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ARTíCULO INVITADO 2
QUE LA MÚSICA CONTINÚE: LA LUCHA DE LOS TUAREGS EN EL DESIERTO
ESCRITO POR
Maria Paula Gutiérrez
Me interesa el tema del exilio desde la forma como ha sido abordado en el cine, la literatura y la música.
Catalina Zuleta
Interesada en la interacción entre el espacio físico y la mente de quien lo ocupa.

QUE LA MÚSICA CONTINÚE: LA LUCHA DE LOS TUAREGS EN EL DESIERTO

Una generación de jóvenes lideró la recomposición social y cultural de la comunidad tuareg a través de la música. Adéntrese en los áridos desiertos para conocer esta historia de exilio, creación y resistencia.

La vida en el desierto, ser tuareg

En mi tierra no hay pastos para las vacas y las cabras
Es un país para la camella y su camellito
En el teneré al norte de Ebouss
No hay nada
Ni un árbol, ni una brizna de hierba
Y siempre hace calor (...) TINARIWEN-MANO DAYAK

A los cuatro años, luego de presenciar la muerte de su padre a manos del ejército maliense, Ibrahim Ag Alhabib abandonó Adrar des Iforas junto a su abuela. De cara al paisaje desértico, atravesaron el Sahara con el fin de buscar refugio en el sur de Argelia. Teneré, como se le conoce al desierto, es para los tuaregs[1] un lugar inhóspito y poco confiable. El sol abrasador y las montañas de arena que cambian constantemente con el movimiento del viento, hacen que la vida en el desierto sea casi imposible. Sin embargo, a pesar de lo adverso, el desierto entraña una belleza sutil. Es un paisaje extremo que revela sus secretos lenta y cuidadosamente, y que a la vez refleja fuerza y resiliencia[2]. Así, el desierto como hogar y lugar de tránsito, se convirtió en el leitmotif de la vida y la ulterior creación artística de Ag Alhabib.

Su primera huida por el desierto, marcó el inicio de una vida errante en la que Ag Alhabib deambuló entre Argelia y Libia e hizo diferentes tipos de trabajo para sobrevivir en el campo de refugiados cerca a la ciudad de Tamanrasset. Cuando el trabajo escaseaba, Ag Alhabib se reunía con otros tuaregs también provenientes de su lugar natal. Sentados cerca de un arbusto tomaban el té y, para matar el tiempo, cantaban canciones tuaregs y las modificaban añadiéndoles frases e imágenes.

En Tamanrasset empezaron a tocar en fiestas y matrimonios para sus hermanos exiliados. Al principio no tenían nombre, entonces la gente empezó a llamarlos Kel Tinariwen que en tamasheq quiere decir “las personas o los jóvenes del desierto”. También los conocían como Taghreft Tinariwen que, en sentido literal, quiere decir “la edificación de los desiertos”. Los dos nombres dan cuenta de cómo esa generación de jóvenes serían los nuevos líderes de la reconstrucción y la recomposición del tejido social y cultural tuareg. Con el reconocimiento entre la comunidad tuareg, el grupo decidió quedarse con un nombre más corto: Tinariwen que significa “desiertos, tierras, o espacios vacíos o espacios abiertos”. En las propias palabras del grupo:

El desierto es lo mío
Ténéré, mi patria
El desierto es cálido y es difícil encontrar el agua
El agua es la vida y el alma
A todos mis hermanos les digo, el desierto está celoso

La lucha de los tuaregs a través de la historia de Tinariwen

Querida Madre, desde el momento en que salí de Libia con pasos pacientes
Llegué, pero me he estado sintiendo sin rumbo
He buscado el dinero que necesito por cualquier medio necesario
Pero este se niega a llegar (...) Tinariwen - ahimana

El estado de Ag Alhabib y sus amigos en el campo de refugiados ponía en evidencia la condición generalizada de los inshumaren o desempleados tuaregs. Ellos eran el microcosmos de un fenómeno más amplio[3], el de toda una generación de tuaregs sin prospectos de una vida íntegra. El conflicto político en Mali y Níger (conocido como la Primera Rebelión Tuareg), junto con las sequías que se dieron en el setenta y mediados del ochenta, generaron un desplazamiento masivo de tuaregs a países como Libia y Argelia. La primera rebelión que se dio entre 1961 y 1964, se produjo tiempo después de la descolonización francesa a partir de la cual Mali ganó su independencia en 1960. Durante la rebelión, algunos hombres tuaregs se unieron para hacer la guerra contra un nuevo país que al igual que la antigua colonia francesa, desconocía sus derechos. Así surgió entre los tuaregs un sentimiento generalizado de no pertenencia con respecto al nuevo gobierno cuya sede era en Bamako, lejos del desierto en el que ellos estaban ubicados. A ese sentimiento se sumó el cambio en la forma de vida de los tuaregs quienes pasaron de ser nómadas a tener que sedentarizarse.

