I.LETRADA.CO | La vida era la pantalla | PRIMERA COSECHA DE CANNES
La vida era la pantalla
ESCRITO POR
Bruno Ghetti
Periodista especializado en estudios cinematográficos.

PRIMERA COSECHA DE CANNES

Traducido del portugués por Fabio Nunes Teixeira


La primera mitad del Festival de Cannes 2014 se caracterizó por la buena calidad de las películas presentadas. Algunas sorprendentes, otras emocionantes, aunque ninguna obra maestra incuestionable. La crítica estuvo siempre dividida, no hubo unanimidad. Después de la lluvia de críticas sobre «Grace de Mónaco», de Olivier Dahan, exhibida fuera de competencia, tanto los periodistas como el público comenzaron a tratar con un poco más de cariño las producciones presentadas en el festival.

La primera de ellas es «Mr. Turner», biografía del pintor Inglés romántico J.M.W. Turner, famoso por retratar paisajes de batallas y mares agitados en los cuales los focos de luz son protagonistas. La película es una obra visual impresionante basada en los cuadros del propio Turner, y cuenta con actuaciones memorables de Timothy Spall como el pintor, Marion Bailey como una de sus mujeres y Dorothy Atkinson como su sirvienta fiel. Leigh hace un interesante contrapunto al estilo de biografía propuesto por Olivier Dahan en la película de apertura: prueba que es posible hacer biopics diferentes a las habituales, sin guiones invariablemente estructurados en torno a los momentos más trágicos o heroicos de la vida del biografiado.

En «Mr. Turner», episodios rutinarios y aparentemente irrelevantes en la vida del pintor tienen como función mostrar rastros de su personalidad excéntrica antes que narrar algún evento destacado de su vida. Lástima que la película sea tan larga, pues en la recta final de sus dos horas y media se vuelve un poco confusa.

La única película africana en competencia, «Timbuktu», coproducción entre Francia y Mauritania, dirigida por el mauritano Abderrahmane Sissako, llegó a Croisette con una predisposición del público para elogiarla. Al final, el mero hecho de ser una película producida en el continente más miserable del planeta, en una región donde las condiciones de rodaje y de vida son casi imposibles, ya es motivo para capturar aplausos donde sea exhibida. La película tiene un tema fuerte y actual; el dominio de las fuerzas extremistas islámicas en Mali, que restringen los derechos de la población local forzándola a cambiar radicalmente sus hábitos de una hora a la otra.

Se trata de una gran crítica al extremismo. Cuenta con hermosas imágenes, pero muchas de ellas dan la impresión de haber sido pensadas para sensibilizar al público y sacarle lágrimas por su belleza y "poesía". Es una pena, porque Sissako realmente logra extraer una poesía genuina en las escenas mucho más sencillas, como las del cotidiano de la familia de un pastor –allí sí que hay un lirismo verdadero y conmovedor-. Habría que añadir que la película también tiene problemas de montaje, parece haber sido editada a la carrera para llegar a tiempo al festival. En todo caso, tuvo una calurosa recepción.

Atom Egoyan decidió abordar un tema pesado, tal vez uno de los pocos a los que el cine no ha sabido cómo acercarse sin causar molestias a lo largo de su historia: la pedofilia. En «The Captive», un grupo de agentes trata de desmantelar una red que secuestra a menores de edad con fines sexuales. La película es un error increíble; al final de la sesión, el público quedó un poco perdido, sin saber cómo reaccionar ante la encrucijada de ver a una obra tan llena de deficiencias en la competencia oficial de Cannes. Las actuaciones son histriónicas, la mano del director es pesada. Egoyan ha mostrado mucho talento en el pasado al crear los loops temporales de los guiones de películas como «Exotica», pero aquí simplemente ha perdido el control total sobre su obra. Es de lejos la peor película en la disputa -y tal vez la única unanimidad en Cannes hasta ahora-.

La gran sorpresa, sin duda, fue el largo argentino «Relatos Salvajes», del poco conocido Damián Szifron. La película fue producida por Pedro Almodóvar, y gran parte de su humor tiene  el mismo desdén e irreverencia del cineasta español. La trama se divide en cinco episodios y un prólogo, y todos muestran a los personajes al borde de un ataque de nervios. Según Szifron, el mundo está mal (y bueno, no tenía la necesidad de contárnoslo), y las personas  son como bombas de tiempo que pueden explotar en cualquier momento. La película en sí también "explota" varias veces; es fuerte, capta la atención del espectador mediante la identificación de las situaciones que se presentan. El segundo episodio, en el que dos hombres llevan una pelea de tráfico hasta sus últimas consecuencias, es una pequeña obra maestra en sí misma. La película tiene todo para ser un gran éxito en taquilla y tal vez una obra de cabecera para toda una generación (los críticos más conservadores la tratarán con desdén, pero fue la película, hasta ahora, con respuestas más exaltadas del público).

