I.LETRADA.CO | VERSIONES CAPITALES | UNA DESNUDISTA DESOBEDIENTE
VERSIONES CAPITALES
UNA DESNUDISTA DESOBEDIENTE
ESCRITO POR
Juliana Guerra
Prefiere la ciudad y las máquinas aunque odia el capitalismo, así que vive en contradicción.

UNA DESNUDISTA DESOBEDIENTE

La Fulminante habla con su cuerpo. Mezcla elementos del erotismo mediatizado para transmitir una mirada crítica del sistema en que vivimos. Nadia Granados, su creadora, trabaja desde su posición de mujer y de artista; luego de muchos años de trabajo político y colectivo, optó por hacer cosas individualmente pero con resolución.

No utiliza la palabra sexo. Describe su obra detalladamente: elementos del porno, el erotismo, el cuerpo femenino del modo como aparece en los medios de comunicación. Sin embargo, y aunque ella no se compromete con el término, para mí Nadia Granados hace del sexo su materia prima. Pero, ¿qué es el sexo? ¿Dónde comienza y dónde termina? ¿Cómo identifico que estamos hablando de sexo y no de otra cosa?

El sexo uno se lo pone; el género también uno se lo pone. Y yo creo que estas discusiones sobre el género son muy pertinentes, tienen que ver con cómo aprendes a ser mujer y a ser hombre, incluso si nos basamos en cómo se representa eso mediáticamente: cómo aprendes a ser una niña o a ser un niño, y cómo en esta sociedad ser niña es mucho menos ventajoso que ser niño. Es como si las mujeres hubiéramos nacido para gustarle a los hombres, si uno de los fines de nuestras vidas fuera serles agradables a los hombres, ser deseadas sexualmente, ser algo que les resulte atractivo y los seduzca. Entonces hay una cantidad de condicionamientos del cuerpo de la mujer para que sea atractiva para el sexo masculino: los senos, las nalgas, todo esto tiene una importancia enorme y entonces yo me pregunto, ¿por qué tendría uno que comportarse así en su vida cotidiana?

Con sexo hablamos de sexualidad, de una práctica asociada al placer, al gusto y al deseo; pero también hablamos de nuestro propio cuerpo, de nuestro sexo y de toda la carne que tiene alrededor. El género es la vía a través de la cual el sexo toma forma. “Hay que asumir un rol. Innegablemente se trata de cierta performancia, de cierta construcción de escena donde tú te pones y el otro también. Uno no tiene sexo solo”, dice Nadia. Para ella, nuestra propia construcción de lo deseable está mediada por lo que vemos a diario en los medios, por lo que nos enseñan en la casa, y en ese sentido, la práctica del sexo no tiene nada de individual, pues debemos moldear nuestro cuerpo para hacerlo deseable.

Cuando se piensa en el cuerpo de las mujeres, cómo se nos exige aparentar ser cada cosa, o parecernos a determinado modelo, y el que la mayoría no encaje o no encajamos dentro de esos modelos, entonces hay que ir al gimnasio, mandarte a poner tetas, todas esas cosas. Tienes que pagar para tener un cuerpo determinado, o luchártelo o creer que eso es importante. Se le da una importancia extrema a la apariencia física.

Y es que luego de tantos años, de tantas luchas, de tantos caminos recorridos por los movimientos feministas, hoy el cuerpo de las mujeres es quizás el patrón publicitario más eficaz. Y así con el sexo.

Incluso la pornografía. Uno se pregunta cómo se está representando el sexo, qué rol desempeña la mujer y cómo está siendo mostrada y qué hace en una escena pornográfica. Usualmente es lo mismo, como si no existieran otras maneras ni siquiera de follar, como si tuvieran que ser siempre las mismas. Y además de eso, siempre son los mismos cuerpos: siempre tiene que haber una erección, una verga gigante y una mujer que quiere ser penetrada a toda costa porque su fin de la vida es ese, ser penetrada y ser deseada, y que se la quieran coger... como si no hubiera otros fines en la vida. A la larga, como si la misma sexualidad no pudiera ser de otra manera, tener otros gustos, otras maneras de relacionarte eróticamente con otro o con otra.

Precisamente ese es el lugar donde se sitúa el trabajo de Nadia Granados, quien se define como una artista que trabaja con distintas reinterpretaciones de cosas que ve en su cotidianidad, pero que al mismo tiempo utiliza su cuerpo como un arma de comunicación, tomando elementos y recodificándolos para hablar de cosas.

Yo trabajo a partir de una caricatura. El post porno tiene algo por ese lado, tomar esta manera de representar la sexualidad de los medios y volverla otra cosa, llevarla hacia otro lado, hacia otros lados que pueden ser disidencias, que pueden ser empoderamientos desde otras maneras de ver la sexualidad que tampoco están tan visibles, pues sencillamente pareciera que no existieran, como si fueran enfermedades, como si fuera gente enferma que tiene necesidades distintas al resto de la comunidad.

