I.LETRADA.CO | La vida era la pantalla | CANNES: SEGUNDA PARTE
La vida era la pantalla
ESCRITO POR
Bruno Ghetti
Periodista especializado en estudios cinematográficos.

CANNES: SEGUNDA PARTE

Traducción del portugués: Fabio Nunes Teixeira

(Para leer sobre la primera semana, haga click aquí)

En su segunda mitad, el Festival de Cannes 2014 no perdió el buen aliento de los primeros días. La calidad de las últimas nueve películas presentadas se mantuvo relativamente alta. De hecho, algunos de los principales premios fueron otorgados a largometrajes de esta “segunda ronda”.

El Premio del Jurado (una especie de medalla de bronce de la competición) fue para dos películas que no podrían ser más diferentes entre sí. «Adiós al lenguaje», del veterano francés Jean-Luc Godard (quien, con 83 años, fue el cineasta más viejo del evento) compartió el trofeo con «Mommy», del niño prodigio canadiense Xavier Dolan, de 25 años, el más joven de Cannes.

«Adiós al lenguaje» era una de las películas más esperadas por el público cinéfilo; después de todo, Godard es probablemente el cineasta vivo más influyente. El director, que vive aislado en su casa en Suiza, no se presentó para promocionar la película -su primer largometraje en 3D – y prefirió agradecer a la organización del festival a través de una carta audiovisual.

Con poco más de una hora de duración, «Adiós al Lenguaje»  no tiene exactamente una trama; es una especie de collage de escenas distintas y aparentemente aleatorias, una película experimental al extremo. Se puede decir que lo que más se aproxima a una "historia" es que un hombre y una mujer aparecen juntos en varias escenas, charlando sobre diversos temas filosóficos. Al mismo tiempo, imágenes diversas muestran desde fragmentos de películas antiguas a escenas de bosques, con algunas apariciones de un simpático cachorro llamado Roxy.

El título da una idea de lo que trata la película: tal vez del fracaso del lenguaje en el mundo actual, donde nadie logra entenderse bien. Es una película no narrativa, sin duda interesante, con destellos del estilo vivo del Godard de los años 60. Pero en aquella época el director tenía ideas brillantes y las explotaba en obras con principio, medio y fin -por eso se convirtió en el gran nombre del cine francés de aquella década, revolucionando todo un arte. Lo que hace hoy está más cerca del videoarte y quizás ya ni pueda ser llamado "cine"; sería mejor exhibirlo en una Bienal de Artes que en Cannes.

Por su parte, Mommy es una película con una amplia comunicación con los espectadores. Fue una de las favoritas del público en Cannes, narrando una trama universal: las dificultades de la relación entre madre e hijo (aunque, en este caso, con dos personajes mucho más inadaptados de lo normal).

Dolan muestra que tal vez es el más talentoso cineasta de su generación; en su quinto largometraje, demuestra un control sobre su película poco común en cineastas tan jóvenes. También se reserva el derecho a realizar experimentaciones muy osadas: Dolan mantiene prácticamente toda su película en un formato de pantalla bastante estrecho (mucho más que el de televisión), sin razón aparente. Hacia la mitad de la película, sin embargo, una escena (sensacional) se “adecúa” para el formato widescreen. Es un toque de genio, pero, ¿será que el niño prodigio pensó que vale la pena sacrificar casi toda la película, comprimiendo mucho las  posibilidades permitidas por el formato tradicional, solo para que el público aplaudiera una escena (y le llamase "genio")? Para una personalidad narcisista, que Dolan fomenta cada vez más con cada película, la respuesta parece ser un rotundo "sí". A pesar de los toques de maestría, la película falla por cierta inmadurez en la presentación de la relación entre madre e hijo (que es donde el director debería haberse concentrado más). Quizás Dolan madure con la edad –entonces será un gigante del séptimo arte.

