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El astrolabio
ESCRITO POR
Astroclío
El hijo no reconocido de la relación reprobable que sostuvieron durante un largo tiempo Clío, la musa de la historia, y un astrólogo vulgar que tenía a Marte en Escorpio.

ARIES, INICIAR O REINICIAR LA HISTORIA

Sobre la Era de Aries

Las eras astrológicas van, curiosamente, en sentido inverso al que va el zodiaco normalmente. Actualmente transitamos por la Era de Acuario –desde los años 60, según algunos astrólogos o desde 2012, según otros –: una era caracterizada por la expansión de la comunicación y la información, de la tecnología, el conocimiento y la solución dialogada y racional de los conflictos. A esta la precedió la Era de Piscis (año 0 a 2012), definida por su infinita espiritualidad cimentada en el monoteísmo, el énfasis en el alma, el romanticismo. Yendo un poco más atrás podemos preguntarnos: ¿qué era lo realmente representativo de la Era de Aries?

Aries es el primer signo del Zodiaco, pero la historia no nació mientras rigió este signo entre el 2000 a.C y el 0, lo hizo entre más o menos el 4000 a.C y el 2000 a.C (en la Era de Tauro) cuando el pueblo sumerio, que habitó entre el Tigris y el Éufrates en lo que hoy es Irak, inventó la rueda aproximadamente en el 3.500 a.C. y la escritura en el 3300 a.C. Resulta coherente que lo haya hecho en Tauro y no en Aries,  en la medida en que la sedentarización, característica del primero, posibilita la organización social que da origen a la civilización. Aries, a diferencia de Tauro, se llena de sentido en la aventura.

En efecto, durante la Era de Aries se dan las grandes narraciones de aventuras heroicas, como «la Ilíada», «la Odisea» y finalmente «la Eneida» en el 19 a.C, todas muy unidas a la búsqueda del yo, del yo heroico, otra característica muy ariana (que a su vez contrasta con la Era de Piscis, donde el sujeto se “desvanece” en la obra divina). En la Era de Aries se hace mucho énfasis en el cuerpo, a diferencia del alma que caracterizó a la era pisciana. Los dioses, en la era ariana, son muy parecidos a los seres humanos, hay una suerte de “endiosamiento” del sujeto. La competencia domina las prácticas diarias en las diferentes esferas de la vida y está unida a la religión, como se evidencia en los Juegos Agonísticos de Olimpia. Las guerras no son mal vistas -ni más faltaba, con el planeta Marte como regente de este signo (que representa también al Ares griego, dios guerrero)-; así, las Guerras Médicas o las del Peloponeso, para citar dos ejemplos, son narradas con fruición en el heroísmo constituyente de un ethos que aplaude la tragedia y el dolor como momentos de cénit en la realización del sujeto heroico. Por otro lado, no hay uniformidad en la comprensión del mundo, sino sujetos que van construyendo diferentes tipos de escuelas. Los discípulos no siguen a sus maestros a pies juntillas. Platón no es Sócrates; Aristóteles no sigue a Platón; y es evidente que Alejandro Magno no se parece a Aristóteles.

Pero, teniendo en cuenta el desarrollo de esta exposición, ¿cómo explica la teoría de las eras astrológicas que el nacimiento de la modernidad, alrededor de los siglos XV y XVI, se haya dado cuando Piscis estaba regente? Primero porque Piscis no podía borrar todo lo que ya había hecho Aries, signo que logró abrir una brecha, aún discreta, con el periodo histórico del Renacimiento de sí mismo; segundo, porque la modernidad, según algunos historiadores, no llega para el conjunto de la humanidad sino hasta la Revolución Industrial, cuando la Era de piscis empieza a entrar en detrimento y la de Acuario se va acercando; y cuarto, porque Aries pone espías de sonado éxito como Carlomagno, quien intentó restaurar el sueño imperial de la época clásica al instaurar el Imperio Carolingio o, de alguien más importante, como René Descartes, fundador de la Geometría Analítica y la Filosofía Moderna. Al decir Cogito ergo sum (pienso, luego existo), el sujeto, y no Dios, se convierte en el referente fundamental de la realidad. Pero, por otro lado, en Piscis se da el nacimiento de la universidad y de la concepción de ciudad moderna, al tiempo que comprende que la tierra no es el centro del universo, como lo argumentaron desde su esencia los célebres piscianos Copérnico y Galileo. Así que la modernidad es producto de una serie de elementos de la conjunción histórica de tres signos (Piscis, Aries y Acuario).

Como apostilla a esta parte sería pertinente evidenciar en el mismo Renacimiento la diferencia de intereses entre un ariano como Rafael Sanzio, al pintar «La escuela de Atenas» y querer, con esto, revivir la Era de Aries, y un pisciano como Miguel Ángel Buonarroti quien esculpe «la Pietá» o pinta la Capilla Sixtina, demostrando su alto interés religioso, en correspondencia con su signo.

Johann Sebastian Bach, uno de los más célebres representantes de Aries interpretando su Aria más recordada.

