I.LETRADA.CO | ARCHIPIéLAGOS DE NITRATO | UNA GENERACIÓN EN TRÁNSITO
ARCHIPIéLAGOS DE NITRATO
UNA GENERACIÓN EN TRÁNSITO
ESCRITO POR
Ana María Trujillo
Lo mío son las palabras y las imágenes, el poder de contar historias, la tentativa de construir puentes.
IMÁGENES POR
Maria Andrea Diaz
Estudiante de ultimo semestre de Comunicación Social de la Universidad del Valle.

UNA GENERACIÓN EN TRÁNSITO

«Alén» es un cortometraje escrito y dirigido por Natalia Imery que anda recorriendo festivales y ganando reconocimientos. Es el retrato audaz no solo de un chico trans, sino de toda una generación transgresora. Entrevistamos a Natalia para asomarnos a los contextos creativos de ese Caliwood que no deja de renovarse.

En el pasado Festival Internacional de Cine de Cartagena, Natalia Imery fue premiada en la categoría Mejor nuevo creador con su cortometraje «Alén»; una historia armada de retazos cotidianos de la vida de un chico trans en Cali, entre sus confrontaciones con los espejos, su vida familiar, su pasión por la música, sus amores y sus noches de fiesta. 

 Cali, una de las ciudades destacadas en la historia del cine colombiano, aparece aquí representada desde su juventud vibrante.  Con los ya míticos Mayolo, Ospina y Caicedo como referentes, la ciudad mantiene una escuela de formación que continúa afianzando esa tradición audiovisual, particularmente (pero no de manera exclusiva) desde la Facultad de Comunicación de la Universidad del Valle; cuenta con espacios creativos y sólidos como Lugar a Dudas, fundado por el artista Oscar Muñoz, y un Festival Internacional de Cine que, aunque pequeño comparado con otros festivales, sorprende en su programación y en su heroica supervivencia ante los embates de la precariedad burocrática y los magros presupuestos para la cultura.

A mí, una de las foráneas capitalinas seducidas por este pequeño nicho cinematográfico, me llama poderosamente la atención esa cocción lenta que allí tiene lugar. No creo que se trate del monopolio de nuevos creadores (o la rosca caleña, como escuché a alguien decir recientemente), ni me interesa adjudicarle calificativos de calidad a lo que hacen, o mucho menos hablar de una suerte de sello o marca-ciudad relativa a su cine. Sin embargo, Alén es en gran medida el resultado de la sumatoria de posibilidades que genera esa red de formación, intercambio y creación cultural que una "inmensa minoría" ha logrado consolidar de a pocos y no sin tropiezos.  Además logra expresar una mirada íntima, efervescente y honesta a sus, digámoslo así, rituales nocturnos.

detrás del corto

Cuéntame un poco sobre la motivación y la historia detrás de «Alén». ¿Cómo se dio el proceso para llegar, digamos, a un guión, a un rodaje, a un corto definitivo? ¿qué cosas cambiaron en el proceso?

Durante la clase de guión del taller de audiovisual de la Escuela de Comunicación Social de la Univalle, dictada por Oscar Campo, estudiamos las diferentes formas de realizar una historia. De todas las cosas que vimos, me interesó particularmente la antitrama. Es una manera de asumir la escritura de una historia de una forma más reciente, rompiendo con ciertos criterios establecidos por la narrativa clásica -o arquitrama-, en la que se propone un desarrollo, clímax y desenlace de la historia con personajes protagonistas y antagonistas que normalmente tienen un conflicto y finalmente evolucionan para bien o para mal. En la antitrama se rompe la línea narrativa, existe un desarrollo sin progresión, quizá nunca se llega al clímax, es emotivamente más plana o, por el contrario, tiene muchos picos emocionales; los personajes no necesariamente tienen un gran conflicto por resolver, viven acciones cotidianas con pequeños conflictos pasajeros. Me gusta la antitrama, porque se parece más a la vida. Por lo menos se parece más a mi vida.