La japonesa Naomi Kawase era una de las favoritas a los premios con su «Still the Water», pero salió de la competencia con las manos vacías. Algunos dicen que ella misma tuvo la culpa: en una entrevista, dejó claro que solo le interesaba la Palma de Oro. Ha pagado el precio por exceso de sinceridad...

En la historia vemos la transición de una adolescente a la edad adulta, mientras su novio enfrenta problemas con su madre divorciada. La película muestra bellas imágenes de elementos de la naturaleza -lluvia, bosques, las olas del mar...-. También hay una preocupación de Kawase por la espiritualidad; la madre de la protagonista es una líder religiosa de un pueblo, que sufre de una enfermedad incurable y espera la llegada de la muerte. Es una película llamativa, pero sin grandes novedades; un representante legítimo de un cierto cine hecho por años en Asia, que tiende a producir películas premiadas en festivales de todo el mundo. Esta vez, la fórmula no funcionó.

Acostumbrados a salir de Cannes con algún premio (ya han ganado dos Palmas de Oro), los hermanos belgas Jean-Luc y Pierre Dardenne salieron en esta ocasión con las manos vacías del balneario francés. Lo cual no quiere decir que «Dos días, una noche» no sea una gran película, todo lo contrario: fue una de las mejores del festival. La trama muestra a Sandra, desesperada por recuperar el trabajo que perdió y que convirtió su sueldo en unos bonos para sus antiguos compañeros de trabajo. Ella tiene dos días para convencer a cada empleado de renunciar al dinero recién adquirido.

La película muestra el viacrucis de esta mujer, interpretada magistralmente por Marion Cotillard. Es más un trabajo de cámara en mano de los hermanos Dardenne, pero esta vez la película es menos sofocante. Emociona, pero no hay angustia. Antiguamente, los protagonistas de los Dardenne vestían ropa de color rojo en la mayor parte de la película; Sandra utiliza el color rosado. Este pequeño detalle nos dice mucho acerca de las los caminos que transitan los Dardenne a partir de ahora ...

«The Search», del francés Michel Hazanavicius, fue una de las películas más criticadas por la prensa. Es un drama antibélico sobre un conflicto del cual el mundo occidental ha oído hablar mucho, pero conoce pocos detalles: la guerra de Chechenia. Es, lamentablemente, un largometraje  muy ambicioso. Si Hazanavicius se hubiese preocupado menos por la grandeza de su mensaje (y por la propia técnica de filmar) y se hubiera centrado más en el lado humano de la película (la relación entre una mujer y un niño que se perdió de su familia), habría hecho una obra muy superior. Pero no se contuvo y la película paga el precio de su ambición.

En todo caso «The Search» no es mala como muchos críticos quieren hacerla parecer. El chico Abdul Mamatsuiev es un descubrimiento y tiene una secuencia de baile excelente (con música de los Bee Gees). Bérénice Béjo, mejor actriz en Cannes el año pasado, decepcionó con una actuación irregular.

Uno de los directores con más participación (y premios) en la historia de Cannes, Ken Loach, estuvo una vez más en el festival. El cineasta presentó «Jimmy’s Hall», una película de inspiración izquierdista, esta vez localizada en la Irlanda de los años 30. La trama muestra un irlandés que decide buscar una vida mejor en los Estados Unidos, pero fracasa (en gran parte debido a los efectos de La crisis de 1929) y regresa a su país de origen con una mano delante y otra detrás. Allí decide volver a abrir una escuela de baile, enfrentando problemas con la conservadora Iglesia Católica, y redescubre el amor con un antiguo flirteo.

Es una película ligera, agradable, con un bonito mensaje, como es costumbre en la obra de Loach. Pero como realización es débil; es una película "vieja", lamentablemente hecha de una manera muy convencional para ideales tan poco conservadores.

