organizan comisiones para preparar la comida y servir el licor”[9]. Las mujeres trabajan a la par de los hombres, llevan la misma carga en campaña y participan por igual en las labores de cocina; los blancos cocinan y sirven a los mestizos y a los negros y viceversa[10].

Por supuesto, esta división disciplinada de trabajo no está exenta de conflictos ocasionales. Un guerrillero relata la molestia de su compañero cuando unos pocos se llevaron la ración que pensaba servir al resto del grupo: media arepa con chocolate[11]. El día en la guerrilla, al igual que en el campo, empieza y termina muy temprano: antes de las 5 am se reparten las primeras tareas. A algunos los “mandan al palo”[12], es decir, a traer agua y leña en la mañana; y a otros les toca quedarse en el campamento haciendo de “rancheros”, preparando las raciones para sus compañeros. A los cocineros se les denomina así porque los campamentos guerrilleros cuentan con hornos fabricados por los guerrilleros “al estilo vietnamita”, denominados ranchas.

Lo primero que se toma en el día es un tinto antes de las 5 am. Después, a las 7am se desayuna abundantemente con arepas y huevos. En el campamento, se va todo el día en trabajos, cada escuadra se dedica a cortar leña, trabajar la madera, lavar, construir, cocinar, trasladar materiales, entre otras tareas: “los campamentos se parecen más a enormes colectivos de trabajadores que a otra cosa. Por eso, nos explicaban, la necesidad de una buena alimentación: mucho trabajo físico”[13]

Durante las misiones en zonas de combate la actividad más cotidiana puede terminar siendo peligrosa. Detenerse a comer o tomar algo puede ser la diferencia entre la vida y la muerte, como en el caso del guerrillero del ELN Oliver, que fue sorprendido por paramilitares por parar en una tienda a tomarse tres gaseosas tras un largo día de caminata.[14] Sin embargo, aunque las misiones y el estar moviéndose permanentemente limita las horas de alimentación, en algunos casos el cansancio y la necesidad de recuperar energías son más importantes: los guerrilleros cuentan cómo, en un combate entre el ELN y la contraguerrilla Pijaos, tuvieron que aplazar la avanzada varias horas porque “se demoró el almuerzo”[15]. En esa misma avanzada, después de caminar toda la noche, la comida hace parte de los pequeños triunfos cotidianos en la guerrilla: “ya casi aclarando el día el compañero de base nos acogió solidariamente, nos ubicó para que descansáramos, nos bañáramos, y él mismo fue el que hizo el desayuno muy nutritivo y ágil: sancocho de gallina”.[16] En otro relato se repite la formula: “Allí descansamos... baño y comida para nuestra pesadilla sin fin”.[17]

La cotidianidad del campamento se rompe en ocasiones especiales con días de fiesta. El intérprete vallenato que ya cité una vez nos lo cuenta con detalle[18]: “… El baile es el momento más esperado por los guerrilleros. El consumo de alcohol es controlado ya que los combatientes no están acostumbrados a embriagarse. En ellas el personal de seguridad no puede beber licor, ya que tienen que estar atentos a lo que ocurre en el campamento y en las avanzadas”.

Hay un control estricto sobre el consumo de alcohol y los tiempos de la celebración: “Al iniciar la fiesta, el comandante de la unidad da a conocer la hora exacta de inicio y fin de la fiesta, así como algunas recomendaciones de seguridad… depende del tipo de fiesta que se celebra y de las condiciones de orden público que imperen en la zona, así como de la infraestructura musical con que se cuente en ese momento. Hay fiestas que las celebramos combatiendo. Atacando al enemigo. Pero también hay de las que celebramos bailando”. A pesar de ser momentos excepcionales que se salen de la cotidianidad, las fiestas no permiten olvidar que se está en guerra y se debe mantener la guardia.