La idea de hacer un cortometraje en el cual no se planteara un gran conflicto me interesaba mucho. Por otro lado, una de las cosas que nos resaltaban durante todo el taller audiovisual, era escribir sobre algo que no fuera ajeno a nosotros, por el tiempo que teníamos para escribir y por la inmersión que pudiéramos tener en el tema. Yo tenía más o menos 22 años y en ese momento (como en muchos otros, eso depende de la persona) los amigos son una parte crucial de la vida cotidiana e íntima, así que la idea de hacer un cortometraje con ellos me pareció oportuna.

Todos mis amigos están vinculados de una u otra manera al campo de la creación, desde el arte, desde las letras, desde la música, desde el cine, así que pudimos conformar un equipo en el cual todos aportábamos un poquito de lo que sabíamos hacer. Toda la música que está en el corto es música original, esa es una de las cosas más bonitas de este proyecto, amo la música y me encantan las cosas que hacen mis amigos, sus exploraciones estilísticas en relación con el sonido. Una de las motivaciones para cualquier cosa que emprendo es el sonido, creo que siempre inicio desde ese lugar, por eso también surgió la idea de que los protagonistas de la historia fueran músicos y tuvieran una banda.

La escritura del guión fue una locura, lo escribí como 4 veces y cada una era muy distinta de la otra. Durante este proceso las asesorías con Oscar Campo y con Oscar Ruiz Navia fueron muy importantes para encontrar la historia que quería contar; algo que complicaba más el asunto era la idea de la antitrama, pues yo quería retratar situaciones cotidianas, con las cuales mis amigos y yo nos hemos enfrentado muchas veces: la realización de un toque, estar en fiestas, andar por la calle tomando cerveza… Finalmente el guión estuvo terminado. Sin embargo, en el momento del rodaje -que es otra instancia de la escritura y quizá una de las más importantes- las cosas cambiaron bastante, muchas cosas que estaban escritas no se pudieron grabar por tiempo o porque durante el rodaje se volvieron irrelevantes, permitiendo que otras cosas tomaran mayor importancia. Nos tocó improvisar algunas escenas que por cuestiones climáticas no se pudieron hacer como estaban previstas. Esta es una de  las cosas más interesantes para mí de la creación audiovisual, que durante el rodaje, el momento en el cual uno está completamente inmerso en la historia, con los personajes y en las locaciones, surjan cosas nuevas, los personajes propongan cosas o las situaciones inesperadas hagan que la historia tome rumbos no planeados. Una vez están las situaciones dadas, la historia cobra vida y vive por sí misma.

El tema trans ha sido poco explorado en el cine colombiano. Las representaciones audiovisuales suelen reforzar los clichés. ¿Cuál fue tu estrategia para evitar caricaturizar el tema? ¿Qué es lo que realmente te importaba destacar al filmar a Alén?

Cuando empecé a escribir la historia, quería que una de sus protagonistas fuera una chica ruda, es decir, una mujer que se saliera de los estereotipos de lo que se considera femenino, una mujer fuerte y con un carácter marcado. Durante las asesorías nos dimos cuenta de que este personaje podría ser Alén, y de esta forma estaríamos llevando al extremo la idea de abolir el límite de lo femenino, puesto que en el caso de Alén su búsqueda es cambiar de género a través de hormonas, de su forma de interactuar frente al mundo y desde el ámbito legal. Con Alén nos conocíamos hace tiempo, muchos antes del cortometraje, cuando tocaba en la desaparecida banda local Silicona Valley, que de hecho fue una banda muy importante en la escena caleña de música alternativa, por el hecho de que (en ese momento) todas eran mujeres y dos de ellas abiertamente homosexuales.

Durante ese tiempo, en el cual Silicona Valley estaba haciendo toques con frecuencia, grabaron el primer disco con varias canciones compuestas por ellas, esto se realizó en un estudio en Bogotá y yo las acompañé para hacer registro fotográfico; en ese viaje nos conocimos mucho más.