El “yo”,  independencias y política

Aries es la preocupación por el desarrollo del sujeto: es el yo inicial, el que abre su recorrido en el mundo, la combustión primaria (no en vano es el primer signo del zodiaco y de la tríada de Fuego que completan Leo y Sagitario). Es por eso que para el primer signo zodiacal, es decir, para los que nacen entre el 21 de marzo y el 19 de abril, la preocupación esencial es el desarrollo de sí mismos. A ver si me explico mejor: la psicología puede ser una de sus mayores preocupaciones. Para exponer esto podemos ver que grandes representantes de esa ciencia han sido de ese signo. Desde una visión conductista-experimental, Burrhus Frederic Skinner o a partir de la psiquiatría, el austríaco Viktor Frankl, autor del célebre libro «El hombre en busca de sentido» y fundador de la Logoterapia, pasando por el fundador de la vertiente humanista de la psicología: Abraham Maslow y llegando, por último, a herederos y reinterpretes del psicoanálisis como Jacques Lacan, Erich Fromm o Wilhelm Reich. Esta preocupación central se podría complementar con el literato y ariano Milan Kundera, autor del leído y releído libro  «La insoportable levedad del ser».  

Pero veamos ahora qué más cosas se pueden asociar al primer signo del ciclo zodiacal. Sin duda ser precursores, la valentía para dar el primer paso. Para ilustrar esta tesis nos vienen a la memoria los nombres de algunos de los artífices de las independencias en América, como Thomas Jefferson en Estados Unidos, Antonio Nariño y Francisco de Paula Santander en Colombia o Francisco de Miranda en Venezuela. En Miranda y Nariño se ve un gran denuedo en defender ideas con pocos aliados, afincado en una extrema seguridad en sí mismos. Y en Jefferson y Santander una fe fuerte en la regulación de la sociedad por medio de las leyes. Creo que la combinación leyes y soledad en el ejercicio del poder es algo muy característico de este signo, hecho que se puede verificar en la actualidad con políticos colombianos como Antanas Mockus  o Gustavo Petro, muy legalistas, y con una tremenda convicción en sí mismos. Lo de legalistas se puede entender debido a la retroalimentación con su signo opuesto complementario: Libra, el signo de la balanza, y, con una explicación más histórica: los primeros códigos escritos como leyes se dieron durante la Era de Aries, como lo demuestra el Código de Hammurabi creado en el 1760 a.C.

Pero también Aries, dada su gran cantidad de energía, es la aceleración en el proceso de realización de la vida. En el párrafo anterior hemos señalado algunos políticos que ascendieron a los más altos cargos de manera prematura, pero esta idea podría reforzarse con el presidente ecuatoriano Rafael Correa o con los expresidentes colombianos César Gaviria o Carlos Lleras Restrepo (este último fue contralor de Colombia a los 28 años). Y si nos atenemos a los resultados,  significaron un nuevo momento para cada uno de los países, ya sea inaugurando un nuevo proceso de gasto social mucho más alto y una institucionalidad más fuerte en Ecuador (Correa), o neoliberalizando la economía (Gaviria), o dando forma a una serie de nuevas instituciones políticas como Colciencias, Coldeportes, Proexpo  o el ICBF, para configurar un país moderno (Lleras).

Pintura y ciencia

Ese transcurrir en la aventura única de la existencia les da una ruta vivencial irrepetible. Si queremos argumentar esta originalidad con metáforas de la historia del arte, podríamos citar a El Greco, Francisco de Goya y Lucientes o a Vincent Van Gogh, que si por algo han sido apreciados es por la originalidad del trazo en sus obras, la fuerza de sus pinceladas, la intensidad de los colores y la combustión existencial que transmiten. Combustión que se expresa literalmente en la ciencia, como fue el caso de Wernher von Braun, quien como ingeniero diseñó cohetes V2 para los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, y después, al servicio de los Estados Unidos, diseñó otros para ir al espacio.

Infancia

El signo de El Carnero, animal arquetípico de Aries, rige, junto con Leo, la infancia. Algunos ejemplos nos pueden servir para aseverar esta tesis. El 6 de abril de 1943, se lanza la primera edición de la inmortal obra de Antoine de Saint-Exupéry, «El principito». Pero quizá sea más ilustrativo oír a la ariana Xuxa cantando con emoción para los niños o escuchar al cantante ariano Piero con ese tono infantil; ver actuar a Emma Watson en Harry Potter o, en un nivel inmortal, al mismísimo Charles Chaplin con las representaciones que mezclaban inocencia y humor en el cine mudo, o al mimo Marcel Marceau y a Joseph Barbera, uno de los fundadores de los estudios de animación Hanna- Barbera. Quizá, finalmente, esto se demuestre de la mejor manera en Hans Christian Andersen, creador de una multiplicidad de cuentos para niños como «La Sirenita» o «El Patito Feo», que entretuvieron y traumatizaron a millones de párvulos.

Literatura y militancia

Es posible que de ese espíritu naciente hayan surgido poetas del simbolismo francés, aunque “malditos”, como Paul Verlaine o Charles Baudelaire. Pero la literatura de producción ariana también genera personajes como Émile Zola, quien inauguró un nuevo tipo de intelectual, el políticamente comprometido; compromiso ariano que se ve también en la activista española Flora Tristán o, en Colombia, en María Cano, “la flor del trabajo”. En el mayo francés, también vimos al quizá más mediatizado de los líderes de este movimiento: Daniel Cohn-Bendit.