Ante el abandono y marginalización de los tuaregs por parte de los gobiernos de Mali y Níger, el líder Muammar al-Gaddafi, de origen beduino y bereber, acogió en Libia a aquellos jóvenes que quisieran recibir entrenamiento militar. Con el argumento de que dicho entrenamiento era necesario para que pudieran liberarse y formar una nación independiente, Gaddafi logró reclutar a varios tuaregs en su ejército.  Pero el objetivo real del líder de la revolución en Libia era fortalecer el socialismo islámico[4] y crear un ejército para ponerlo al servicio de su ambición de expandir el régimen a países como Chad. Sin embargo, Gaddafi no contó con que los tuaregs en lugar de atender a su llamado, se desplazarían a Mali y Níger para apoyar la lucha de sus hermanos quienes ya empezaban una segunda revolución tuareg.

 

Como muchos jóvenes tuaregs, algunos de los integrantes de Tinariwen y otros que más adelante se unieron al grupo, también recibieron entrenamiento en las tropas de Gaddafi. Para romper la rutina de la vida en el ejército, los integrantes de la banda continuaron tocando música tal y como lo hacían durante su permanencia en el campo de refugiados. Para ese momento sus composiciones empezaron a tener un mensaje político más contundente en el que animaban a los demás tuaregs a no perder la esperanza en el poder de su lucha como medio para materializar sus anhelos y reclamos. De hecho, algunos miembros de la banda participaron activamente en los enfrentamientos y, después de 26 años de exilio,  regresaron a Mali para hacer parte de la Segunda Rebelión Tuareg que estaba apenas iniciando. La rebelión surgió como una respuesta de los tuaregs a los agravios económicos y sociales del gobierno central maliense. En palabras de Mohamed ag Ansar (Manny), uno de los antiguos líderes de la banda, “la rebelión se justificaba porque era cuestión de corregir el balance. El pueblo despertó con los hechos. Una democracia era necesaria con equidad y una división justa de los recursos del Estado”[5].

Después de varios años de enfrentamiento, en 1992 el gobierno de Mali firmó un tratado de paz con los rebeldes, lo que marcó el fin de la lucha armada de los miembros de Tinariwen. Sin embargo, en modo alguno la firma de dicho tratado representó una solución definitiva al conflicto. Por el contrario, en gran medida esto creó divisiones internas entre los tuaregs. Por un lado, estaban los separatistas[6] que buscaban que la región de Azawad que comprende Timbuctú, Gao y Kidal, fuera una nación independiente. Por otro lado, estaban los que creían que esta idea contradecía los principios mismos de su estilo de vida nómada y libre de todo tipo de fronteras, y apoyaban ser parte de Mali siempre y cuando se les reconocieran sus derechos y su autonomía como pueblo. Pese a la fragmentación entre los tuaregs, en 1996 se celebró una ceremonia en Timbuctú –la ciudad tuareg por excelencia–, en la que se quemaron armas como acto simbólico para poner fin a los enfrentamientos entre el gobierno y este grupo.

Con el fin del conflicto, la música de Tinariwen empezó a tener mayor resonancia en Mali. La convicción de que la lucha armada debía ser el último recurso de la rebelión, llevó a los miembros de la banda a centrar su música en un mensaje que sobrepasa la propaganda política y que promueve la unión. La canción de Toumast (“gente”) del álbum «Aman Iman: Water is Life » (2007) recoge bien este mensaje:

Un pueblo dividido jamás alcanzará su objetivo
Jamás cultivará un árbol de acacia con hermosas hojas
Un pueblo dividido perderá su norte
Cada una de sus partes se convertirá en un enemigo (...)

El poder de las guitarras del desierto

Ahora vamos a despertarnos
Hemos aprendido cómo utilizar otras armas
Diferentes de las que nuestros antepasados nos legaron (...)
timadrit in sahara (la juventud del sahara)

La sensación de desarraigo y el sufrimiento de haber dejado a los suyos atrás se convirtió en un componente fundamental de algunas propuestas artísticas del movimiento tuareg. De la primera rebelión violenta surgió una suerte de poética del extravío que dio lugar a la formación de grupos musicales[7] cuyas melodías y letras están impregnadas de imágenes de nostalgia[8]. El trabajo de Tinariwen se vio  influenciado por estas circunstancias y durante sus años de exilio la música de la banda se caracterizó particularmente por la alusión constante al assouf, el sentimiento de nostalgia y dolor por el hogar perdido.

La tristeza que evocan algunas de sus canciones ha llevado a que con frecuencia se piense que la  música de Tinariwen es el resultado de la influencia del blues de los Estados Unidos, sobre todo por el uso de la guitarra. Pero lo cierto es que el primer contacto de la banda con el género norteamericano se dio solo hasta 1999 durante su primer viaje a Europa. De manera que, en realidad, la música de Tinariwen está compuesta de sonidos autóctonos de su región interpretados de una forma moderna. Aunque la música tradicional tuareg predomina en sus álbumes, también integran otros estilos como el rai de Argelia, el pop de Marruecos, el blues de Mali de artistas como Ali Farka Touré y la música del ngoni de los griots.  Se trata de un estilo propio al que con frecuencia se le conoce como “blues desértico”[9].