Bertrand Bonello trajo un bello y llamativo estudio sobre el estilista Yves Saint Laurent en una versión "no autorizada" por el viudo del último, Pierre Bergé. Al igual que el Mr. Turner de Leigh, «Saint Laurent» es una película biográfica que poco se preocupa por los hechos; lo relevante de las situaciones mostradas es lo que podemos aprender acerca de los sentimientos del estilista, lo que lo motivó a crear. Según Bonello, el modista era una persona vacía, con angustias, que usaba la moda, las drogas y el sexo para ir por la vida con menos sufrimiento. El amor, como tal, solo lo sentía por una cosa: la belleza. La  clásica, sobre todo. Es un retrato estrafalario (hay quienes creen que esto afecta de más la película) sobre un hombre estrafalario. En medio de las escenas de sexo, los desnudos frontales y el exceso de drogas, Gaspard Ulliel resulta sorprendentemente parecido al personaje que interpreta.

Por su parte, la cineasta italiana Alice Rohrwacher presentó una extraña película de  carácter biográfico, «Le Meraviglie», sobre el despertar sexual de una adolescente en un pueblo italiano. La chica vive con las tres hermanas más jóvenes, el padre malhumorado y la madre ausente. La familia se gana la vida vendiendo productos rurales. Un día la chica se inscribe en un programa de televisión que premia a los grupos agrícolas regionales, pero se enfrenta a la oposición del padre.

Es una película experimental; la directora está mucho más interesada en la creación de una obra sensorial que propiamente en hacer una película narrativa. A veces consigue imágenes realmente fuertes ( se parece un poco a la cámara de la argentina Lucrecia Martel, aunque filmado por manos menos talentosas). Pero quizás la película sea demasiado personal para que alguien (excepto ella misma) la aprecie profundamente (curiosamente, mientras que a la crítica anglosajona le encantó la película, la francesa la despreció).

Tommy Lee Jones dirigió la película más comercial en competición, «The Homesman», un western acerca de una mujer (Hilary Swank, la gran experta de Hollywood en los papeles masculinizados) que necesita cruzar el oeste sola para ayudar a tres chicas con problemas mentales. En el camino, salva la vida de un ladrón (Lee Jones), quien la ayuda en su odisea. Es una hermosa película, correcta y sin osadías. Más que una historia sobre la redención de un criminal, parece una excusa para que Lee Jones dirigiera y rindiera  homenaje al género western, uno de sus favoritos. Pero el público se pregunta si no habia directores más provocadores que pudiesen ocupar su lugar en la competencia principal ...

El turco Nuri Bilge Ceylan consiguió excelentes  críticas con otra película "con cara de ganadora del festival”, «Winter Sleep». La trama muestra a un hombre que está prácticamente confinado con dos mujeres en un hotel durante un duro invierno en Anatolia. Son tres horas de película, básicamente de conversaciones en plano y contraplano. La mitad del público se aburrió y salió de la sala antes del final; la otra mitad también se aburrió, pero continuó en la proyección y, tras los créditos finales, decidió decretar astutamente que era una obra maestra. La presidente del jurado, Jane Campion, tiene el perfil de aquellos a quienes les debe haber gustado, por ello la película ya es una de las favoritas.

La película más impactante, sin embargo, fue la de David Cronenberg. «Maps to the Stars» (Mapas hacia las Estrellas) es posiblemente el largometraje más ácido hecho sobre Hollywood. Con Julianne Moore y John Cusack en el elenco, muestra personas horribles que habitan el universo totalmente degradado que compone la capital del cine; vemos una actriz decadente, la mini estrella acostumbrada a los “estrellismos”, los empresarios desesperados por no decepcionar a sus representados... Nadie se salva; según Cronenberg, Hollywood es una antro de personas futiles, drogadas y sexualmente depravadas.

La película es de una vulgaridad increíble; Cronenberg hace una película de  quinta categoría para hablar sobre la mayor fábrica de películas de quinta categoría del planeta. Los diálogos son ásperos, el tipo de humor (negro) es muy incómodo. Se trata de una película intencionalmente mala, pero, tal vez por esa razón, es a la vez buena. Es un trabajo hasta cierto punto un poco enfermizo. Cronenberg, quien a menudo habla de cuerpos mutilados y putrefacción, esta vez habla de almas cortadas y podridas. El público sale de la sala con la impresión de haber perdido algo allí -no su tiempo, pero quizás los remanentes de su inocencia-.

(Para leer sobre la segunda semana del Festival, haga click aquí)

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La vida era la pantalla
Cuando la función de 'entretenimiento' se desdibuja y el cine conmueve, enseña, motiva y enamora. Reflexiones y delirios alrededor de las imágenes en movimiento y el universo que las contiene.
Mad Muasel Se obsesiona aleatoriamente con autores y géneros, en particular con la Nueva Ola francesa.
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