Es verdad, son pocas las películas colombianas que trabajan sobre este tema, quizá porque apenas se está empezando a reconocer desde lo social y político. La verdad, es un tema que hace parte de mi vida; las búsquedas de nuevas identidades, cuestionar los roles de género y explorar la sexualidad, son temas presentes en mi contexto social y creo que por esta razón era muy fácil no caricaturizarlos, porque me estaría caricaturizando a mí misma y pues en este caso no era la idea. No digo que no me guste el autosabotaje -de hecho me gusta mucho, tengo una amiga que es especialista en este tema- pero el tono del cortometraje no era ese.

¿Crees que el cine tiene la responsabilidad o la posibilidad de ayudar a cambiar estereotipos y contrarrestar la discriminación?

Creo que sí. Y es un tema bastante complejo; las películas son una parte fundamental del imaginario colectivo, lo que nos cuentan y la manera en la que lo hacen está incidiendo en la manera en la cual nos construimos como sujetos sociales y la manera en la que construimos, por ejemplo, un imaginario de país, o una reconstrucción sobre un suceso histórico (en el caso de películas históricas o de época).

Sí creo que el cine puede posibilitar la transformación de ciertos estereotipos sociales. Obviamente es algo que no sucede de un día para otro, puede tardar décadas, pero serán las pequeñas manifestaciones las que, unidas, puedan ir generando modificaciones sociales y culturales y logrando que esto se refleje en un mayor bienestar para todos, una convivencia más justa.

Existen otra formas más contundentes de cambio social, más concretas. Marta Andreu, gran documentalista y coordinadora del Master en Documental de Creación de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, dijo algo que me gustó mucho en una conferencia sobre documental de creación. Parafraseándola era algo como: “si usted quiere cambiar el mundo, no haga cine, vaya coja una pala y empiece a trabajar”. Las búsquedas sociales son concretas, existe por ejemplo trabajo con las comunidades, o en lugares de conflicto, en los que quizá se pueda incidir de formas más directas. El cine es más lento, más silencioso.

Cuéntame sobre tu trabajo. ¿En qué otros rodajes has trabajado? ¿En qué estás trabajando ahora? ¿Cómo te proyectas en unos años en el cine?

La carrera de Comunicación de la universidad del valle es una gran escuela de cine, los profesores del área de audiovisual son grandes personas, tanto a nivel personal como profesional: Oscar Campo, Antonio Dorado, Luis Hernández, Ramiro Arbeláez, Diana Kuellar, Cesar Salazar, cada uno aporta desde un lugar distinto de la producción audiovisual; y los otros profesores de las áreas de investigación, escritura y prensa también aportan a la formación de criterio y creación: Patricia Álzate, Carlos Patiño, Griselda Gómez, José Lehap, Camilo Aguilera, y todos los otros profesores que en diferentes semestres comparten sus conocimientos.

He participado en varios cortometrajes realizados en el taller de Audiovisual, proyectos que me han ayudado a entender cada vez más las dinámicas del mundo audiovisual. También estuve en el V Diplomado Internacional en Documental de creación; en el Especial Taller Varan de Paris, donde desarrollé la práctica profesional, haciendo asistencia de producción de 12 documentales. Cada una de estas experiencias, participando en diferentes campos de la parte creativa, han sido de gran importancia en mi vida.  

En este momento me encuentro realizando mi tesis de grado, es un documental sobre mi familia. Se llama Dopamina: a principios de los 80 en Cali, mis padres se vincularon a grupos políticos de izquierda en la Universidad del Valle. Durante ese tiempo hicieron parte de una revolución que prometía grandes cambios. Filmo la vida cotidiana de mi familia, a la vez que hago asociaciones con el pasado político de mis padres y su ruptura con ese pasado en el momento en que decidieron construir una familia. Ahora tengo 24 años. Estuve viviendo durante un tiempo con amigos, en una casa en San Antonio; me fui de la casa de mis padres porque ellos no aceptaron mi gusto por las mujeres, ni mi estilo de vida junto a amigos artistas.