Hace algunos años apareció La Fulminante, un personaje construido desde la estética del porno que, a través de un jeringonza subtitulado transmite mensajes políticos. En sus videos, lo erótico se mezcla con lo escatológico y con eso construye un discurso político. La Fulminante es un performance que actúa principalmente en la web pero también en galerías de arte y en el espacio público, en intervenciones artísticas y manifestaciones políticas. Entre sus seguidores se cuentan desde admiradores acérrimos hasta críticos implacables, pero en cualquier caso, no son pocas las referencias a su obra.

Yo me cuento entre sus simpatizantes, pero me acerqué a ella con otra intención. Cuando nos entrevistamos le aclaré que no me interesaba ahondar en la descripción de su obra; más bien quería indagar por su idea del sexo, a lo que ella me respondió contundente:

Mi estilo de trabajo no es muy teórico, es más bien práctico. Me baso en mi vida y la de la gente que conozco, en lo que me rodea y lo que siento experiencialmente más que en lo que leo. No soy una teórica en eso, entonces no te podría hablar de que fulano dijo, que mengano dijo, sino desde lo que yo observo; no hay necesidad de ser tan inteligente para darse cuenta de que las cosas son un poco así, de que hay una manipulación mediática, un lugar hacia donde quieren que vayamos, hacia donde quieren que miremos, y otros lugares a donde no quieren que nos fijemos y que casi que ni existen. Y tiene que ver con que, de cierta manera, al sistema le conviene que las cosas sean como son, como están funcionando.

Pero yo -le dije- pienso que la teoría no surge sólo de leer y hablar con propiedad de lo que otros han dicho. Mucho menos cuando de sexo se trata. La repetición, la exploración permanente sobre el lenguaje mediatizado del sexo era lo que me interesaba. ¿A dónde lleva ese trabajo plástico sobre su propio cuerpo sexualizado, sobre el propio erotismo? A un montón de preguntas,

¿Por qué me pongo así, por qué me tengo que arreglar así, por qué me pongo los tacones, por qué quiero seducir a alguien y me pongo a bailar así y sudo? Vas a una fiesta y miras quién se está fijando, quién está bueno, ¿y por qué? La carita, cómo me habla, todo eso es chistoso. Por qué a veces calificas a unos como atractivos y a otros como no atractivos, cuando con cualquiera podrías follar... ¿qué es lo que determina que un hombre o una mujer sea atractiva para ti? Y si uno se empieza a preguntar eso se da cuenta que está condicionado, que evidentemente te estás fijando en gente con ciertas características físicas que otros no tienen, que tu mercado sexual está siendo controlado por esos patrones de conducta que aprendiste y que definitivamente podrían mandarse a recoger.

¿Y qué ocurre con el placer?

Yo creo que el placer está más allá del cuerpo. A mí sí se me ha desdibujado mucho dónde es, no podría decir que en el clítoris, podría decir que es como una cosa física, en todo el cuerpo, como de agitarse, como deportivo, de fuerza física, pero también está en el hecho de que uno se puede excitar con que casi ni lo toquen. Muchas veces el placer no se parece a como se supone se debería gozar el sexo, o sea, no tiene que ver con la imagen pornográfica del sexo que es súper abierta, incluso deportiva.

Los medios, dice Nadia Granados, moldean y así limitan las posibilidades de sentir placer.

Te están diciendo “te gusta porque es alto, fuerte y blanco y parece gringo; te gusta porque tiene plata, te gusta porque tú necesitas que te guste y necesitas gustarle a alguien porque se supone que si no le gustas a nadie estás jodido”, o algo así. Uno tendría que pensar entonces en quienes están fuera del comercio sexual, fuera del mercado del chico y la chica atractiva, ¿ahí qué? ¿Cómo serían esas cosas? Hay mucha gente que no entra dentro de ese mercado precisamente porque está excluida, no se acerca a eso. Entonces todo se cae.

Y el problema de fondo, dice ella, es que en esa construcción de lo deseable, las mujeres asumen un papel de víctimas.

Conozco casos de mujeres de los años 50 que prácticamente las violó el marido para tener hijos y tuvieron sexo tres veces en la vida. No les resultaba agradable y tenía que ver con sus visiones religiosas, con relación a sus cuerpos y a lo que creían, que se sentían sucias y asquerosas con eso. Yo creo que uno no se debe sentir ni sucio ni asqueroso con el sexo; es algo muy placentero.