Legislación y acuerdos internacionales

Habíamos hablado de la importancia de las leyes en el signo de Aries. Se puede comenzar diciendo, para argumentar esta tesis, que en Francia se adopta el Código Napoleónico como nueva ley civil el 21 de marzo de 1804, código que ha sido importante basamento para el Derecho moderno. Sabemos que el Plan Marshall para la reconstrucción de Europa después de la Segunda Guerra Mundial se expidió el 3 de abril de 1948. De otra parte, el 4 de abril de 1949 se crea la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), como un acuerdo militar en respuesta al poder ascendente del comunismo de la época; sin embargo, para contrastar esta tesis militarista del signo, el 23 de marzo de 1976 se proclamó el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que incorporó los instrumentos internacionales proclamados en la Declaración Universal de Derechos Humanos del año 1948. Además, el 25 de marzo de 1957 se firmaron los Tratados de Roma, que paradójicamente dieron lugar, por un lado a la Comunidad Económica Europea (CEE), embrión de la actual Unión Europea, y por el otro a la Comunidad Europea Atómica (CEA).

Inicio de ciclos 

En todo caso, se puede argumentar que Aries se refiere a inicios de ciclos o de asíntotas históricas, no importa su matiz. Los hermanos Lumière ofrecen, el 22 de marzo de 1895, la primera exhibición de una película cinematográfica. El 6 de abril de 1896 se inauguran los I Juegos Olímpicos de la Era Moderna. El 12 de abril de 1961 el cosmonauta ruso Yuri Gagarin se convierte en el primer hombre en salir al espacio. El 4 de abril de 1975 se funda Microsoft.

Podemos decir que la Argentina fue una antes del inicio de la Dictadura de Videla y Galtieri el 29 de marzo de 1976 o de la “invasión” a Las Malvinas el 2 de abril de 1982, y otra después de estos acontecimientos. O que España cambió de manera dramática cuando el franquismo triunfó el 1 de abril de 1939. En parte el resultado de la Primera Guerra Mundial resultó a favor de los aliados cuando el Congreso estadounidense aprobó la declaración de guerra a Alemania el 2 de abril de 1917. Pero más importante que todo eso resulta el inicio de la Toma de Constantinopla, el 2 de abril de 1453, que implicó el fin del Imperio Romano de Oriente y la búsqueda de nuevas alternativas para suplir el naciente mercado europeo, que a su vez precipitaría la exploración que terminaría en la colonización de América. En Colombia el momento que dispara la violencia será el día del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948, inaugurando un nuevo momento de la historia del país, que por demás, aún no ha terminado.

Finalmente

Aries representa la capacidad constante de hacer nuevos intentos o generar nuevas propuestas para abordar viejos problemas, o para proponer nuevos temas a la humanidad. Sí, se podría decir que es la independencia del sujeto, del individuo que tiene claro que si se juega limpio va a ganar.

Esto se expresa de nuevo en la forma de concebir el Estado de un filósofo de este signo como Thomas Hobbes, quien escribió «El Leviatán», que resulta clave para la comprensión de la ciencia política moderna. Pero de una manera que quizá se aproxime más al arquetipo de este signo, en un filósofo como Ernst Jünger, quien concluía después de la I Guerra Mundial que Alemania “había perdido la guerra pero había ganado la nación” y configuraba, posteriormente, un ideal de sujeto ariano como un trabajador- soldado.

Podemos concluir que para el carnero no hay determinismos. La vida, y lo que se saca de ella es resultado de la acción concreta, a la que además se enfrenta como a un juego. Los arianos caminan con la cabeza ligeramente inclinada hacia el frente, embaten, rara vez dudan. Tienen un código personal estricto y una voluntad de hierro. Esa combustión de su carácter es un gran detonante de la historia. Es la posibilidad, siempre, de comenzar otra vez. 

En El Padrino, una de las mejores películas (sagas) del siglo XX, el director, Francis Ford Coppola y uno de los actores más festejados, Marlon Brando, interpretando a Vito Corleone, pertenecen al signo de Aries. Quizá esta película logre mostrar un poco del espíritu al cual nos estamos refiriendo.

Herbie Hancock con un mensaje ariano de despedida: just keep on doin' it.

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El astrolabio
"Originariamente “especular” significaba observar el cielo y los movimientos relativos de las estrellas con la ayuda de un espejo. Sidus (estrella) ha igualmente derivado en “consideración”, que significa etimológicamente mirar el conjunto de estrellas. Estas dos palabras abstractas, que designan hoy operaciones altamente intelectuales, están enraizadas en el estudio de los astros reflejados en espejos. Se introduce de este modo una bella paradoja: el reflejo aséptico del espejo se superpone a otro reflejo especulativo. La naturaleza de lo especular contiene por igual ambas visiones y si una quedaba eclipsada por la otra se debía tan sólo a una toma de posición apriorística." (Joan Fontcuberta)
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