Dopamina mostrará cómo los ideales de mis padres y los míos han estado fuertemente relacionados y cómo también han estado en disputa. Quiero mostrar las luchas de mi generación y su proceso de quiebre con las luchas pasadas.

No sé exactamente cómo me proyecto, solo sé que me gustaría seguir haciendo audiovisual, contando historias, participando en las de otros, creando con mis amigos. Espero poder tener la fuerza y la posibilidad económica para vivir de esto, porque para nadie es un secreto que no es fácil vivir de la creación.

Viendo Alén reconocí lugares de Cali que frecuenté mucho mientras estuve allá, pude construir un referente claro de la ciudad que te interesa mostrar (muy diferente, por ejemplo, a la ciudad que muestran en Ciudad Delirio). Veo también que al final dedicas el corto a esa "generación en tránsito". ¿Cuál es esa relación, ese paralelo que trazas entre la generación y esas formas de disidencia sexual?

Me gusta cuando decís: “la ciudad que te interesa mostrar” porque haces un énfasis en el hecho de que es una parte de la ciudad; en realidad me interesan muchas más cosas de la ciudad, que espero en algún momento poder explorar, pero lo cierto es que en este caso el sector que se muestra es muy específico. Los personajes que encontramos aquí son casi todos de clase media alta, aunque muchas de las locaciones pertenezcan a barrios de otros sectores de la población, como San Antonio; me parece importante resaltar eso, porque también hay una relación entre las posibilidades económicas que tenemos las personas que hacemos parte de este corto, y las exploraciones artísticas, estilísticas y las disidencias sexuales, como vos decís. Con esto no quiero decir que en otros sectores sociales no se estén explorando otras maneras de representación de la identidad y del género, pero quizá están menos visibilizadas o sujetas a una doble discriminación. La mayor parte de la población travesti trabaja en la prostitución, y esto evidencia el alto grado de discriminación que existe en Cali y en el país, pues las posibilidades de trabajo para la población travesti son escasas, por no decir nulas.

Yo estoy hablando desde el lado privilegiado de la sociedad, desde un lugar bastante cómodo, que me permite explorar con mayor tranquilidad y aceptación todas estas cuestiones de las que hemos hablado. Le dedico el corto a “mi generación en tránsito” y con esto me refiero a varias cosas: creo que una de las características de nuestra generación es la flexibilidad, la posibilidad de mutar como un camaleón. Esta capacidad de mutación es un acto producido por un movimiento; siento que nuestra juventud está atravesada por un movimiento veloz de las cosas, internet, las redes sociales, las identidades pasajeras.

El tránsito como un concepto, no solo de cambio de género, sino mucho más amplio, como una característica de los sujetos contemporáneos citadinos, un concepto muy ligado a la velocidad de la ciudad que involucra, aunque parezca muy obvio, una cascada permanente de carros que está transitando por la ciudad.

¿Tuviste algunos referentes en mente para la realización? ¿Directores, películas?

Todos.

En la escuela hay un grupo de Investigación Audiovisual al cual está ligado el Cine Club Caligari, que dirige Oscar Campo; tiene varias salas donde presenta películas, pero una de las más importantes, es La fundación de Arte Contemporáneo Lugar a dudas.

Trabajé durante tres años coordinando y escribiendo los ciclos de cine de No Ficción: documentales, video Arte, experimentales, cortometrajes locales, etc. Esta experiencia de ver películas cada martes y además tener que leer y escribir sobre ellas, fue una de las escuelas más importantes para construir un imaginario cinematográfico.

La Revista Visaje, de la cual hago parte, también ha sido una gran escuela; es una revista virtual que ha sacado tres números y abrirá su cuarta convocatoria con el tema Cine y Ciudad, muy apropiado por estos días que se han rodado varios largometrajes de ficción en Cali. El equipo que conforma esta revista somos todas mujeres, egresadas de la escuela de comunicación social, grandes amigas y amantes del cine.

