I.LETRADA.CO | La vida era la pantalla | FICBA 2013 - POST TENEBRAS LUX
La vida era la pantalla

FICBA 2013 - POST TENEBRAS LUX

Puede sonar odioso o pretencioso, pero me ha sucedido dos veces y por eso me atrevo a esbozar esta afirmación: ver a la gente salir sistemática e implacablemente de una proyección es síntoma de estar frente a una película memorable.   Pasó anoche cuando, en su condición de festival pequeño, modesto y con ciertos desajustes de organización, el FICBA (Festival Internacional de Cine de Barichara) anunció que la película programada –Marina Abramovic, the artist is present- no podría ser exhibida (aún). A cambio se proyectaría Post tenebras lux de Carlos Reygadas.  

A mí me venía bien; era uno de los pocos nombres que tenía fichados para ver ante la entusiasta recomendación de un amigo en cuyo criterio confío. Así, en la enorme bodega de Coltabaco adecuada como ‘Ciudad Cine’ y plagada de sillas blancas de plástico terriblemente incómodas, con un tercio de su capacidad ocupado, comenzó la proyección. Cada diez o quince minutos asomaban las cabezas de una parejita o un grupo que se retiraba de la sala. Yo, plano a plano, de lo absurdo a lo rococó a lo hiperrealista a lo crudo a lo poético, seguí a Reygadas encantada, encontrándole un sentido quizá cuestionable a su ilación en apariencia absurda. Como el título sugiere, la película ahonda en los contrastes. Vano me resulta el ejercicio de enumerarlos y cerrar con un “como la vida misma”: ya cada lector-a los imaginará. Pero la belleza en el cine no se improvisa, el saber mirar es el signo innegable de talento y genialidad para mí. Seguramente es subjetivo y no sabría –no querría- regarme en explicaciones, interpretaciones, teorías. Reygadas sabe cómo mirar para construir planos bellísimos y memorables, para hacerlo sentir a uno del otro lado de la pantalla. Sabe filmar los colores, sabe jugar con sus efectos, sabe –importantísimo- dónde cortar, cómo cambiar el ritmo y botar al espectador en otra parte sin que uno se percate de la brusquedad del empujón.    

Algunas anotaciones sueltas respecto a la película:  -Truffaut –y seguramente muchos otros antes y después de él- decía que una de las cosas más difíciles al hacer una película es trabajar con niños y con animales. Adivinarán ustedes, entonces, que en esta película hay apariciones estelares y magníficamente logradas en las que niños (que, dato revelador de los créditos finales, son los hijos del director) y una jauría de perros protagonizan con inusitada ‘naturalidad’ y éxito.  

- Lo inverosímil suele ser la muerte de muchas películas. Que un diablo animado irrumpa de repente en escena sin romper con la atmósfera que la película ha cuidadosa y fielmente creado en el espectador es una proeza que merece reconocimiento. Como esta hay otro par de sorpresas. 

- No sé bien cuál es el punto en la carrera de un director en el que logra con facilidad que los productores confíen en un proyecto tan inciertamente ‘rentable’ como los enlatados hollywoodenses que se producen al por mayor… pero da gusto encontrar directores que, como Reygadas, se entregan sin reservas a lo que quieren hacer, películas que se sostienen en su propia verdad a pesar de no hallar públicos masivos entusiastas. 

- Busco reseñas y textos de la película y me encuentro con escabrosas elucubraciones y vericuetos teóricos y bostezo. Veo entonces que, al presentar su película en Cannes, Reygadas dijo: “mi película no es un acertijo. No hay simbología escondida, es lo que se ve. Ustedes los periodistas intelectualizan y juzgan antes de sentir y lo que escriben es puro humo”. Yo disfruté de lo que vi. Reygadas dice sencillamente querer compartir lugares e imágenes que ama, yo se lo agradezco.  

- Si a usted no le gustó El árbol de la vida de Terrence Malick, entonces mejor no vea Post Tenebras Lux.  

- Esta es la única película que he visto del director, lo cual me impide hacer un texto más completo o informado. Pero de allí concluyo que me quedo con ganas de ver lo demás, de encontrar los contrastes y los matices y poder valorar esta peli en el contexto general. También: que Reygadas es uno de esos nombres que vale la pena seguir de cerca cuando uno cree y disfruta el cine como experiencia.  

 

La película terminó bajo la mirada de menos de veinte espectadores con halo de pronóstico reservado. Desconozco las impresiones de los demás que cumplieron con verla toda. Me decía mi amigo de festival que esta era una película de amores y odios. Esas son las que más me gustan, pienso ahora.  

Si quiere más detalles de la película en las palabras del director, le recomiendo esta entrevista:

http://www.letraslibres.com/revista/artes-y-medios/reygadas-contra-la-interpretacion?page=0,0

 

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La vida era la pantalla
Cuando la función de 'entretenimiento' se desdibuja y el cine conmueve, enseña, motiva y enamora. Reflexiones y delirios alrededor de las imágenes en movimiento y el universo que las contiene.
Mad Muasel Se obsesiona aleatoriamente con autores y géneros, en particular con la Nueva Ola francesa.
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