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LAS MUERTES DEL JAZZ

 

jazz montreal festival

-   “El retorno de la música de los salvajes” fue la forma en la que en 1924 el New York Times se refirió al Jazz.  Una música diversa nacida de una expresión en común, una unión, un espíritu. Pero hoy, en pleno siglo XXI algunos se atreven a decir que “el jazz está muerto”.   Pienso en mis épocas escolares donde Diego, compañero de bus y recorridos, sacaba su saxofón y se ponía a tocar. Él, incomodo, tratando de sostenerse, cerraba sus ojos y creaba sonido. El jazz desde ahí estaba presente. También lo estaba en la primera banda que escuché, en el primer concierto al que fui, en ese erróneo pensamiento donde creía que el Ska había sido el primer tipo de música que logró mezclar sonidos afros con instrumentos “de blancos”.   Fue el Jazz el primer tipo de música que logró capturar las raíces sonoras de las comunidades negras. Las mujeres y los hombres africanos compartían las noches y el fuego, uniendo sus voces en un sonido continuo, donde cada uno aportaba lo que le salía del alma. Representar y cantar sus costumbres era una de las formas de conectarse con su pasado, con su tierra perdida. La improvisación estuvo presente desde sus orígenes, característica principal que logró que este género de nacimiento marginal rompiera con todos los esquemas musicales de Occidente.   Música de negros para negros. La música como una forma de exorcismo, para intentar olvidar su presente pero nunca su pasado. Trabajadores o esclavos. La caña, el algodón, el río Mississippi. Himnos combinando sus raíces, melodías potentes, profundas y llenas de misterio.   El jazz se origina en New Orleans a principios del siglo XX, interpretado en bares marginales para que las mujeres con narices respingadas y corsés no tuvieran que taparse los oídos. La vida nocturna, las orquestas, los comienzos de un nuevo siglo. Después en Chicago y Nueva York. Perlas, sombreros tipo cloché y vestidos rectos de lentejuelas. Los músicos con su característico traje negro, camisa blanca y corbatín. La mezcla, la transición. - El swing en 1930.  El cool y el free jazz entre los años 1950 y 1960. La fusión en 1970 que integró nuevos géneros en esta continúa búsqueda.  El jazz contemporáneo en 1980. - Los clásicos: Scott Joplin, Louis Asmstrong, Ella Fitzgerald. El acento afroamericano. La fusión que mezcló genialmente el rock, el pop y el jazz, entre otros. El rap, la cultura hip hop, expresiones más contemporáneas con la misma constante: su nacimiento marginal a partir de la discriminación. Sentir que cargas con un diferencial, sentir que tu piel es otra piel y buscar la diferencia.   http://www.youtube.com/watch?v=rG71yD8UUbE   Vuelvo al comienzo a esa frase que he escuchado varias veces y es tan fuerte que resuena: “El jazz está muerto”. Pero el rap, el funk, el acid jazz y todos sus derivados nos aseguran que el jazz está presente, que mostró una forma, rompió esquemas y siguió con sus propias transformaciones. - Hoy, un siglo después de la aparición de su nombre, hablando sobre sus orígenes y sus muertes, encontramos ciudades donde hace presencia. New Orleans con sus paquetes turísticos para vivir toda la movida histórica. Montreal con el festival más famoso de la ciudad.   Este último, el Festival Internacional de Jazz de Montreal presentó 400 conciertos a lo largo de una semana y media en julio de este año. Siete cuadras y dos avenidas cerradas. Cinco escenarios, catorce teatros y algunos clubes. Catálogos para todo el público con las descripciones de los artistas y sus horarios. Publicidad por doquier y ventas de comidas que triplicaban su precio habitual.   Una movida que lleva más de treinta años. Un festival presente cada verano desde 1980.         Algunas veces conocemos al músico, a la banda, otras no. Algunas veces nos entregamos al rito, otras lo observamos desde afuera. El trance, el canto, el aplauso. Agradecerle a ese agente de sonidos abstractos. Ser fan, un groupie o un melómano apasionado. Cultura musical y conocimiento, o sólo un disfrute pasajero. Un festival donde todas las edades se mezclan al igual que todos los géneros. Unos dicen “esto ni si quiera es jazz”. Otros “quien se pierda todo esto tiene que estar muy mal”. Opciones, siempre diversas opciones.   Cuatro días de festival ya fueron mucho para mí. El sol, los 29 grados con sensación de 40. Las mismas caras y una extraña sensación de desapego. Quise estar en Bogotá, en Rock al Parque, ya que casualmente fue la misma semana. Recordé mi primera boleta. Mi primer concierto. Las trompetas y el saxofón sonando. Recordé los múltiples conciertos que he coleccionado. Las luces y la expresión, también el silencio.   Sin saberlo el jazz ha estado presente en mí desde hace años. Está presente en los sonidos irregulares de cada día. En los sonidos que buscan un cambio, en las expresiones que intentan encontrar un nuevo acorde no tocado. Con su pasado triste pero lleno de vida, el jazz sigue presente entre sus múltiples transiciones.   Por Ángela Carmona   angela carmona     Me gusta el té de naranja y canela o el café negro
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Ana María Trujillo (S)ocióloga Lo mío son las palabras y las imágenes, el poder de contar historias, la tentativa de construir puentes.
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