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ARTíCULO INVITADO 1
MUROS NO TAN FRÍOS
ESCRITO E IMÁGENES POR
Rocío González
Lenguaje y pensamiento son cosas en las que pienso. Mujer inquieta y aventurera. Viajar, conocer y experimentar delicias. Soñadora.

MUROS NO TAN FRÍOS

Los grafitis le han cambiado la cara gris a incontables ciudades con sus pinceladas cargadas de color, creatividad, denuncia y reivindicación. Su intención es apropiarse espacios que no son tan públicos como se nombran y llevar mensajes a las multitudes que transitan las calles a diario. Algunos son efímeros, otros ilegibles, todos expresiones necesarias. A i.letrada llegó esta voz maravillada con los trazos subversivos de São Paulo.

Calor agobiante, cemento, buses, autos, motos; edificios enormes, de esos que hacen que uno se sienta una hormiguita; grandes puentes que atraviesan, no precisamente un río refrescante, sino más bien largas avenidas; personas que pasan sin mirar a los ojos, corriendo. Así son las ciudades, todas ellas. Siempre me pregunto por qué nosotros, cansados de las grandes urbes, seguimos eligiéndolas como nuestro hogar. Y es que algo bueno debe haber en todo eso, cultura que desborda. Sampa, SP, la tierra de la garoa, esa es San Pablo, la ciudad con paredes que hablan.

El fenómeno del grafiti es algo increíble, basta recorrer algunas cuadras para encontrar los más diversos tipos, estilos y conceptos. Free style, tag, spraycanart, stencil; poética urbana en estado puro. Palabras e imágenes que denuncian, que son voces de miles de jóvenes que tienen como vía de escape el arte de rua. Lo mismo sucede con el pixo, una técnica que solo se conoce en San Pablo y es realmente fascinante.

Grafiti y Pixo: sus orígenes

Los muros coloridos comenzaron a aparecer terminando los años 60 en la ciudad de Nueva York. El grafiti, junto con el rap como expresión musical, la danza break y el modo de presentación con un DJ, forman parte del hip hop, manifestación cultural de jóvenes marginalizados de las zonas periféricas de las grandes ciudades. El origen del grafiti también está asociado al surgimiento del tag, lenguaje gráfico con letras deformadas, diseñado con aerosol en tinta negra.

El término grafiti proviene del italiano graffiti, plural de graffito, cuyo significado es “marca o inscripción hecha rascando o rayando un muro”. Las inscripciones en muros son un modo de expresión que viene de tiempos inmemoriales, distintos pueblos a lo largo de la historia tuvieron la necesidad de comunicarse por medio de símbolos y, en sus comienzos, el soporte que permitió que esta práctica se llevara a cabo fue la pared. Actualmente, estos espacios son los que permiten que muchas voces que no tienen acceso a modos institucionalizados de participación, puedan expresarse como voces ciudadanas.

La ciudad de San Pablo, con casi once millones de habitantes, está abrazada por coloridos grafitis. El precursor es Alex Vallauri, nacido en Eritrea, ex Etiopía, en 1949. En su adolescencia se mudó con sus padres a Buenos Aires donde tuvo su primer contacto con la escuela de Bellas Artes, al poco tiempo atravesó la frontera y se instaló en San Pablo, primero en la ciudad de Santos y luego se radicó definitivamente en la capital paulistana. La ciudad reconocía en sus muros la técnica del stencil, a lo que Vallauri le agregó el spraycanart, lo que comúnmente conocemos como grafiti.

Otro tipo de intervención urbana importantísima que nació en los años 60, creció y aún continúa en las alturas paulistanas (literalmente), es el pixo. Letras largas y angulares rascan los cielos de la gran metrópoli; ellos están arriba de ventanas, toldos, estacionamientos, columnas, portones, galerías, casas, edificios; por todos lados. Este lenguaje, a diferencia del grafiti, tiene un vínculo más fuerte con la palabra, a pesar de no ser de fácil lectura para el común de los transeúntes. Sus letras recuerdan a la tipografía de bandas de rock como AC/DC, Iron Maiden, Led Zeppelin, Kiss, Metallica, entre las más conocidas. Otro aspecto a tener en cuenta es que la cantidad insoportable de edificios en la ciudad, hace que el pixo se adapte a un tipo específico de superficie, como es el caso de las ventanas angostas.

