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La vida era la pantalla

SANS CHRIS

À bientôt, j'espère...

  A mí Chris Marker me enseña todos los días que la mejor forma de ocuparse del mundo es desde la dedicación a un trabajo al cual uno se aboca en solitario. En el escenario franco-cinematográfico de las personalidades rimbombantes, de los cafés del Quartier Latin, de las oficinas de los Cahiers -tan en pleno Champs Elysées-, el leonino carácter del enigmático Chris brilla por su ausencia. Brilla, sin embargo, con toda la fuerza y la intensidad posible en el resultado de sus obsesiones, en la narración implacable de historias tan trágicas como bellas.   Su obsesión no es otra que la imagen -y no hace falta una entrevista para saberlo-. Para empezar, la de esconder la suya propia para que todas esas que ve le hablen, para que le digan algo a los demás. Prescindir del yo fetichizado para que la voz resuene más fuerte. He notado que todas sus películas parecen nacer de una imagen primera. La imagen de infancia. La imagen de guerra. La imagen de felicidad. El magnetismo de la imagen. Entonces uno entiende que lo demás es ese gesto de desenrollar, de penetrar, de interpelar esos cuadros de dos dimensiones que esconden ‘toda la memoria del mundo’. Ese es el gran juego. Chris Marker es un hombre que entiende las profundidades de la imagen y, sobre todo, que tiene la enorme capacidad de la intertextualidad; relacionar contenidos, relacionar formas, hilar las manifestaciones en apariencia disímiles para hacer emerger la historia. Las historias.   En realidad es poco lo que he visto de su obra prolífica, vasta. Pero no puedo menos que admirarlo y dejarme fascinar por esa capacidad de capturar y transmitir su propia fascinación. Así, cuando Chris se deja maravillar por el trabajo de una fotógrafa, termina recorriendo, analizando y entendiendo con soberana lucidez el surrealismo, la guerra, los hijos, España, el arte, la política, y hace de ello un bello documental, tan sencillo y tan complejo a la vez.   http://youtu.be/wVAuUDvEA4M     Otra de sus fuentes de seducción emana de su alma de viajero. Chris Marker es uno de esos grandes trashumantes, sus ojos han sido testigos de los más recónditos paisajes y las realidades más estimulantes para el minimalismo vital de los occidentales europeos. Como resultado de su trasegar la diferencia,  nunca cesó de cuestionar las sucias opulencias de la grandilocuencia vacía, erigida sobre violencia, sobre saqueo, sobre hipocresía. Y se puso del lado de aquellos que sin pensársela demasiado hacían de la cultura una práctica vital, una vinculación a la tierra, al oficio, al trasegar por este mundo. Prueba de ello, su trabajo por encargo junto a Alain Resnais sobre el arte negro:   http://youtu.be/YaLoealsVmE   Y lo mejor de todo es que, a pesar de lo fácil que resultaría, a Chris Marker no se le puede tachar de cineasta “militante” o “comprometido”. Él mismo se desembaraza de esa etiqueta que encuentra “pesada”. Dice, en una de las pocas entrevistas concedidas al diario Libération: “para mucha gente, “comprometido” quiere decir “político”, y la política, arte del compromiso (aunque habría que ver que fuera del compromiso no hay más que relaciones de fuerza bruta) me aburre profundamente”. (enlace a la entrevista completa, en francés, aquí)   Otra razón para quererlo.   En realidad, razones, todas. Chris Marker murió hace menos de seis meses, pero su obra es inmensa. Queda, a lo sumo, seguirlo descubriendo, seguirle los pasos, andar navegando en busca de sus metrajes cortos y largos, vieja guardia y hi-tech, visionarios y alquímicos, ambiciosos e íntimos; viajar con él a Rusia, a Cuba o a algún recóndito rincón asiático. Descubrir a los personajes que admiró, los lugares que lo conmovieron. Las imágenes, todo su banco de imágenes insólitas, simples, dolorosas, dicientes.   Chris Marker o la importancia de tomar distancia del mundo para solo entonces poder sumergirse en él. Chris Marker o el gran arte de vivir de imágenes, entrevistarse a solas con ellas, hacerlas hablar. Él muestra con más contundencia que muchos que en la dedicación de la mesa de trabajo se les puede ayudar a decir tantas cosas, todas esas cosas que uno quiere decir.   Chris Marker: te admiro y te agradezco ese mundo que viviste y que acaso se manifiesta en lo poco que nos dejaste ver de tu paso por él.   A todos los demás que ahora leen estas palabras:   Chris Marker ronda por ahí. Búsquenlo, déjense interpelar por sus imágenes, por sus ideas, por sus historias.   Si no han visto La Jetée, no sé qué están esperando:   http://youtu.be/He8uZLPOT7A   Si quieren embarcarse en exploraciones más intrincadas y curiosas, visiten http://www.gorgomancy.net/  
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La vida era la pantalla
Cuando la función de 'entretenimiento' se desdibuja y el cine conmueve, enseña, motiva y enamora. Reflexiones y delirios alrededor de las imágenes en movimiento y el universo que las contiene.
Mad Muasel Se obsesiona aleatoriamente con autores y géneros, en particular con la Nueva Ola francesa.
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