 

 

 

 

 

 

 

 

* *

A lo largo de este escrito vimos a los guerrilleros alimentarse de arepas, huevo, chocolate, aguapanela, limonada, gaseosas, sancocho de gallina, arroz, papa, fríjoles, entre otras cosas. Muchos de esos productos son la base de la alimentación, no sólo de los campesinos con los que las guerrillas se relacionan constantemente, sino de una gran parte de los colombianos, por lo que se hace evidente que no hay muchas diferencias en los productos que consume el guerrillero y el colombiano de a pie (o de ruana). Como vimos, la diferencia puede estar entonces en los tiempos en los que se consumen esos alimentos y en la forma en que se reparte el trabajo para prepararlos. Una actividad tan cotidiana y necesaria como el consumo de alimentos resulta limitada por el peligro inminente y por la dura disciplina dentro de la guerrilla.

Sin embargo, el alimento no escasea. De hecho se come en abundancia para evitar enfermedades, porque “resulta mejor comer bien que sanar enfermos”.[19] En contextos de abandono estatal, escasez y falta de oportunidades, es evidente que la comida no puede verse como algo sin importancia. De hecho, algo tan básico como tener tres comidas diarias aseguradas puede explicar en parte que muchos campesinos sigan viendo como una opción el unirse a una guerrilla en tiempos en los que, como dijo Alfonso Cano, “el hambre es el que ha polarizado a Colombia”[20].

Notas


[1] (Ejército de Liberación Nacional, 2013, p. 47)

[2] (Ejército de Liberación Nacional, 2013, p. 34)

[3] (Kohan, 2008)

[4] (Ejército de Liberación Nacional, 2013, p. 35)

[5] (Ejército de Liberación Nacional, 2013, p. 39)

[6] (Ejército de Liberación Nacional, 2013, p. 38)

[7] (Ospaaal.org, pp. 60-62) Entrevista al comandante Lucas Iguarán, compositor e interprete vallenato y miembro de las FARC, publicada en Red Resistencia, 2003.

[8] (Ospaaal.org, p. 32) Entrevista para el Semanario VOZ, julio, 2001 Por ALVAN.

[9] (Ospaaal.org, pp. 60-62) Entrevista al comandante Lucas Iguarán, compositor e interprete vallenato y miembro de las FARC-EP, publicada en Red Resistencia, 2003.

[10] (Kohan, 2008)

[11] (Ejército de Liberación Nacional, 2013, p. 37)

[12] (Quesada, 2013)

[13] (Kohan, 2008)

[14] (Ejército de Liberación Nacional, 2013, p. 58)

[15] (Ejército de Liberación Nacional, 2013, p. 41)

[16] (Ejército de Liberación Nacional, 2013, p. 41)

[17] (Ejército de Liberación Nacional, 2013, p. 42)

[18] (Ospaaal.org, pp. 60-62) Entrevista al comandante Lucas Iguarán, compositor e interprete vallenato y miembro de las FARC-EP, publicada en Red Resistencia, 2003.

[19] (Kohan, 2008)

[20] Entrevista a Alfonso Cano publicada en “Lecturas dominicales” de El Tiempo.com, 8 de junio, 2002 Por. Jorge Enrique Botero.

referencias

Ejército de Liberación Nacional. (2013, julio 23). http://www.eln-voces.com. Retrieved septiembre 25, 2013, from http://www.eln-voces.com/index.php/es/cultura/libros/elenos: http://www.eln-voces.com/index.php/es/cultura/libros/elenos/519-cronicas-y-semblanzas-de-guerra

Kohan, N. (2008). La vida en los campamentos de las FARC-EP: Entrevista a Ezequiel Rofríguez Labriego. Retrieved octubre 28, 2013, from http://www.scribd.com/users/Barricadas/document_collections

Ospaaal.org. (n.d.). Redvoluciones.org. Retrieved septiembre 2, 2013, from 16 entrevistas a la guerrilla colombiana.

Quesada, E. (2013, octubre 9). Cuando la guerrilla se olvida de la guerra. Eltiempo.com .

Ruiz, X. (2011). Tesis doctoral-Dining in Bethlehem: Food, Charity and growing old in Bogotá. Departamento de Antropología-Universidad de Michigan.

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