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La vida era la pantalla

EL CINEASTA MENOS ABURRIDO DEL MUNDO

 "Si se quiere aceptar la idea, en la época de Ingmar Bergman, de que el cine no es inferior a la literatura, yo creo que habría que clasificar a Hitchcock –aunque, a fin de cuentas, ¿para qué clasificarle?- en la categoría de los artistas inquietos como Kafka, Dostoievski, Poe. Estos artistas de la ansiedad no pueden, evidentemente, ayudarnos a vivir, pues su vida es ya de por sí difícil, pero su misión consiste en obligarnos a compartir sus obsesiones. Con ello, incluso y eventualmente sin pretenderlo, nos ayudan a conocernos mejor, lo que constituye un objetivo fundamental de toda obra de arte." (François Truffaut, el cine según Hitchcock) -

- Nadie entendía por qué los jóvenes críticos de Cahiers du cinéma idolatraban a Alfred Hitchcock. El director inglés, que para entonces ya era uno de los peces gordos –literal y figurado- de los estudios de Hollywood, era un gran éxito en taquilla y lo hacía relativamente indigno para la ‘crítica especializada’. Sus películas eran apreciadas en tanto cine comercial y el suspenso era, al parecer, considerado como un género menor. Para completar, Hitchcock se rebaja incluso a los niveles de la publicidad y la televisión. - ¿Qué sería del status artístico de Hitchcock sin los obsesivos cinéfilos de la Nouvelle Vague? Si hoy en día su genialidad no se discute lo debemos, sin duda, a sus fieles defensores del campo de batalla del cine como arte: Truffaut, Chabrol, Godard, Rohmer y el ejército cinéfilo de los Cahiers. Doble ironía: ser el mejor director de todos los tiempos no requería trasfondos intelectuales intrincados ni enrevesadas experimentaciones visuales ni manifiestos artístico-poéticos, tampoco levantarse contra el imperio Hollywood y sus lógicas. El mejor director de todos los tiempos hacía cine para las masas y gastaba hasta el último centavo del súper presupuesto que el imperio ponía a su disposición. -

- El título de ‘maestro’ otorgado por los franceses viene del contexto de su formulación de la ‘política de los autores’. Fueron ellos quienes alzaron al director al papel de autor único de una película, porque vieron en la puesta en escena la clave de toda maestría cinematográfica. Cuando no hay un autor detrás de una película esta se vuelve teatro filmado. La puesta en escena va mucho más allá de la configuración visual de un espacio; es a la vez la firma del director, la manifestación de lo que piensa, de lo que siente, de lo que cree, de lo que ve. Una suerte de ethos en coordenadas audiovisuales. Eso, y no películas abstractas e ilegibles, es el cine de autor. - Chabrol y Rohmer describieron a Hitchcock como el más grande inventor de formas. Sus películas deben ser vistas con atención, porque guardan más tesoros de lo que aparentan. Hitchcock es el mejor manufacturando planos, hasta el más mínimo detalle que aparece en pantalla es deliberado y tiene un motivo. Nada sobra. Creo que no es exagerado comparar su increíble aporte al lenguaje cinematográfico con el que hizo Shakespeare a la lengua inglesa. Hitchcock encontró la forma de comunicar con imágenes; el muestra la sospecha, los celos, la envidia sin recurrir al diálogo. Truffaut lo llamó el cineasta menos aburrido del mundo, por ser el único capaz de mantener la atención del espectador en cada plano (por la sola razón de no dar planos ‘muertos’: en el cine de Hitchcock todo comunica, siempre). - - Nunca es tarde para comenzar a explorar esa obra monumental que dejó tras años de frenético trabajo. Tampoco se necesita una erudición audiovisual. Hitchcock es, en palabras de Truffaut, “el cineasta más accesible del mundo”. La fascinación del último por el primero le llevó incluso a lograr uno de los libros más sólidos de la historia del cine, donde el carácter de ambos se pone en evidencia y la meticulosidad y la maestría de Hitchcock salen a relucir en los más ínfimos detalles: contrario a lo que ingenuamente se podría deducir por su título, El cine según Hitchcock es un homenaje al cine mismo más que al voluminoso realizador. - El gran maestro que tuvo todo a su disposición no lo tuvo gratis ni en vano. Su capacidad para la fascinación es producto de una inteligencia aguda. Su figura aparentemente inofensiva rara vez enseñó una sonrisa, pero hacía reír. El maestro del suspense carga con su propio enigma…
- "Este hombre, que ha filmado mejor que nadie el miedo, es a su vez un miedoso, y supongo que su éxito está estrechamente relacionado con este rasgo caracterológico. A todo lo largo de su carrera, Alfred Hitchcock ha experimentado la necesidad de protegerse de los actores, de los productores, de los técnicos, porque el más pequeño fallo o el menor capricho de cualquiera de ellos podría comprometer la integridad del film. Para Hitchcock la mejor manera de protegerse era la de llegar a ser el director con el que sueñan ser dirigidas todas las estrellas, la de convertirse en su propio productor, la de aprender más sobre la técnica que los mismos técnicos… Aún le faltaba protegerse del público y para ello  Hitchcock acometió la tarea de seducirlo aterrorizándole, haciéndole reencontrar todas las emociones fuertes de la niñez, cuando se jugaba al escondite tras los muebles de la casa tranquila, cuando estaban apunto de atraparte en la ‘gallina ciega’, cuando por las noches, en la cama, un juguete olvidado sobre un mueble se convertía en algo inquietante y misterioso."
- Feliz no cumpleaños 114, Alfred.  -
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La vida era la pantalla
Cuando la función de 'entretenimiento' se desdibuja y el cine conmueve, enseña, motiva y enamora. Reflexiones y delirios alrededor de las imágenes en movimiento y el universo que las contiene.
Mad Muasel Se obsesiona aleatoriamente con autores y géneros, en particular con la Nueva Ola francesa.
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