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La vida era la pantalla
ESCRITO POR
Maria Paula Gutiérrez
Me interesa el tema del exilio desde la forma como ha sido abordado en el cine, la literatura y la música.

RENOIR

El año pasado durante unas vacaciones en la finca buscando una fórmula para combatir el tedio vi «La Belle Noiseuse» (1991), una película francesa de Jacques Rivette, director que, junto a François Truffaut y la banda de los Cahiers du cinéma, hizo parte del fenómeno de la Nueva Ola Francesa. Después de ver la película, desperté del letargo en el que había estado y tuve el impulso de ir al pueblo más cercano para comprar tinta china y una plumilla. La película me hizo querer dibujar o, más bien, garabatear. - Aunque en «La Belle Noiseuse» el pintor Frenhofer dibuja el cuerpo desnudo de una mujer, yo -a falta de cuerpos- terminé pintando plantas y pequeños bichos con los que me topé. Al hacer este intento, me di cuenta lo mucho que me gusta pintar, pues es una práctica en la que uno está parcialmente suspendido para embarcarse en un ejercicio de contemplación. Pintar o dibujar es un ejercicio que va más allá de saberlo hacer o no, o de si el producto es bello o tiene cierto sentido estético. Para mí, tiene que ver con ejercitar la mirada, con ser riguroso con los detalles, percatarse del conjunto y las relaciones entre los objetos, el color y la luz, las texturas y las formas, de la infinidad de posibilidades presentes en las cosas. También tiene que ver con el trabajar con las manos, ejercicio cada vez más subvalorado, pues con las máquinas las labores manuales han pasado a un segundo plano. Por ejemplo, en nuestra época, es muy frecuente que los dibujos o algunas animaciones estén diseñados por medio de programas de computador. Con esto no estoy diciendo que sea algo malo, solo que prácticas como el dibujo en vivo son cada vez más inusuales. Como dijo alguna vez Pierre-Auguste Renoir las obras más valiosas están hechas con las manos, pues es con y a través de ellas que se palpa la materia con la que se trabaja para convertirla en una obra de arte o un objeto: una silla, una casa, un par de zapatos. -

- Pues bien, tuve exactamente el mismo impulso después de ver «Renoir» (2012), una película de Gilles Bourdos, que trae el XII Festival de Cine Francés y que estará en la competencia oficial por el Segundo Premio de la Crítica Colombiana. Aunque conocía muy poco de la vida y obra del artista impresionista, imaginaba a Renoir como un artista talentoso, muy reconocido, rodeado todo el tiempo de admiradores, con un gran ego. Pero me sorprendió gratamente conocer a un hombre con una presencia magnética que no necesitaba de las palabras para hacerse notar y, aunque medido en ellas cuando las pronunciaba, sus ojos se iluminaban como si estuviera revelando grandes verdades y secretos del mundo. Renoir, un hombre hogareño rodeado de mujeres que lo cuidaban, solitario en sus meditaciones sobre la pintura, la naturaleza y la vida. Un hombre de carne y hueso, para el que las noches eran un infierno pues los recuerdos de su esposa muerta y  de dos de sus hijos lejos en la guerra lo atormentaban, y donde los dolores de la artritis llegaban a cobrarle la cuenta de cobro por llevar al límite su cuerpo para que la belleza en sus cuadros permaneciera. Un ciudadano y padre consciente de los estragos de la guerra que afirmaba que a esta solo debían ir los viejos moribundos como él y no los jóvenes como su hijo Jean, que no solo había vuelto malherido sino mucho más viejo. Como artista, Renoir buscaba plasmar en sus cuadros la belleza que encontraba en las cosas porque como alguna vez le dijo a Jean, “el arte debe ser bello. El mundo está rodeado de cosas desagradables y de sufrimiento”. Renoir, no quería seguir reproduciendo y creando más miserias, por eso en sus cuadros usó muy poco el negro; quería que ellos estuvieran llenos de luz y colores, que fueran agradables y alegres. Que cuando terminara el cuadro le dieran ganas de tocarlo, de estar en él. - La película, si bien retrata una etapa del artista y su familia, también se encarga de celebrar la figura femenina fundamental en su obra. El hogar, la familia, los lugares de encuentro están representados por las mujeres que trabajaban en la casa Renoir. La mujer tiene forma de matrona, musa, amante, madre, enfermera, cocinera, modelo. Los espacios femeninos son tratados con mucho respeto y minucia, mostrando por ejemplo el empeño que ellas le ponían a su trabajo y el amor que le imprimían a las recetas que preparaban, donde las worksongs francesas siempre estaban presentes. En algunos momentos, dejaban sus labores domésticas para reunirse como ninfas bañistas en el manantial más cercano. Así a través de la mirada de Renoir, pasaban de ser simples mortales para convertirse en musas de sus cuadros.

- -- «Renoir» es un trabajo casi artesanal con un tratamiento tan delicado que honra la obra del artista que de poder verla muy seguramente él mismo cambiaría su opinión sobre el cine (arte que, para el momento de su aparición, Pierre Auguste menospreciaba y que su hijo Jean influiría de manera definitiva). En palabras de un crítico del periódico La Nación de Argentina, «Renoir» es una “(…) película refinada y deslumbrante, (que es, sobre todo, una fiesta para los ojos), podría referirse a Pierre Auguste o a Jean, padre e hijo, dos artistas gigantes; uno, el gran maestro de la pintura y no sólo del impresionismo, el otro, nombre descollante entre los directores de cine de todos los tiempos (…) en verdad el filme sale al encuentro de los dos en un momento determinado de la historia, (cuando aparece la modelo musa) una mujer que actúa como puente a partir de la cual la antorcha del arte pasará de las manos de un as al que le sigue, de padre a hijo, de la pintura al cine”. - Para navegar en la relación del cine y la pintura, del padre y el hijo, del pintor y su modelo, no se pierda la oportunidad de ir a ver «Renoir» en una buena pantalla. Junto a esta, se proyectarán más de 40 películas, en su mayoría inéditas en el país, durante el XII Festival de Cine Francés que se celebrará del 25 de septiembre al 14 de octubre. Consulte la programación en la página oficial del festival: http://www.cinefrancesencolombia.com/programacion.php   

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La vida era la pantalla
Cuando la función de 'entretenimiento' se desdibuja y el cine conmueve, enseña, motiva y enamora. Reflexiones y delirios alrededor de las imágenes en movimiento y el universo que las contiene.
Mad Muasel Se obsesiona aleatoriamente con autores y géneros, en particular con la Nueva Ola francesa.
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