Incluso antes de su estreno en Cannes, «Sils Maria» de Olivier Assayas, ya era una de las favoritas para el premio a mejor actriz para Juliette Binoche. En la película, ella interpreta a una actriz que enfrenta un período difícil en su carrera por no ser tan joven. La prensa francesa, sin embargo, rechazó fuertemente la actuación de Binoche -un periódico llegó a decir que fue una de las peores en la historia del festival-. Claro, es una exageración, pero en realidad la película esta lejos de figurar entre los mejores trabajos de la excepcional actriz, y su colega de escena, Kristen Stewart, no ayuda mucho (ella también fue muy criticada).

Assayas tampoco estuvo a salvo de las críticas, y en ese punto la prensa tiene cierta razón. En general muy competente, el director esta vez no parece tener mucha convicción en la propia película. Parece un proyecto rutinario, intermediario, mientras el cineasta espera un siguiente por el cual tenga un interés genuino.

Bennett Miller es uno de los nombres fuertes en la disputa por el Oscar de este año con «Foxcatcher». La película (que le significó el codiciado premio a la mejor dirección) fue muy bien recibida por la crítica y es considerada una de las grandes sorpresas del festival. Cuenta la historia (verdadera) de un campeón de lucha libre que después de la consagración en los Juegos Olímpicos de 1984 se convirtió en un héroe americano. Poco después de los juegos, sin embargo, la falta de dinero le pone en una grave situación económica – mientras hace conferencias de incentivo a los niños estadounidenses, animándoles a ser patriotas y tener orgullo de los Estados Unidos, solo le alcanza para comer fideos instantáneos.

En 1987, la suerte del luchador cambia cuando un millonario excéntrico se convierte en una especie de mecenas del equipo de lucha de su país y lo patrocina. Pero las cosas no salen como podrían, y el luchador tiene problemas con las drogas y el alcohol, así como crisis neurasténicas, jamás volviendo a sobresalir en el deporte de nuevo.

Channing Tatum como el luchador y Mark Ruffalo como su hermano están excelentes, pero desde luego Steve Carrel, como el millonario, es uno de los favoritos al Oscar al mejor actor. En esta película aparece con maquillaje pesado y tiene una manera de hablar y caminar que le hacen casi irreconocible; en el fondo, falta naturalidad a su actuación, pero es el tipo de actuación que le gusta premiar a la Academia de Hollywood.

Finalmente, presentada el último día de la competencia, «Leviathan» dio una balanceada en las casas de apuestas y demostró que, de repente, el ruso Alexei Zvyagintsev podría batir a la entonces favorita «Wintersleep» de Nuri Bilge Ceylan y robarle la Palma de Oro. Pero el jurado quizás no haya logrado absorber la película a tiempo, y optó por darle el premio al mejor guión.

Esta es una película del más alto nivel. Se trata de un estudio sobre la corrupción, que pasa en un pueblo ruso, sobre un hombre cuyas tierras son la mira de codicia de un político local. Muchas personas la vieron como una crítica a la Rusia de hoy, su burocracia y las motivaciones de muchos hombres poderosos del país. Pero el director dijo que la trama podría pasar en cualquier parte del mundo y que eligió hacer su película en Rusia porque es el lugar con el que tiene una "vinculación genética". De todos modos, fue bueno para el espectador que haya elegido un país que conoce tan bien, ya que es capaz de capturar imágenes poéticas y poderosas.

Es una película  larga y no siempre fácil de ver. Pero cada uno de sus 141 minutos vale la pena, es una experiencia estética muy fuerte. En el futuro, es muy posible que sea la película de Cannes 2014 que continuará con la misma fuerza con la que fue exhibida por primera vez en la Croisette.

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La vida era la pantalla
Cuando la función de 'entretenimiento' se desdibuja y el cine conmueve, enseña, motiva y enamora. Reflexiones y delirios alrededor de las imágenes en movimiento y el universo que las contiene.
Mad Muasel Se obsesiona aleatoriamente con autores y géneros, en particular con la Nueva Ola francesa.
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