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La vida era la pantalla

SEARCHING FOR SUGAR MAN

Por Eduardo de la Rosa Rizo

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sixto rodriguez searching for sugar man

En el pasado festival internacional de cine de Cartagena (2013) fueron varias las películas que sedujeron a los asistentes con su grandeza y genialidad: desde la hermosa retrospectiva de Vittorio de Sica, con su Ladrón de bicicletas y su Sophia Loren en ropas ligeras, pasando por grandes obras como Pietá de Kim Ki-duk, Post Tenebrax Lux de Carlos Reygadas, El beso de la Pantera de Paul Schrader con la ladina Nastassja Kinski y música de David Bowie, hasta la peruana Cielo Oscuro de Joel Calero (¡buen tipo!) y la francesa Rust And Bone de Jacques Audiard; estas, entre muchas otras, se llevaron los aplausos y las querencias de los cinéfilos. -

Sin embargo, hubo una película especial que llevó al alucinado público a una sentida ovación cuando finalizó, a un momento único en un cine convertido en escenario y recital. Yo nunca había estado en tan tremendo aplauso dentro de la nave oscura. Al lado mío, cual concierto, una cartagenera coreaba la canción de los créditos y disfrutaba como si hubiera visto en vivo a uno de los grandes del rock and roll, que había muerto y resucitado ante sus ojos, y pues… de alguna u otra forma, así fue. -

Acabábamos de ver Searching for Sugar Man (2012), un documental sobre la vida de Sixto Rodríguez, un músico estadounidense que en la década de los 70 publicó dos discos destinados a convertirse en clásicos - Cold Fact y Coming from reality- pero que por cosas del azar no tuvieron esta suerte sino hasta hace pocos años, cuando dos acérrimos fanáticos sudafricanos y un bisoño director sueco decidieron emprender su búsqueda sin saber siquiera si estaba vivo o muerto. -

Dirigida por Malik Bendjelloul, Searching for Sugar Man nos entrega la bella historia de un poeta que camina cargando una guitarra por los andenes de la industrial Detroit de finales de los sesenta, un espíritu vestido de negro con sombrero de ala ancha e inmensas gafas  oscuras que cantaba mejor y tenía más ritmo que Bob Dylan; -como si esto fuera muy difícil-. Un hombre desolado que negaba su rostro a quienes iban a escucharlo en los  húmedos y oscuros bares del pantano citadino, una sombra reflejada en el interior de las conciencias taciturnas y los corazones galopantes, una canción llena de tripa y alma contra lo establecido, la vanidad y el arribismo. La voz de la libertad de un pueblo oprimido a miles de kilómetros de distancia… un genio, un niño, un suicida. -

Yo que siempre he creído que en general hay pocos espectáculos dignos de una atención demasiado sostenida, me di cuenta de que no me había despegado en ningún segundo de la búsqueda del Sugar Manque el mito de este hombre había golpeado mi ansiosa existencia, y como epifanía de vida había dejado caer en mí la revelación de un mundo exacto, puro y noble. La vida de Rodríguez es sencilla, y como tal, grandiosa. - Es un ejemplo, hoy cuando el mundo se aburre preocupándose por nimiedades y se olvida de la base que está en los sentimientos, hoy cuando nadie mira al cielo sino para ver si va a llover, o para criticarlo por poluto y cancerígeno. 

Para Rodríguez solo hay tres necesidades básicas: comida, ropa y cobijo. Una vez que llegas a ese nivel, todo lo demás es una capa de adorno.  Cada vez sigo con más dedicación la literatura y la poesía sencilla,  claro… nada como un León de Greiff con su imbele folía y su inútil fazaña, o como un Nicolás Gómez Dávila y sus escolios, o el aburrido pero sapiente Borges para acalorar en ringleras la garganta del gusto, pero a mí nadie me quita un buen madrazo de Fernando Vallejo, una buena arrechera con empleada de servicio de Gómez Jattin o una buena anécdota del conmemorado y tranquilo Klim. Creo que por eso disfruto de Sixto Rodríguez y su obra,  por su forma amable y tranquila de asumir la vida, por la dignidad con que llevó su suerte y la serenidad con la que recibió la fama. Por su sencillez, por lo apasionante de su sencillez… - 'El cine' de la película, como más de un hipster maricón le llamaría a eso de la fotografía y la técnica, es bastante bueno: hermosas ciudades desde altos edificios, hipnóticos recorridos siguiendo el paso torpe del protagonista. En el fondo no estamos lejos de un fairy tale con mensaje y final feliz a ritmo de folk. Un suceso para sumergirse en los entresijos de las compañías discográficas y un cuento grandioso sobre los caprichos de la fama y las verdaderas prioridades de la vida. La historia de un resurrecto con las últimas escenas grabadas con una aplicación de un teléfono celular por falta de presupuesto. -

Si la van a ver fumen mucha marihuana, pero no de esa que sabe a jabón sino de la buena, de la que sabe a tierra, porque esto es tierra húmeda, mojada y fértil, como mujer buena. -


 
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La vida era la pantalla
Cuando la función de 'entretenimiento' se desdibuja y el cine conmueve, enseña, motiva y enamora. Reflexiones y delirios alrededor de las imágenes en movimiento y el universo que las contiene.
Mad Muasel Se obsesiona aleatoriamente con autores y géneros, en particular con la Nueva Ola francesa.
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