Pero actualmente también ocurre. Difícilmente el sexo puede considerarse sólo como “algo placentero” y ya. Entonces, de una parte hay un trabajo permanente por gustar, por cumplir con los requisitos del cuerpo atractivo, pero por otra parte,

si eres mujer y tienes vagina, tu vagina es un tesoro y ese tesoro se lo tienes que dar a alguien por amor. Y si se lo das, ese alguien se tiene que comprometer contigo y te tiene que querer. Es una cosa de telenovela que no tiene que ver con la realidad. O sea, una mujer puede ir y follar y chao, me vale y me voy, no se me cayó nada, la pasé bien, nos vimos otra vez y, -¿qué hubo? ¿Qué más?- Y ya, pero no tienes por qué volverlo una cosa de “te entregué mi cuerpo, mi sagrado cuerpo”. Me parece que es y debe ser algo placentero, algo rico; follar es rico. Pero si una mujer folla mucho es una reputa, en cambio si un hombre folla mucho es normal.

Muchas mujeres ejercen la prostitución porque les viene en gana, porque es una manera de ganarse el dinero, porque utilizan una parte del cuerpo. Hay mucha gente que usa en exceso sus manos, hay gente que usa en exceso sus hombros para mantenerse y conseguir dinero, ¿no? La prostituta usa su vagina, entonces como es la vagina, qué asco. Yo no creo que eso rebaje a nadie, ni la haga menos. Otra cosa son las condiciones que tienen para ejercer ese trabajo. La vagina es una herramienta de trabajo de la cual no se puede hablar, no se la puede mostrar, y si la muestras y trabajas con ella eres lo peor, pero yo creo que ya hay mucha gente empoderada de eso... –sí, soy prostituta ¿y qué?-.

              
 

Efectivamente, ante su visión de la posición desventajosa de la mujer, me pregunto si para ella existen posibilidades reales de salir de allí. Y su trabajo es una apuesta por burlar los estereotipos, por tomar el propio cuerpo, con todo lo deseable que pueda ofrecer, para transmitir un mensaje incómodo. Por eso es que Nadia se considera una desnudista desobediente y se sitúa desde su práctica.

Creo que debería haber tantas maneras de sexo como personas. Cada uno debería tener su propia manera de hacerlo pero parece que todo el mundo lo hace igual, si uno se pone a ver cómo usualmente follan las parejas heterosexuales -el mundo que más conozco-, uno podría pensar que todo gira alrededor de la eyaculación masculina, y eso ya da a pensar -bueno, ¿es para eso que se folla?- Para lograr algo más, se podría llegar a otros lugares, se podrían hacer más cosas, y creo que lo de la eyaculación tiene que ver con la pornografía de alguna manera porque en la pornografía es igual, es “la muestra de realidad”, lo que se busca es el momento cuando se eyacula y se acabó la película. Pero muchas veces también sucede en las prácticas sexuales cotidianas, es eso lo que se busca, que el hombre se venga, y se viene y ya, durmamos. Pero también se podría hacer algo más.

Y para cerrar, declara:

Si alguien hiciera una película porno con la manera con las que a mí me pueden gustar ciertas cosas, no haría una película porno tan espectacular, o habría que hacerla como en el interior de mi cuerpo, porque mi cuerpo no sólo es lo que está afuera sino también lo que tengo dentro, lo que siente por allá. Son choques eléctricos y cosas así, entonces no es muy visual, no está hecho para cámara.

Un cuerpo que sabe de su placer, que se lo sabe dar, un ser que se conoce a sí mismo es un ser potencialmente menos dominable, más emancipado, que la tiene clara frente a lo que le gusta y no le gusta, que no hace las cosas por inercia. Creo que el sexo, el placer y esas cosas dan cierto nivel de libertad.

 

COMENTARIOS
Cargando comentarios...
GLOBALIZAR LA PAZ
numero 27 / Noviembre - 2014
Pasa mucho en este mundo y cuesta seguirle la pista a las causas de cada guerra, de cada muerte, de cada nuevo indicio del reordenamiento del sistema internacional. Jorge Mantilla nos permite acercarnos un tanto más a la comprensión de las dinámicas mundiales y la posibilidad de su resolución hacia la paz.
EL DEPORTE EN COLOMBIA
numero 25 / Junio - 2014
El periodismo ha sido una de las grandes fuentes de conocimiento y reflexión, crítica y superficial, sobre el lugar del deporte olímpico en la construcción de nación.
ARAR EL VACÍO
numero 24 / Mayo - 2014
¿Cómo resolver el abismo de sentido entre el arte y la vida? Está la duda, el juego, el lenguaje. Desaprender y cuestionarse.
EL AMOR DE OTRAS MANERAS
numero 17 / Septiembre - 2013
El disgusto por las formas de amor tradicionales ha movido a María Teresa hacia una práctica menos impositiva: la hamora.
BRUJAS, YERBERAS Y OTRAS HIERBAS RARAS
numero 18 / Octubre - 2013
QUÉ DIFÍCIL EL POLIAMOR…
numero 17 / Septiembre - 2013
PRóXIMOS EVENTOS
Upss! No hay eventos que mostrar
¿TIENES UN EVENTO?
APOYAN :