El “blues del desierto” nace cuando Tinariwen incorpora la guitarra, un instrumento exótico en la música tradicional tuareg. Además de ser un instrumento fácil de transportar por el teneré, la guitarra simboliza la voluntad de apertura al resto del mundo. Este instrumento rompe con las restricciones que la música tradicional impone, como  por ejemplo el uso exclusivo por parte de mujeres o griots de ciertos instrumentos como el tindé, el imzad y el teherdent.  La guitarra es para Tinariwen su arma, es la forma en la que logran expresar su mensaje de libertad. Un mensaje que se refiere a su exilio y lucha, no como una historia exclusiva de su pueblo, sino como una historia común que viven a diario millones de personas alrededor del mundo. Es un mensaje de libertad que cree en el poder de la música como vehículo de paz para crear lazos entre los pueblos. Tinariwen es una voz polifónica que habla de los problemas de pobreza, de educación, de hambrunas, desplazamientos, guerras civiles en África, y al mismo tiempo, le canta a las personas que habitan esta tierra al señalarles su propia fuerza y poder para cambiar sus circunstancias.

Como “artistas militares”, con un pasado rebelde, Tinariwen sigue luchando a través de sus canciones. Pero el camino es largo y la situación en el noreste de Mali es cada vez más dura. Además de la continuación de la lucha por parte de los movimientos separatistas, actualmente han llegado nuevos actores como los fundamentalistas islámicos (el movimiento Ansar Al Din) regidos por la ley Sharia (ley islámica) y Al Qaeda, que le han declarado la guerra a la música y a cualquier tipo de expresión que no tenga que ver con el islam. A pesar de la prohibición de estas manifestaciones artísticas, Tinariwen junto con otros músicos han decidido darle rienda suelta a la música, pues hace parte esencial de la vida de los malienses. Para ello, han organizado desde hace algunos años, una acción clara que en principio nació como una celebración para marcar el fin de la guerra entre los tuaregs y el gobierno maliense, y para restablecer la confianza a través de la música. Se trata del Festival del desierto, que en la actualidad tiene como objetivo seguir promoviendo la música en Mali. El festival se realizaba en Essakane, un oasis entre Timbuctú y Bamako, y este año corrió con la misma suerte de los tuaregs. Ha sido exiliado de Mali y se ha refugiado en diferentes países vecinos, pues los extremistas han destruido gran parte del patrimonio musical del mismo y han amenazado a los músicos con cortarles los dedos si se atreven a seguir tocando. A pesar de la situación, los organizadores del festival han decidido continuar con el mensaje de libertad y  apertura del desierto hacia el mundo. Al ser hijo de los festivales tradicionales tuaregs, el Festival del desierto se concibió como un espacio de reunión para resolver conflictos, de intercambio de expresiones artísticas en el que la hospitalidad es un valor que siempre está presente. Por eso, junto a Tinariwen continuarán promoviendo los sonidos de lucha del desierto.

notas


[1] “Tuareg” es la palabra con la cual los árabes se referían a un pueblo amazight o bereber que controlaba las rutas de comercio y de tránsito por el Sahara. Ellos se reconocen como kel tamajaq, “los hablantes de tamasheq” o, kel tagelmust  “los del turbante”.

[2] Tinariwen. (2013). Tinariwen. Consultado el domingo 4 de mayo de 2014 en: http://tinariwen.com/bio-eng/

[3] Morgan, Andy. (February, 2007).  Tinariwen: sons of the desert. Consultado el 03 de mayo de 2014 en: http://www.andymorganwrites.com/tinariwen-sons-of-the-desert/

[4] El socialismo islámico nace a partir de la tercera teoría universal y la yamahiriya (“el Estado de las masas”), que fue postulado por Gaddafi como forma de gobierno. Si bien este término es de gran complejidad y cambió durante los 42 años de gobierno del líder, a grandes rasgos se refiere a una forma de estado socialista que se mezcla con un nacionalismo árabe. A los interesados, pueden leer el «Libro Verde» escrito por Gaddafi en el que explica esta forma de gobierno.

[6] En la actualidad, el movimiento secular separatista es liderado por el MNLA (Movimiento Nacional de Liberación del Azawad) y el MNA (Movimiento Nacional de Azawad). El primero está conformado por dos antiguos clanes tuaregs: los Iforas que gobernaban el noreste de Mali, y los Idnan que eran la clase guerrera. Y el segundo, es la rama de jóvenes tuaregs del MNLA.

[7] Aunque en este artículo solo tocamos el caso de Tinariwen, otras bandas tuaregs como Bombino y Tamikrest también nacieron en este contexto de exilio y rebelión tuareg.

[8] El Ansari, Intagrist. (2011). La música contemporánea tuareg. El eco sahariano  ha llegado al mundo. Africaneando. Revista de actualidad y experiencias, No. 07. Consultado el 05 de mayo de 2014 en: http://www.oozebap.org/africaneando/africaneando_07.pdf#page=53

[9] (Noviembre 15, 2011). Tinariwen sounds of the Sahara. Consultado el 08 de mayo de 2014 en: http://www.flashmagonline.net/blog/714935-tinariwen-sounds-from-the-sahara/

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