Grafitis y pixos se encuentran en todos los rincones de la gris ciudad. Los primeros, coloridos y bonitinhos, se pueden apreciar en puentes, largas avenidas, barrios marginales, centro de la ciudad, calles conocidas y desconocidas; los segundos, oscuros y agresivos, están principalmente en aquellos lugares a los cuales solo podemos mirar si inclinamos nuestra cabeza para atrás. Estas dos artes comparten, desde sus comienzos hasta hoy, la necesidad de posicionarse políticamente y de comunicar otros modos de sentir la ciudad.

Civita en aerosol

Vivimos en un sistema injusto y perverso que tristemente comenzamos a naturalizar, donde muchas cosas nos incomodan pero poco hacemos para cambiarlas.Tenemos que entender que la política es algo que está en nosotros, vivimos con ella y de ella. El arte es una de las tantas formas que tenemos para expresarnos políticamente, es un lenguaje diferente, que nos permite tomar un minuto de nuestra agitada vida para reflexionar, pensar con las sensaciones, sentir la necesidad de querer cambiar el rumbo de las cosas.

Un cuadro, una melodía, un párrafo desgarrador, una película, una fotografía, un grafiti, un pixo: lenguajes con algo para decir, personas con algo para decir. Detrás de cada obra hay un individuo que precisa exteriorizar sus inquietudes internas, sus alegrías, sus tristezas, sus broncas y sus rabias.

Me gustaría pensar aquí en algunos actores importantes de la sociedad, que son el Estado, los ciudadanos y los medios de comunicación. El primero es ese padre todopoderoso que tendría que garantizar los derechos fundamentales de sus habitantes; los segundos son quienes ejercen sus derechos y cumplen con sus obligaciones; y el último, el tan nombrado medio de comunicación, se presenta como un ser omnipresente, como algo que está ahí, diciendo “la” verdad y construyendo, todos los benditos días,  la realidad.

En el documental Pixo, de João Wainer y Roberto Oliveira, varios de los pixadores se indignan al mostrar las noticias de los grandes medios, siempre criminalizando a los jóvenes de las periferias. De estos barrios  las noticias siempre son las mismas: muertes, drogas, asaltos, entre otras tretas. Difícilmente vamos a encontrar una novedad relacionada al arte de rua y al activismo político de estos chicos que quieren alzar sus voces. Tristemente nuestra sociedad y sus ciudades súper modernas, marginalizan cada vez más. Uno de los protagonistas del documental, apodado ‘El animal’, dice: “Muchas personas de la periferia, de la pobreza, del mundo todo ese ahí, querrían hablar y no tienen condiciones de hablar, de expresarse. Solamente el que tiene derecho de hablar, derecho de opinar sobre las cosas son los gravatados” (gravata es corbata –se está refiriendo a las personas con dinero-).

En la ciudad de San Pablo hubo gobiernos con posiciones divergentes en relación a los grafitis y pixos. Algunos, como los de Luiza Erundina en los años 90 y Marta Suplicy a comienzos del 2000, fueron gobiernos que tuvieron políticas que fortalecían la práctica del grafiti y el arte de rua. Otros, como el del alcalde Gilberto Kassab (2008 – 2012), se encargaron de implementar la “ciudad limpia”, que tenía como objetivo sacar todos los anuncios publicitarios de la ciudad, algo que creo fantástico, y quitar los grafitis que no son considerados artísticos; esto quedaba a criterio de los funcionarios municipales. Cabe aclarar que el pixo nunca fue legalizado, es decir, es un arte que se práctica en los márgenes de la ley.

¿Cuál es el objetivo de borrar estas marcas de la ciudad? Cada grafiti y pixo es una experiencia subjetiva, un modo de entender y denunciar aquello que no gusta e incomoda. Borrar las marcas de los muros es censurar voces, voces que deben ser respetadas; los muros son públicos y sus ciudadanos quieren intervenirlos, sintiéndose parte de esa ciudad que no los reconoce, que es fría, distante, pero que por otro lado es la que hace que este tipo de prácticas se lleven a cabo. No queremos los atropellos que la ciudad nos ofrece, pero a su vez es ella que hace que aparezcan nuevos lenguajes. Contradicciones urbanas violentamente culturales.

REFERENCIAS

“Hip Hop: la periferia grita” de Janaina Rocha, Mirella Domenich y Patricia Casseano. EDITORA FUNDAÇAO PERSEU ABRAMO.

“Somos el golpe”, trabajo final de graduación de Cecilia Ungaretti. FACULTAD DE ARQUITECTURA Y URBANISMO. ESCOLA DA CIDADE, SAO PAULO.

DOCUMENTAL “PIXO”, de João Wainer y Roberto Oliveira.

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