Pero sí tuvimos unas películas y unos directores específicos para pensar el cortometraje: nos interesaba el universo cinematográfico que plantea Harmony Korine en «Gummo». Los personajes de la película son muy acertados, están llenos de una energía un poco sórdida; la naturalidad de las acciones planteadas por este director nos interesaba, los espacios callejeros y la vida cotidiana exacerbada y llevada al límite.

«Kids», escrita por Harmony Korine y dirigida por Larry Clark, fue una gran referencia por el universo juvenil y los conflictos que maneja. Johan Van Der Keuken y su manera de filmar con la cámara al hombro, acercándose a sus personajes y construyendo el documental como si fuera una ficción. Este es un elemento muy importante para nuestra propuesta, pues nos interesaba poder acercarnos a las cosas y a los personajes de una manera más documental, tratar de no alterar tanto el contexto en el que filmábamos y, por el contrario, estar dispuestos a dejarnos sorprender por lo inesperado. Un cortometraje de Andrea Arnold, el director de la película «Fish Tank», fue una referencia para el color.

¿Por qué incluir la escena en la que la madre habla por teléfono y explica -verbaliza- la situación de Alén? Personalmente, me parece que esa escena le quita mucha fuerza al resto de la historia, que viene manejando la ambigüedad del personaje y llevándonos a sacar conclusiones propias. La conversación es sobre-explicativa, y, a mi modo de ver, poco natural. me gustaría saber qué piensas de ella y por qué decidiste dejarla en el corte final. ¿Te satisface así como está?

Ya me habían hecho este comentario sobre esta escena, bueno, de otras maneras, pero por lo general hay cierta incomodidad en este momento. Para mí era fundamental dentro del corto por varios motivos. Me interesaba que se mostrara la manera en la que la madre estaba asumiendo la situación y que fuera explícito, que se mostrara la manera en la cual ella también tenía que modificarse al aceptar la decisión de su hijo: cambiar su forma de dirigirse a él, su manera de pensarlo, la interacción entre los dos. Quería mostrar eso y que no quedara solamente implícito. Para mí era muy importante que una madre le estuviera diciendo a su amiga por teléfono que no era fácil, pero que había que aceptarlo. La idea de que una mamá verbalice eso hacia otro me parece fantástica, porque creo que es lo que no hacen muchos padres de hijos homosexuales que, por el contrario, lo ocultan ante sus amigos o ignoran el tema como si no existiera y pasan el resto de la vida llevando una relación a medias con sus hijos, sin poder saber nada sobre su vida personal, sobre sus tristezas, sobre sus amores.  Eso es algo fundamental en la vida de cualquier persona.


Sin embargo entiendo lo que dices, es un tono muy distinto al del cortometraje. Creo que esta escena está ahí más por una razón ideológica que por otra cosa, de hecho el plano no es el mejor, porque la idea era que ella caminara de un lado a otro pero se queda parada mucho tiempo en la esquina del cuadro. Eso ahora me ha resultado interesante, porque es el límite, creo que el cortometraje siempre busca jugar con el límite de las cosas, lo que puede ser y no ser. Y en este momento me acuerdo de un poema que me gusta mucho, lo escribió el hermano de la fotógrafa Diane Arbus después de que ella se suicidó. Creo que este poema podría condesar un poco el espíritu del corto: el salto al vacío, las grandes decisiones que se toman en la vida, asumiendo el riesgo, sin pensar demasiado qué pasará mañana, viviendo cada instante como el último, sin miedo a caer:

 

Para D-Muerta por su propia mano

Mi querida, me pregunto si antes del fin

pensaste en aquel juego de niños

al que seguramente jugaste, en el que

corres por encima del estrecho muro de un jardín

imaginando que es la cima de una montaña

con insondables precipicios a ambos lados

y cuando sentiste que perdías el equilibrio

saltaste, porque temías caer, y pensaste

sólo por un instante: Es ahora cuando muero.

 

Eso fue hace una vida. Ahora ya no estás,

te negaste a seguir jugando el juego de los adultos

en el que, manteniendo el equilibrio en la cima que corona la oscuridad

se sigue corriendo sin mirar abajo

y nunca se salta por temor a caer.

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